Mur, Julián Andrés1;
Magallanes-Trejo, Myriam Lisette1; Nonino, Sandra N.1;
Deza, Rocío2,3; Yapur, Julián1; Pereyra Girardi, Carolina
Iris1*.
1 Instituto de Investigación en Psicología. Universidad del Salvador. Buenos Aires, Argentina.
2 Investigadora externa.
3 Hospital Italiano. Buenos Aires, Argentina.
*carolina.pereyra@usal.edu.ar
ABSTRACT
In recent decades, higher education has undergone significant transformations linked to the development of digital technologies and the emergence of artificial intelligence (AI). These tools are no longer complementary but have become structural components of learning, influencing both instrumental tasks and the construction of critical thinking.
Contributions highlighted in the literature include access to multiple sources, immediate feedback, collaboration in digital environments, and the use of AI as a critical interlocutor capable of stimulating argumentation and metacognition. However, risks are also recognized: superficial learning, excessive reliance on automation, algorithmic biases, and fragmentation of attention. This essay aims to offer some considerations on the impact of these technologies on university education, with a special focus on their role in critical thinking and building intellectual autonomy in students.
Ultimately, the challenge for universities is not to disregard technology, but to integrate it responsibly so that it acts as a catalyst for critical thinking and enhances human capacities such as creativity, complex judgment, and sustained thinking.
Keywords: artificial intelligence, higher education, critical thinking, digital literacy
Introducción
En las últimas décadas, la educación superior en el ámbito universitario se ha visto atravesada por transformaciones profundas vinculadas al desarrollo tecnológico y, especialmente, a la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en todos los ámbitos de la vida de las personas (Benítez González, 2025). Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) ya no constituyen un recurso complementario, sino un componente estructural del aprendizaje universitario, que se articula con la vida cotidiana de los y las estudiantes, obligando a una redefinición de las formas de enseñar, aprender y producir conocimiento en contextos educativos. De este modo, no solo se han alterado las actividades de naturaleza instrumental en el quehacer estudiantil —acceso, búsqueda y gestión de información, entre otras— sino también las dimensiones cualitativas del proceso formativo, que incluyen la manera en que se construye, procesa, evalúa y reforma el pensamiento crítico del estudiantado universitario (Parreño Sánchez et al., 2024).
En la literatura reciente, se advierte que la incorporación de la inteligencia artificial en la educación superior no solo transforma las prácticas docentes, sino también las estructuras cognitivas a través de las cuales se desarrolla el pensamiento crítico. Williamson y Eynon (2025) sostienen que la IA está redefiniendo la noción misma de juicio crítico al desplazar parte de los procesos de evaluación, interpretación y toma de decisiones hacia sistemas automatizados, lo que obliga a repensar la autonomía intelectual en el aula universitaria.
Por lo tanto, el personal directivo y docente se encuentra hoy frente al desafío de gestionar las políticas académicas que incluyan la incorporación de TIC en un contexto donde constantemente se producen nuevos avances tecnológicos que continúan revolucionando las prácticas tradicionales. En este sentido, el objetivo central del presente ensayo científico de alcance descriptivo (Benito, 2020; Angulo Marcial, 2013) es doble: analizar en qué condiciones las TIC y la IA pueden potenciar el pensamiento crítico y, simultáneamente, identificar algunas tensiones y riesgos mediante los cuales estas tecnologías pueden orientar prácticas cognitivas hacia la superficialidad o la dependencia. Para ello se revisarán diferentes hallazgos empíricos y análisis teóricos presentes en la literatura científica, construyendo una reflexión crítica que propone sugerencias con el fin de orientar políticas pedagógicas y prácticas docentes en la era digital. Es importante señalar que el presente ensayo no aspira a ofrecer un tratamiento sistemático ni exhaustivo del tema, sino a plantear una reflexión analítica que contribuya a su comprensión y debate (Angulo Marcial, 2013).
Las tensiones señaladas no pueden (ni deben) resolverse simplemente eliminando la tecnología del ámbito académico, ya que su presencia en la vida cotidiana es ineludible. Además, dicha estrategia implicaría evadir uno de los desafíos centrales de los debates educativos actuales: definir cuáles son las formas más pertinentes de integrar la tecnología como recurso que potencie y complemente el aprendizaje universitario. En este marco, se presentan a continuación algunas líneas de acción fundamentadas en la literatura disponible:
A. Enseñar alfabetización digital crítica: más allá de la habilidad técnica para usar herramientas, es imprescindible formar al estudiante en evaluación de fuentes, detección de sesgos algorítmicos y verificación de información. La alfabetización crítica debe incluir prácticas de comparación entre fuentes, trazabilidad de orígenes y análisis de confiabilidad (Silva-Quiroz & Rioseco-Pais, 2025). Con frecuencia se asume que los estudiantes universitarios, por pertenecer a generaciones atravesadas por la tecnología, cuentan de manera automática con las competencias necesarias para su uso académico. La noción de “nativos digitales” puede resultar engañosa, ya que invisibiliza desigualdades significativas: muchos estudiantes jóvenes manejan con soltura tecnologías en contextos recreativos, pero carecen de herramientas críticas para interpretar o transformar los entornos tecnológicos en los que participan. Como señala Alcázar (2019), en América Latina las brechas digitales no se reducen a la falta de conectividad, sino también a la ausencia de oportunidades de formación crítica. Por ello, resulta clave elaborar instancias de guía y acompañamiento que fortalezcan su alfabetización digital en contextos educativos.
