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Un análisis del desempeño electoral de los partidos
políticos en la provincia de Buenos Aires en tiempos
de la política del Acuerdo (1890-1898)1
Leonardo D. Hirsch*
Resumen
El trabajo estudia el desempeño electoral de los partidos políticos en la pro-
vincia de Buenos Aires entre 1890 y 1898, período que rigió la denomina-
da política del Acuerdo. En primer lugar, realizamos un análisis cuantitativo
del nivel de movilización y de la competencia interpartidaria. En segundo
lugar, reconstruimos las negociaciones llevadas a cabo por las agrupacio-
nes en torno a la elección del Poder Ejecutivo provincial. Buscamos de ese
modo echar nueva luz sobre la vida política en el período conocido como
“el orden conservador” (1880-1916).
Palabras clave: partidos políticos, elecciones, siglo , provincia de Buenos
Aires, historia política
An analysis of the electoral performance of political parties in the province
of Buenos Aires in times of “la política del Acuerdo” (1890-1898)
Abstract
The contribution studies the electoral performance of the political parties in the
Province of Buenos Aires between 1890 and 1898, period in which the so-called
policy of the Agreement ruled. Firstly, we do a quantitative analysis of the level
of mobilization and of the inter-party competition. Secondly, we reconstruct
the negotiations carried out by the political organizations on the election of the
provincial Executive Power. By doing this, we seek to shed new light on political life
during the period known as “the conservative order” (1880-1916).
1 Agradezco los comentarios y sugerencias de los evaluadores anónimos a una versión
preliminar.
* Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana (PEHESA). Correo elec-
trónico: leohirsch@gmail.com
Artículo recibido: 05/11/2020 Artículo aprobado: 12/05/2021
MIRÍADA. Año 14, N.º 18 (2022), pp. 37-72.
© Universidad del Salvador. Facultad de Ciencias Sociales. Instituto de Investigación en
Ciencias Sociales (IDICSO). ISSN: 1851 9431
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
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Keywords: political parties, elections, nineteenth century, Buenos Aires Province,
political history
Hace ya cuatro décadas, la historiografía latinoamericana y la argentina en
particular se sumaron a la revalorización de la historia política, con nuevas
preguntas, miradas y enfoques. Entre otras cuestiones, uno de los aportes
más importantes de esta renovación fue la problematización de las elecciones
en el siglo . Frente a las interpretaciones tradicionales que, sin realmen-
te detenerse a realizar un análisis, estaban más preocupadas en denunciar
su carácter instrumental y fraudulento (generalmente manipuladas por los
denominados “gobiernos electores”) o que hacían hincapié en el carácter res-
tringido de la ciudadanía política (ya fuese como resultado de la normativa
electoral o por las limitaciones prácticas derivadas de la forma en que se de-
sarrollaban los comicios), los nuevos trabajos, en cambio, las comprendieron
en función de su contexto histórico, sin proyectar sobre ellas ni las categorías
ni las prenociones del investigador (Annino, 2004; Sabato, 2014).
No obstante lo antedicho, los partidos políticos y las elecciones no han
tenido en los últimos años un lugar destacado en las investigaciones sobre
el período conocido como “el orden conservador” (1880-1916), tal como re-
cientemente ha hecho notar Paula Alonso (2017). Aunque las investigacio-
nes sobre la ciudad de Buenos Aires estuvieron entre la vanguardia de la

las prácticas y procesos electorales y las agrupaciones políticas en la provin-
cia homónima durante las últimas décadas del siglo , según hizo notar
Roy Hora (2001) hace ya veinte años2.
El presente artículo, por lo tanto, está orientado a echar nueva luz sobre el
papel jugado por los partidos políticos en los procesos electorales en la pro-
vincia de Buenos Aires entre 1890 y 1898, período que rigió la denominada
política del Acuerdo
solo porque se sabe poco sobre el desempeño electoral de los partidos políti-
cos en la provincia más populosa del país en las décadas posteriores a 1880.

