Las economías de los invisibles. Miradas y experiencias de economía social y solidaria / Nicolás Gómez, Howard Richards, Micaela Giovannini, Maylen Ochoa y Andrés Monares. Santiago de Chile: RiL Editores, 2018. 188 pp. ISNB: 9789560105677

Este libro es un trabajo colectivo que reúne a distintos autores: Nicolás Gómez, sociólogo chileno dedicado al estudio de la economía; Howards Richards, filósofo estadounidense que trabaja en la Universidad de Santiago de Chile; Michela Giovannini, doctora en desarrollo local, actualmente es investigadora del Programa Marie Curie en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal; Mayeli Ochoa, licenciada en pedagogía e integrante del Mercado Alternativo de Economía Solidaria y Autogestión Tumín; y Andrés Monares, antropólogo y licenciado en educación, profesor de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

El eje temático que atraviesa a los cinco capítulos de este libro es el de poner en jaque la economía clásica ortodoxa entendida como ideología, construida como algo natural que nos es dado, para pensarla como una construcción cultural frente a la que hay otras posibilidades. En estos, se habla de experiencias que buscan salirse del capitalismo, el modelo neoliberal hegemónico, de las formas en las cuales sectores populares empobrecidos comienzan a tejer estrategias fuera de la lógica de la ganancia individualista. Richards, Giovannini y Ochoa abordan a través del estudio de casos particulares (Sudáfrica, Chile y México) cómo desde los sectores populares se pone en movimiento una salida solidaria, comunitaria y autogestionada que escapa a la economía capitalista y que les permite avanzar en inclusión y construcción de comunidad.

Richards analiza el Programa de Trabajo Comunitario de Sudáfrica, el cual se centra en los valores de la cooperación y en la búsqueda de la paz a través del desarrollo comunitario y de la solidaridad. Se trata de un programa de empleo público que intenta dar respuestas a las altas tasas de exclusión y de desempleo, problemas que acciones anteriores no lograron solucionar, obteniendo magros resultados. Este programa no solamente busca dar una fuente de ingresos a quienes participan, sino también brindarles la posibilidad de trabajar. El autor plantea que, en los intercambios económicos, son excluidos quienes carecen de compradores para sus productos; es por ello que el programa tiene como objetivo que sus beneficiarios provean algo útil como valor de uso a la comunidad. En este sentido, se comienza con la participación de manera democrática y del desarrollo económico a nivel local. El autor destaca que se comprende una verdadera comunidad retomando valores de la tradición que generalmente se pierden en la economía imperante, siendo una forma no capitalista en el marco de la economía social y solidaria.

En tanto, Giovanni estudia el nuevo cooperativismo en Chile y su resignificación por parte de los jóvenes, vigorizados a partir de las protestas estudiantiles de 2011. La autora no pierde de vista a la región latinoamericana, entendiendo las diversas estrategias que se llevan adelante y las tradiciones de los distintos países en materia de trabajo cooperado. Destaca que, más allá de buscar los medios de subsistencia, se pretende dar una alternativa y nuevas relaciones que hagan frente a las desigualdades vigentes. Observa que, desde el retorno a la democracia en Chile, no se ha abandonado el modelo económico neoliberal que genera la exclusión de vastos sectores de la población. Es así como estas nuevas cooperativas favorecen formas horizontales de organización y de consenso a través de las cuales se busca resignificar la autogestión, valorando la participación democrática y retomando como categoría organizacional el “factor c” de Razeto (De la economía popular a la economía solidaria en un proyecto de desarrollo alternativo, 1993). Para el análisis, ella presenta experiencias cooperativas en diferentes rubros, como educación, medio ambiente y trabajo, ya que el modelo cooperativo se desarrolla en muy diversas áreas donde se promueve la inclusión para hacer frente al neoliberalismo.