B. Diseñar tareas que exijan procesos metacognitivos: actividades que no puedan ser resueltas únicamente con un output inmediato (por ejemplo, proyectos de investigación con etapas de hipótesis, recolección, contraste y disputa de evidencias) obligan al estudiante a recorrer caminos de evaluación y reformulación que la IA sola no suple (Fuertes Alpiste, 2024). Diseñar este tipo de tareas permite evitar un uso superficial de la tecnología y favorece el desarrollo de competencias críticas y autorreguladas, esenciales para la formación universitaria (Mur et al., 2025).
C. Usar IA como contraparte crítica: configurar herramientas para que actúen como “interlocutores críticos” —proporcionando contraargumentos, preguntas provocadoras o resúmenes que el estudiante debe validar— transforma la IA en un interlocutor epistemológico que fortalece la discusión y obliga a la comprobación (Parreño Sánchez et al., 2024). Tal práctica favorece un aprendizaje más profundo y autónomo, en el que la IA opera como un catalizador de discusión y verificación, y no únicamente como un repositorio de soluciones.
D. Evaluación formativa centrada en proceso: privilegiar evaluaciones que valoren el proceso (borradores, diarios reflexivos, revisiones por pares) en lugar de métricas centradas exclusivamente en el producto final desalienta la dependencia de soluciones rápidas y promueve la autorregulación. Estudios recientes destacan el rol de la inteligencia artificial como una oportunidad para transformar la enseñanza en un proceso más adaptativo, consolidándose como una herramienta clave en la educación actual, por lo que la formación actualizada docente resulta indispensable (Fuentes Cabrera et al., 2025).
E. Políticas institucionales y formación docente: la integración responsable requiere que las instituciones definan políticas claras sobre uso ético de IA, detección del plagio asistido por IA y formación docente sostenida en diseño de actividades que promuevan el pensamiento crítico. En este punto, la guía para la integración de las inteligencias artificiales en educación (Ministerio de Capital Humano, Secretaría de Educación, 2025) ofrece un marco orientador para docentes, directivos y responsables de políticas educativas sobre el uso de la IA en el aula. Presenta definiciones básicas, beneficios y riesgos de la IA, y su relevancia en distintos niveles educativos. Además, describe aplicaciones prácticas en la planificación docente, la creación de materiales, la evaluación y la gestión institucional. La guía enfatiza la importancia de la capacitación docente, el uso responsable y ético, y la necesidad de políticas institucionales que aseguren transparencia, protección de datos y equidad en el acceso.
Reflexiones finales
Las TIC y la IA constituyen, simultáneamente, una oportunidad y una exigencia. Su potencial para mejorar el acceso, personalizar apoyos y ofrecer retroalimentación inmediata es real y está respaldado por la literatura reciente. Sin embargo, ese potencial se realiza solo cuando la tecnología se inscribe en proyectos educativos deliberados que priorizan la formación crítica.
El desafío para la universidad no es negar la tecnología, sino rediseñar prácticas pedagógicas para que la IA y las plataformas digitales actúen como catalizadores del pensamiento crítico: herramientas que obliguen a contrastar, justificar, revisar y valorar fuentes. Esto exige un cambio en la estructura de las tareas académicas, en los modos de evaluación y en la formación de los docentes. En definitiva, el futuro formativo debe orientarse hacia la integración entre capacidades humanas (juicio crítico, creatividad, metacognición) y capacidades tecnológicas (procesamiento masivo de datos, personalización, simulación), donde la prioridad permanezca en la autonomía intelectual del estudiante.
Si la universidad logra transformar la presencia tecnológica en una palanca para la reflexión, y no en su sustituto, la era digital podrá alumbrar una generación de graduados con mejor capacidad crítica, adaptabilidad y responsabilidad intelectual. De lo contrario, la automatización de los procesos cognitivos promete producir aprendices eficaces en la recuperación de información, pero vulnerables en el juicio complejo que demanda la ciudadanía y la vida profesional del siglo xxi.
REFERENCIAS
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Mur, J. A., Nonino, S. N., Yapur, J., Magallanes Trejo, M. L. & Pereyra Girardi, C. I. (2025). El impacto de la tecnología y la IA generativa en la vida académica universitaria [Presentación en jornadas]. XI Jornada virtual de ética e IA en investigación y praxis profesional, y II Jornada de la unidad académica USAL de la red iberoamericana de ecobioética.
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