escenario de una singular y equilibrada disputa del poder entre tres grandes
fuerzas políticas. Y porque, a su vez, esta lucha se vio favorecida por la ori-
ginal normativa constitucional y electoral, que permitió que Buenos Aires se
convirtiese en uno de los primeros ensayos de representación proporcional
2 Cabe destacar la excepción del trabajo de Hora (2001), que hace una primera aproximación
al estudio de la política bonaerense entre 1880 y 1912. Pero, en general, los trabajos más re-
cientes que han analizado ese período se han preocupado más por su carácter denuncialista

Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
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(tanto para la elección del Poder Legislativo como del Poder Ejecutivo) en el
mundo (Hirsch, 2021b)3. De esta manera, el análisis de esta experiencia parti-

cual se considera que, con anterioridad a la reforma electoral nacional de 1912
y el triunfo de la Unión Cívica Radical (UCR) en los comicios presidenciales
de 1916, en la Argentina rigió un régimen político excluyente y exclusivo, y
por ende que esos dos acontecimientos son hitos fundantes del proceso de
“democratización” y del surgimiento de una “república verdadera”, caracte-
rizada por la política de masas y un sistema “moderno” de partidos4.
Breve reseña sobre la política del Acuerdo (1890-1898)
Como es sabido, el levantamiento cívico-militar de julio de 1890, organi-
zado por algunos dirigentes de la Unión Cívica (UC), conllevó la derrota
política del presidente Miguel Juárez Celman. Acusado de corrupción ad-
ministrativa y de subvertir el régimen representativo en toda la República,
el primer mandatario presentó la renuncia días más tarde, y, en su lugar,
asumió el vicepresidente Carlos Pellegrini.
Este último entendió que era necesario enviar un mensaje conciliador,
y en consecuencia conformó un nuevo gabinete nacional, compuesto por
miembros tanto del partido gobernante como de la fuerza opositora. En esa
misma sintonía, y con miras a los comicios para elegir electores del Poder
Ejecutivo Nacional en 1892, personalidades importantes vinculadas con el
PAN, como con la UC, creyeron necesario llamar a un acuerdo electoral
para conformar un gobierno nacional mixto, que debía a su vez extenderse
también a las provincias (Alonso, 2000).
La política del Acuerdo, como se la llamó entonces, fue inmediatamen-
te aplaudida por amplios sectores de la opinión pública, aunque alimentó
3 Lo sucedido en Buenos Aires no fue un caso aislado o excepcional. Desde su reforma
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ciones, y también prescribieron el principio de la representación proporcional, en algunos
casos para todas las elecciones populares y en otros para la Cámara de Diputados (Cucchi
y Hirsch, 2020).
4 Para algunos autores, la dominación política de tipo “oligárquica” reproducía una domi-
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cualquier caso, suele decirse que el Partido Autonomista Nacional (PAN), caracterizado por
ser un típico partido de notables, fue la agrupación encargada de construir un “régimen”
de gobiernos electores entre 1880 y 1916; mientras que la UCR, por su parte, fue el primer
partido moderno de masas del país, fundado con la misión de democratizar la vida pública
y perseguir la inclusión política de amplios sectores sociales, hasta entonces apartados de
la arena electoral. En lo que concierne al caso bonaerense, la obra de Fernando Barba (2004)
representa una síntesis de ambas interpretaciones.
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tensiones internas en ambas fuerzas políticas que terminaron por complicar
