Representaciones, actitudes y consumo de alcohol en población juvenil residente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Carlos De Llellis, Carlos Juliá, Federico Beines, Beatriz Castro

Resumen

En Argentina, la franja etaria de 18 a 24 años es la que presenta la tasa de consumo de alcohol (62%) más elevada, siendo también la sustancia psicoactiva más consumida. La hipótesis del trabajo es que los jóvenes no perciben con claridad la gravedad de las consecuencias de su consumo ni su característica adictiva, sobre todo en las poblaciones más vulnerables. El diseño consta de dos etapas. Para la etapa cualitativa, se seleccionaron dos agregados geográficos de la CABA con preponderancia de: a) clase media-alta y media-media y b) clase media-baja y baja. Se entrevistó a expertos y a informantes claves específicos de cada zona. En la etapa cuantitativa participaron 365 estudiantes de Psicología (86,4% mujeres) de 18 a 24 años (media de 21,6 años). A ellos se les administró el AEQ-A (Cuestionario de Expectativas para Beber) para medir expectativas y el AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test) para evaluar consumo, con el fin de correlacionar ambas variables.
Del análisis cualitativo, se obtuvieron las siguientes categorías de análisis e indicadores: a) la escasa percepción del riesgo por parte de la sociedad, que no ve al alcohol como una droga y naturaliza su consumo; b) No hay registro de los riesgos del consumo durante la etapa infanto-juvenil ni durante el embarazo; c) La percepción que los jóvenes tienen sobre el alcohol está condicionada por los mass media, que lo asocian al divertimento, al éxito y a un mejor estilo de vida, y d) Las familias pueden actuar como promotores del consumo —facilitando el acceso al alcohol en sus propias casas—,o como límites al consumo, es decir, ofreciendo contención y espacios de diálogo.
Respecto del análisis cuantitativo, se encontraron relaciones lineales y positivas tanto entre las escalas positivas (relajación y asertividad social, placer físico y social, potenciación de la experiencia sexual, incremento de la potencia y agresión y cambios positivos globales) como en las escalas negativas (impedimentos físicos y cognitivos) del AEQ-A y el AUDIT. La relación más potente se encontró entre el consumo y la dimensión de placer físico y social, así como la relación estadísticamente más débil se halló en relación con los impedimentos físicos y cognitivos. Se compararon las medias de aquellos jóvenes con consumo de riesgo (19% de los encuestados) y aquellos cuyo consumo no era riesgoso. Se encontraron diferencias significativas en ambos grupos en cuanto a las expectativas positivas, pero no en cuanto a las negativas, ya que el grupo de riesgo percibe mayores beneficios del consumo de alcohol La relación positiva entre la escala de expectativas negativas del AEQ-A y el AUDIT contradice resultados previos, pero guarda coherencia con la falta de percepción del riesgo de las consecuencias negativas del consumo que tienen los jóvenes. Esto podría deberse a una búsqueda activa por parte de los jóvenes de los efectos físicos y cognitivos de la sustancia evaluados en el instrumento, a los cuales podrían dar una connotación positiva.

Palabras clave

Consumo de Alcohol; Jóvenes; Creencias; Epidemiología.

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