En su capítulo, Ochoa presenta el caso de la moneda comunitaria Tumín en México, que se pone en práctica como alternativa frente a la lógica capitalista de mercado. El funcionamiento de dicha moneda, contrariamente a lo entendido por dinero en la economía ortodoxa, se sustenta en la confianza mutua, en la solidaridad y en la idea de reciprocidad entre quienes la utilizan. Sostiene que “el Tumín funciona porque quienes lo utilizamos lo hacemos funcionar” (p. 77); es así que se persigue el bien común y no el personal, se desarrolla una democracia directa en su funcionamiento y en la toma de decisiones con votaciones de sus autoridades. Favorece el intercambio, recordando que el dinero no posee valor propio. Es en este mismo sentido que su función es la de poder hacer frente a las situaciones de pobreza y de exclusión, al generar una red en la cual se establecen relaciones de solidaridad y confianza, sin un fin de lucro, con una lógica proconsumidores. A través del Tumín, se busca reeducar, resignificar al dinero y repensar lo establecido desde la lógica capitalista, en palabras de la autora, para poder abandonar el “chip capitalista” por el “chip comunitario”. Por lo tanto, esta moneda también actúa de forma política a través de la participación ciudadana.

En los últimos dos capítulos del libro, se piensa a la economía liberal y solidaria desde una matriz teórica. Gómez considera al “buen vivir” como antecedente de la economía solidaria. Parte del presupuesto de comprenderla como el emergente de la migración a las ciudades cuya población tiene como bagaje la lógica del buen vivir en su descampesinización, pero que ha sido excluida del sistema asalariado, es decir, desproletarizada. Es precisamente de la interdependencia entre la comunidad y la naturaleza de donde surge históricamente la noción del buen vivir. El autor encuentra en la economía comunitaria indígena los saberes sobre la tierra, el agua, las especies de las plantas, un sistema ecológico donde se respetan los tiempos de la naturaleza. Si bien estas comunidades han sido colonizadas, permanece en la memoria colectiva la conciencia socioambiental proveniente del sistema ecológico. El autor entiende a esta economía indígena como diferente y complementaria a la solidaria, por fuera del capitalismo.

Monares parte de la discusión con el economicismo universal occidental y su presupuesto del egoísmo natural del hombre y la autorregulación del mercado, discutiendo, de todos modos, con la idea de que la economía solidaria se basa en la bondad de quienes la componen. El autor comienza con un minucioso abordaje de la economía clásica, retomando a Friedrich von Hayek y a Adam Smith. Desde la economía liberal, se sostiene que hay un orden socioeconómico que es espontáneo y que funciona por las leyes autorreguladoras del mercado. Este proceso es visto como natural y conveniente a la hora del desarrollo económico. En este sentido, aparece como positivo dejarlo todo en manos de la racionalidad económica impersonal. Según esta cosmovisión, debe evitarse volver a una fase en la que impere una moral primitiva de justicia redistributiva que atente contra la autonomía individual, que es el valor fundamental en la economía liberal. Monares sostiene que estas presunciones del liberalismo son una ilusión, en primer lugar, porque parten de la idea de un sujeto universal. En este, se pierden de vista las diferentes culturas y se universaliza lo entendido en un momento histórico particular, en Occidente. Esta lógica económica de maximización egoísta es una rareza comprobable en la historia de la especie, más bien la solidaridad y la ayuda de grupo han sido la regla a través de la historia. Además, resalta el parentesco como una de las primeras relaciones sociales que se basa en el amor y en la cooperación mutua en todas las esferas de la vida. Ahora bien, de todos modos, discute y repiensa para no caer en lógicas ingenuas la idea del buen salvaje o la innata fraternidad, proponiendo una lectura enriquecedora en esta disyuntiva.

El libro se ve atravesado por la discusión fundamental con el capitalismo y el neoliberalismo actual, presentando diversas alternativas puestas en práctica en distintos países. Pone en cuestión la idea del hombre naturalmente egoísta como propone el lema indiscutible de la economía clásica, y resalta el valor de los lazos de solidaridad, de la ayuda mutua y de la comunidad como un camino para alcanzar la inclusión y generar puestos de trabajo para quienes han sido privados de él. En síntesis, los autores analizan acciones concretas alternativas a la lógica de mercado imperante, orientadas a incorporar a vastos sectores sociales que quedaron marginados.

Sofía Forni

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