aún más el escenario político general. Por un lado, un sector de la UC que,
en su Convención Nacional desarrollada en Rosario a principios de 1891,
había nominado a Bartolomé Mitre como su candidato presidencial se mos-
tró intransigente a cualquier clase de alianza con el partido gobernante, y,
en consecuencia, se produjo su división, de la cual surgieron dos nuevas
agrupaciones: la UCR y la Unión Cívica Nacional (UCN). Por otro lado, en
varias provincias donde gobernaban dirigentes del PAN, pero que eran a
su vez rivales internos del presidente de la agrupación (Julio A. Roca), se
negaron a seguir el Acuerdo en el orden provincial (Alonso, 2010).
A pesar de estos obstáculos, el PAN y la UCN lograron arribar a un
acuerdo de candidaturas, y Luis Sáenz Peña fue electo como primer manda-
tario en 18925. Esta alianza, con idas y vueltas, duró hasta 1898, año en que
Roca resultó electo presidente por segunda vez, luego de triunfar amplia-
mente sobre la candidatura de Mitre (UCN).
Otra historia ocurrió en la provincia de Buenos Aires. Para 1890 dicho
distrito se encontraba bajo el dominio hegemónico del Partido Provincial
(PP), sucursal bonaerense del PAN, pero conformada en su mayoría por
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mento el PP aceptó asistir a los comicios con listas mixtas junto a la UC,
una vez ocurrida la división de esta última, optó por rechazar el Acuerdo
en el orden provincial. Frente a este giro, la UCR y la UCN bonaerenses
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tomaron las armas en julio de 1893. Esta doble revolución provincial motivó
la renuncia del gobernador Julio Costa y la posterior sanción de la interven-
ción federal, la cual resolvió disolver la Legislatura y convocar a nuevas
elecciones generales (Barba, 2004; Hirsch, 2016; Hora, 2001).
A partir de entonces, radicales y cívicos nacionales retomaron la vía
electoral, y junto a la Unión Provincial (UP) —nuevo nombre que adoptó el
PAN bonaerense—, se disputaron el poder político de la provincia. Como
se verá más adelante, en los primeros comicios bajo la intervención fede-
ral, los de diputados nacionales, la UCR triunfó con un 39 % de los votos.
Un mes más tarde se produjeron las elecciones provinciales, que arrojaron
resultados similares, lo cual conducía a alguna clase de acuerdo en el Co-
5 En un primer momento, el PAN y la UCN estuvieron dispuestos a seguir adelante con la
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divisiones producidas en las fuerzas políticas. Como resultado de ello, un sector del PAN,
conocido como “modernistas”, promovió la candidatura de Roque Sáenz Peña (reconocido
“juarista”), pero el sector roquista del partido logró imponer, en el marco de una convención
partidaria, la candidatura de su padre, Luis Sáenz Peña, quien a su vez tenía muchos amigos
políticos entre los miembros de la UCN.
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legio Electoral. Los electores de la UCN y la UP optaron, en consecuencia,
por retomar la política del Acuerdo, y Guillermo A. Udaondo (UCN) y José
I. Arias (UP) fueron nombrados gobernador y vicegobernador respectiva-
mente (Barba, 2004; Hora, 2001).
Con el tiempo, empero, surgieron tensiones entre las fuerzas gobernan-
tes. La UCN decidió entonces, hacia mediados de 1895, practicar un “go-
bierno de partido”. En respuesta, la UCR y la UP (que ese año se incorporó
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aliaron en la Legislatura y llevaron a cabo un sistemático obstruccionismo
al PE provincial (Barba, 2004; Hora, 2001).
En 1897, sin embargo, se produjo un nuevo giro. El rumor de que Roca
se presentaría otra vez como candidato presidencial en 1898 condujo al pro-

