Lo no humano como personaje en la dramaturgia Shakespeareana. Aproximación ecocrítica a la primera tetralogía: Enrique VI (1ª, 2ª y 3ª parte) y Ricardo III

María Isabel Aparicio, Susana Biasi, Silvana Barna, Ana Mazza

Resumen

Damos fin al estudio de las dos tetralogías conocidas como The Hollow Crown por su versión televisiva (BBC), enfocándonos en los dos personajes dominantes del relato: Richard y Margaret. Ellos parecen allanarnos el camino a nuestro objetivo principal, la apropiación de la poética shakespeareana en nuestros términos. La construcción de Richard se articula a través del concepto de “antinatural” y figuras animales (bottled spider), y la de Margaret por los descriptores bestiales (she-wolf, tiger’s heart … in a woman’s hide). La monstruosidad de Richard se revela paulatinamente en acciones que los lenguajes teatrales acentúan. Margaret, de imperiosa y cruel pasa a criatura sufriente. De Richard, estereotipo de villano, se dice que asesinó a su hermano, sobrinos y reina consorte en desenfrenada carrera al trono. Su proceder causa miedo y desorden. Shakespeare parece adelantar las teorías contractualistas: la necesidad de orden legitima a la nueva dinastía (Tudor).
Además de hablarle a sus contemporáneos, planta la idea que generaciones futuras utilizarán para referirse a los peligros de conductas “anti-naturales”. Entre nosotros, la figura política abusiva típica es la de Rosas en versión de José Mármol, cuya Amalia introduce a la cuñada Josefa Ezcurra como modelo de crueldad elemental, nuestra Margaret criolla. Este acercamiento propicia el trabajo imaginativo requerido para la representación del Bardo en el contexto local: conectarse con la exposición directa y cotidiana a la violencia en ambos “mundos”. Una puesta en escena argentina necesita apropiarse del argumento, resignificarlo, no cambiar las palabras, sino insinuar analogías con el propio pasado. El anclaje en la perspectiva ecocrítica fue particularmente fértil para el estudio de Margaret, cuya procedencia extranjera y posterior ascenso al trono inglés, subsiguiente maternidad y último despojamiento, reconfiguró su identidad en formas que la volvieron vulnerable a la burla y al desprecio de sus antiguos cortesanos. Pero su resiliencia resultó en un crecimiento desde su degradación, su inhumanidad, hacia la comprensión: ahora solo puede lograr JUSTICIA, valor humano por excelencia, y hacia allí va con la misma pasión con la que antes perseguía la venganza. En esa terca búsqueda del Otro, aunque ese otro fuera su propia enemiga, se alza con su dignidad intacta de reina, y así lo reconoce la reina Elizabeth cuando acepta alinearse con ella para enfrentar al “monstruo”, emitiendo su famosa línea “enséñame a maldecir”. De los discursos relativos a la naturaleza, a los animales, destacamos los insultos y el acto de maldecir, integrales a la batería de la guerra, y perseguimos las pistas de Ricardo de Gloucester. Observamos la creciente deshumanización de los individuos, y trazamos líneas de coincidencias con situaciones y personajes de nuestra historia para traer a nuestras audiencias una experiencia de la contemporaneidad de Shakespeare.

Palabras clave

Teatro; Lenguaje; Identidad; Naturaleza; Violencia.

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