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visión. Surgieron entonces la UCR Coalicionista (UCRC) y la UCR Intran-
sigente (UCRI). La primera agrupaba a quienes, liderados por Bernardo de
Irigoyen (presidente del Comité Nacional), estaban dispuestos a acordar
con la UCN, mientras que la otra agrupación, liderada por el presidente del
Comité Provincial de la UCR (Hipólito Yrigoyen), se declaró intransigente
a realizar pactos con un partido gobernante, sin importar si se trataba del
gobierno nacional o del provincial (Alonso, 2000).
Producida la división radical, las negociaciones con la UCN quedaron
congeladas. Interesados primeramente en la gobernación provincial, los cí-
vicos nacionales iniciaron gestiones con el PAN. Pero Pellegrini, líder del
partido en la provincia, se opuso a un acuerdo antes de los comicios, y así lo
dispuso también una asamblea partidaria. Algunos dirigentes, sin embar-
go, no quedaron conformes y acordaron con la UCN para votar, en el Co-
legio Electoral, por un candidato cívico nacional para gobernador y por un
candidato del PAN para vicegobernador. Frente a este acto de indisciplina,
el Comité Central resolvió expulsar a los disidentes, quienes no demoraron
en fundar una nueva agrupación, bajo el nombre de Partido Nacional Inde-
pendiente (PNI).
Tal como también se profundizará más adelante, llegada la fecha de los
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fuerzas políticas, la UCN y el PNI acordaron una fórmula de candidatos
que perdió frente a la presentada por la alianza conformada por el PAN y
las dos fracciones radicales. Bernardo de Irigoyen, candidato por la última
minoría (UCRC), fue elegido como nuevo gobernador (Barba, 2004; Hora,
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
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2001). A continuación, las elecciones presidenciales estuvieron rodeadas de
un halo de indiferencia. El contundente triunfo de Roca en las otras pro-
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política del Acuerdo6.
Normas electorales y nuevos partidos políticos
Para entender el desempeño electoral de los partidos políticos en este perío-
do, es necesario, en primer lugar, aclarar algunos aspectos fundamentales
de la normativa electoral. En este sentido, en la provincia de Buenos Aires
funcionaron dos sistemas y procesos electorales diferentes durante la déca-
da de 1890. Mientras para las elecciones nacionales rigió la ley reglamenta-
ria de 1877, las elecciones provinciales se rigieron por la de 1876, que sufrió
reformas importantes en 18967.
En términos generales, tanto para las elecciones nacionales como las
provinciales, el sufragio era “universal” (masculino), voluntario y público.
En lo que concierne a las elecciones nacionales (para diputados y electo-
res presidenciales), Buenos Aires constituía un distrito electoral que elegía
sus representantes bajo un sistema plurinominal y de simple pluralidad de
sufragios8. En tanto las elecciones de electores debían producirse cada seis
años, las de diputados, en cambio, solían ser más frecuentes como conse-
cuencia de diversos factores. Para las elecciones provinciales, el territorio
estaba dividido en seis secciones electorales, cada una de ellas con una re-
presentación acorde a su población. Hasta 1896 la elección se hacía según
un sistema mixto (que contemplaba, en primer lugar, los sufragios dados a
candidatos comunes a las diferentes listas y luego, en una segunda opera-
ción, los recibidos por cada una de estas últimas) y, a partir de ese año, en
función de un sistema de listas abiertas que se distinguían entre sí por su
denominación, en ambos casos bajo el principio de la representación pro-
porcional. Por último, la elección de electores del PE debía tener lugar cada
cuatro años, la de senadores cada dos, y la de diputados era anual9.
En segundo lugar, también es importante remarcar que, durante la dé-
cada de 1890, las agrupaciones políticas procuraron organizarse bajo una
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zación del partido comenzó en 1903 de la mano de Yrigoyen y su círculo de amigos políticos.
7 Hemos estudiado la normativa electoral del período con mayor profundidad en Hirsch
(2021a y 2021b).
8 Los senadores nacionales (cuyo mandato duraba nueve años) eran elegidos por las legislatu-
ras provinciales, a pluralidad de sufragios. Cada provincia debía designar dos representantes.
9 El cargo de senador duraba cuatro años y la Cámara se renovaba por mitad cada dos años,
mientras que el cargo de diputado duraba tres años, y la Cámara se renovaba anualmente
por terceras partes.
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
43
nueva lógica, para pasar de conformarse como redes laxas de clubes o co-
mités electorales a convertirse en partidos orgánicos. Todos los partidos de
la provincia adoptaron en consecuencia reformas que los dotaron de dos
clases de poderes principales: las convenciones de delegados, por un lado,
y los comités, por el otro. Mientras las primeras eran sobre todo órganos
electivos, los segundos, en cambio, tenían funciones ejecutivas. En términos
generales, los comités locales designaban periódicamente delegados para
las convenciones seccionales o provinciales, que a su vez se encargaban de
nominar candidatos a cargos políticos y de elegir a los miembros de los
comités correspondientes a sus jurisdicciones, así como también designa-
ban los delegados a la convención inmediatamente superior (en términos
jurisdiccionales) (Hirsch, 2021b). Más importante aún en lo que concierne al
tema de estas páginas, todas las agrupaciones políticas bonaerenses logra-

disciplinadas, conformadas a su vez por personas pertenecientes a diferen-
tes sectores sociales (Hirsch, 2021a).
La competencia partidaria-electoral en cifras
En otro trabajo (Hirsch, 2021a), hemos realizado un estudio cualitativo de

del siglo 
todas las fuerzas recurrieron a maniobras irregulares o fraudulentas en al-
gún momento, lugar y elección. Al mismo tiempo, y en segundo término, el
recurso a maniobras ilícitas es un indicativo de la intensa competencia elec-

entre 1894 y 189810.
Pero, para tener una idea más acabada de la competencia partidaria y del
desempeño electoral, es necesario también hacer un análisis cuantitativo.
Para ello recurrimos a los resultados de los escrutinios, aunque cabe aclarar

votaron, ya sea porque en más de un pueblo el registro electoral pudo haber
sido alterado en favor o en perjuicio de un determinado partido, ya sea por-


verdadera identidad de los votantes, ya sea porque los votos fueron emiti-
dos por otras personas o por gente movilizada desde otros lugares11.
10 Aspecto que también ha sido señalado por otros autores para otros distritos y períodos.
Ver, por ejemplo: Alonso (1993), Sabato (1998), Yablon (2003).
11
las Juntas Electorales o la intervención federal). Ver, por orden cronológico, “El año político”
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
44
Hechas las aclaraciones, en primer lugar, hay que dar cuenta de la capa-
cidad de movilización que tuvieron los partidos12. Como se desprende de la
tabla 1, los comicios demandaron una presencia muy acotada del total de la
población. Sin embargo, cuando se desplaza la mirada hacia el electorado
potencial, podemos constatar que el promedio general de votos, según los
13 (en los cuales hay votos no computados por anulación
de comicios)14, es del 32 % respecto de la población estimada de argentinos
mayores de 17 años (es decir, los aptos para votar), cifra que a su vez es su-
perior al 20 % de la Capital Federal para ese mismo período (Yablon, 2003,
p. 96). Y, si uno toma el escrutinio realizado por la Junta Electoral de la pro-
vincia (que computaba todos los votos que no presentaban indicios claros
de ser “fabricados”, sin importar, por ejemplo, si habían sido emitidos en
una elección doble, pero que, por esa misma razón, son un mejor indicador


de las elecciones del 7 de febrero” (1892, p. 1); LPBA (1892, pp. 5-6); CN (1892, pp. 3-20); “El
escrutinio de electores de Presidente” (1892, p. 1); LPBA (1892, pp. 26-28; 1893, pp. 5-12);
“Provincia de Buenos Aires” (1894a, p. 5; 1894b, p. 5); “Escrutinio de las elecciones de Go-
bernador” (1894, p. 4); CN (1894a, pp. 45-51; 1894b, pp. 83-88); “La elección nacional” (1895,
p. 1); LPBA (1895, pp. 9-51); CN (1895, pp. 89-91); “Las elecciones del domingo” (1896, p.
1); LPBA (1896a, pp. 3-26; 1896b, pp. 32-107); CN (1896, pp. 66-96); LPBA, (1897a, pp. V-XL;
1897b, pp. LVII-LXIX; 1897c, pp. 3-23; 1897d, pp. 25-31); “El día político” (1898a, p. 1); LPBA,
(1898a, pp. 5-33; 1898b, pp. 5-41); “Elecciones nacionales” (1898, p. 4); CN (1898, pp. 19-21).
12 Según muestran los escrutinios y las crónicas, los comicios fueron terreno de actores colec-

en Hirsch (2021a).
13 Para las elecciones nacionales, la Junta Nacional de cada provincia (compuesta por el pre-
sidente de la Legislatura, el presidente de la Suprema Corte de Justicia y el juez nacional
de sección) realizaba el escrutinio general y proclamaba los diputados o electores de pre-
sidente que resultaran nombrados, aunque en ningún caso podía desechar las actas elec-

el proceso también era diferente en la provincia de Buenos Aires. Hasta 1896, el escrutinio
general de las elecciones legislativas era realizado por su respectiva cámara, mientras que el
de electores de gobernador estaba a cargo de la Legislatura en Asamblea por las dos cámaras

la reforma de 1896, el escrutinio general de las elecciones legislativas pasó a manos de una
nueva Junta Electoral, conformada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia (que la
-
tinio e informe de la Junta tenían un carácter pura y exclusivamente informativo, ya que el
-
 en
1898, puesto que en los diarios de sesión del Congreso no se indican las cifras.
14 En ocasiones, en el juicio de las elecciones, algunos comicios fueron anulados por presen-
tar indicios de fraude o alguna otra irregularidad.
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
45
de los niveles de movilización)15, el número de movilizados es aún mayor,
puesto que, por lo general, superó el 50 % de los varones argentinos con
-
lizados en relación con el electorado potencial también fue por momentos
muy alto. Al respecto, según se puede apreciar en la tabla 2, en los comicios
de legisladores provinciales de 1894, el porcentaje promedio fue de poco
más del 45 %, y, de 95 comicios (sobre 98) de los que se tienen datos, en 36
el porcentaje habría sido de un 50 % o más.
15 La instalación ilegal de una votación doble (es decir, en un lugar no previsto por la ley) fue
un recurso al que en más de una ocasión apelaron los partidos que, por la razón que fuere,
se preveían perdedores.
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
46
Tabla 1. Elecciones entre 1889 y 1898 en la provincia de Buenos Aires.
Cantidad total de votos por tipo de elección y porcentaje de votantes
totales sobre la población de varones argentinos mayores de 17 años y
sobre la población total
FECHA TIPO DE
ELECCIÓN
TIPO DE
ESCRUTINIO
TOTAL
DE
VOTOS
% SOBRE
POBLACIÓN
DE
VARONES
ARGENTINOS
MAYORES DE
17 AÑOS*
% SOBRE
POBLACIÓN
TOTAL**
NIVEL DE
COMPETENCIA***
01/12/1889 EG OFICIAL 41242 40,72 % 5,41 % No disputada
29/03/1891 LP**** OFICIAL 36256 32,14 % 4,48 % Lista mixta
31/05/1891 DN OFICIAL 14713 13,04 % 1,82 % Lista mixta
07/02/1892 DN OFICIAL 24374 20,39 % 2,92 % No disputada
24/03/1892 DP OFICIAL 15356 S/D 4,66 % No disputada
27/03/1892 SP OFICIAL 23734 S/D 4,26 % No disputada
10/04/1892 EP JE 24895 20,83 % 2,99 % No disputada
26/03/1893 DP OFICIAL 17754 S/D 6,17 % No disputada
04/02/1894 DN OFICIAL 29014 21,80 % 3,26 % Disputada
25/02/1894 EG OFICIAL 45342 34,08 % 5,10 % Disputada
25/03/1894 DP JE 50737 38,13 % 5,71 % Disputada
25/03/1894 SP JE 48517 36,46 % 5,46 % Disputada
03/02/1895 DN OFICIAL 20137 14,26 % 2,19 % Disputada
31/03/1895 DP OFICIAL 11502 36,06 % 4,69 % Disputada
08/03/1896 DN OFICIAL 38997 26,25 % 4,08 % Disputada
29/03/1896 DP JE 26730 44,43 % 7,07 % Disputada
29/03/1896 DP OFICIAL 23950 39,81 % 6,34 % Disputada
29/03/1896 SP JE***** 44490 52,23 % 8,56 % Disputada
29/03/1896 SP OFICIAL***** 17675 30,11 % 5,22 % Disputada
28/03/1897 DP JE 34420 68,70 % 10,06 % Disputada
28/03/1897 DP OFICIAL 26348 52,59 % 7,70 % Disputada
28/03/1897 SP JE 23045 82,19 % 12,06 % Disputada
28/03/1897 SP OFICIAL 10886 38,82 % 5,70 % Disputada
05/12/1897 EG OFICIAL 69742 44,04 % 7,00 % Disputada
27/03/1898 DP OFICIAL 16679 47,72 % 6,23 % Disputada
27/03/1898 SP OFICIAL 20112 34,09 % 4,39 % Disputada
10/04/1898 EP y DN JE 32015 19,28 % 3,08 % Lista mixta
DN: diputados nacionales; DP: diputados provinciales; EG: electores de gobernador y vicego-
bernador provincial; EP: electores de presidente y vicepresidente de la nación; LP: legisladores
provinciales; SP: senadores provinciales; JE: Junta Electoral.
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
47
* Según los datos disponibles, en algunos casos, el porcentaje es con relación a la población esti-
mada de varones mayores de 17 años, y, en otros, a la de 18 años. Para las elecciones de 1889 y
1891 (en ese año, tanto las elecciones de diputados como senadores provinciales se desarrollaron
en todas las secciones electorales), se tomó la población (estimada) mayor de 17 años según el
censo provincial de 1890, que muestra la población por sexo y por grupos etarios totales. Lo
mismo hicimos para las elecciones nacionales (electores de presidente y diputados nacionales)
de 1892, 1894, 1895, 1896 y 1898, las elecciones provinciales de 1894 y las de electores de goberna-
dor de 1889, 1894 y 1897, que también se desarrollaron en toda la provincia. No pudimos hacer
lo mismo, en cambio, para las elecciones provinciales de 1892 y 1893, puesto que solamente
teníamos el total provincial. Para las provinciales (diputados y senadores) de 1895 y de 1898, que
se realizaron solamente en algunas secciones electorales, el cálculo se realizó sobre la población
(estimada) mayor de 18 años según el censo nacional de 1895, que muestra también la población
etaria para cada pueblo, lo cual permite obtener el total estimado para cada sección electoral.
** Para las elecciones de 1891-1894 y 1895-1898, el cálculo estimado se realizó con base en la infor-
mación del censo provincial de 1890 y el nacional de 1895. Para las elecciones que se desarrolla-
ron solamente en algunas secciones electorales, el cálculo se hizo sobre la suma de la población
de los pueblos que las conformaban.
*** No disputada: se presentó solamente el PP. Lista mixta: en el caso de las elecciones de 1891,
fueron conformadas por la UC y el PP, mientras que la lista de 1898 fue integrada por el PAN y la
UCN. Disputada: se presentaron al menos dos listas o partidos; en el caso de las elecciones para
diputados nacionales de 1895, se disputaron el triunfo la UCR y una lista mixta formada por el
PAN y la UCN; en las elecciones para diputados nacionales de 1896, en cambio, se disputaron el
triunfo la UCR y la UCN, mientras que el PAN decidió abstenerse.
**** La misma cantidad de votos tanto para diputados como senadores.
***** En 1896 la Junta Electoral computó los votos de la sexta sección electoral, pero el escrutinio

Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
48
Tabla 2. Elecciones de diputados y senadores provinciales en la provin-
cia de Buenos Aires, año 1894. Total de votantes por distrito electoral
y por partido, y porcentaje sobre la población de varones argentinos
mayores de 17 años y sobre la población total16
SECCIÓN
ELECTORAL
DISTRITO
ELECTORAL
TOTAL DE
VOTOS
POR DISTRITO
ELECTORAL
% DE VOTANTES
SOBRE POBLACIÓN
DE VARONES
ARGENTINOS
MAYORES DE 17 AÑOS
(SEGÚN CENSO 1895)
% DE VOTANTES
SOBRE POBLACIÓN
TOTAL
(SEGÚN CENSO
1895)
Primera Campana 345 59 % 4 %
Primera Gral. Rodríguez 289 61 % 8 %
Primera Gral. Sarmiento 201 22 % 4 %
Primera Las Conchas 297 35 % 3 %
Primera Las Heras 288 54 % 8 %
Primera Luján 594 40 % 5 %
Primera Marcos Paz 231 50 % 6 %
Primera Matanza 349 71 % 8 %
Primera Mercedes 899 41 % 5 %
Primera Merlo 281 73 % 8 %
Primera Moreno 176 50 % 5 %
Primera Morón 372 51 % 5 %
Primera Navarro 794 54 % 9 %
Primera San Fernando 712 70 % 6 %
Primera San Isidro 643 64 % 6 %
Primera San Martín 370 53 % 5 %
Primera Suipacha 382 65 % 11 %
Promedio
de las seis
secciones
45,91 % 6,74 %
Es importante notar la diferente convocatoria entre elecciones nacionales
y provinciales. Mientras a las primeras solían asistir alrededor de un 15 o
25 % de los varones argentinos mayores de 17 años, las provinciales por lo
general duplicaban (porcentualmente) dicha participación. Esta diferencia
16 Por cuestiones de espacio, solamente mostramos los datos relativos a la primera sección
electoral.
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
49
puede responder a diversos factores. Primero, uno podría conjeturar que, a
diferencia de lo sucedido con el sistema electoral de la nación (que bajo el sis-
tema de partidos daba al ganador de una elección todos los cargos en juego),
el sistema proporcional que rigió para las elecciones provinciales estimuló
la participación de todos los contendientes al garantizar una cuota mínima
de representación a cada uno de ellos, y, por lo tanto, a mayor cantidad de
partidos correspondió también mayor nivel de participación general17. En
tal sentido, mientras que, en las elecciones provinciales (durante el período
1894-1898), se presentaron al menos tres fuerzas, las nacionales, en cambio,
no solían estar disputadas por más de dos listas. Para este último tipo de

para ello ponían en consideración el tipo de elección, la cantidad de escaños
en juego, el estado de las alianzas provinciales, y, con base en todo ello, las
posibilidades concretas de triunfar. Así, por ejemplo, en 1892 el PP todavía se
estimaba más fuerte que sus contrincantes cívicos nacionales y radicales, que
recientemente se habían dividido y que además habían reconocido implícita-
mente la superioridad del partido gobernante en las elecciones provinciales
de 1891, cuando (todavía como UC) aceptaron concurrir en listas mixtas con
una menor cantidad de candidatos18. Las elecciones de 1894 fueron la excep-
ción a la regla, pues fueron las únicas en las que se presentaron más de dos
listas. En aquella ocasión, ninguna de las fuerzas estaba segura de su poderío.
Al respecto, la naciente UP estaba por aquel entonces más cerca de disolverse
que de presentarse como una nueva fuerza vigorosa19; la UCR, por su parte,
17 Hay que advertir, sin embargo, que altos niveles de movilización no equivalen a comicios dis-
putados. Por el contrario, es importante notar que el PP logró movilizar un importante número
de personas en elecciones no disputadas. Así sucedió, por ejemplo, para las de electores de gober-
nador de 1889, para las cuales cosechó casi la misma cantidad de votos que los tres partidos juntos
en los comicios de 1894. Asimismo, para las elecciones de diputados nacionales de 1892, logró
una cantidad de votos equivalente al 20 % de la población argentina masculina mayor de 17 años.
18 En la provincia de Buenos Aires, el PP y la UC comenzaron a implementar la política del
Acuerdo inmediatamente, optando por concurrir a los comicios con listas mixtas, un recurso
muy utilizado en el siglo  para evitar confrontaciones. Sin embargo, cuando se produjo la
división de la UC, el PP consideró que el Acuerdo se había anulado (al menos temporalmen-
te) y decidió continuar con su política de “gobierno de partido”.
19 La intervención federal conllevó la disolución del PP. Como producto de ello, un grupo

poder en los años anteriores, decidió llenar el vacío dejado y, en consecuencia, fundaron la
UP. Pronto las diversas corrientes del autonomismo se aglomeraron y se alinearon detrás de
ella, incluso algunos personajes vinculados al PP. Sin embargo, en muchos aspectos, los unía

la agrupación estuvo cerca de disolverse por no poder llegar a un acuerdo en torno a las
diferentes candidaturas. Finalmente, luego de varias negociaciones, la concordia prevaleció,
y la UP se tornó en el representante bonaerense del PAN.
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
50
había logrado movilizar un importante número de personas para la revolu-
ción, pero, a su vez, se encontraba dividida con motivo de lo sucedido en los
alzamientos en las demás provincias y con varios de sus líderes exiliados20.

de la intervención federal, pero su movilización revolucionaria no se había
mostrado tan populosa como la radical21. Las elecciones del año siguiente,
por su parte, fueron paradigmáticas, puesto que los comités centrales de la
UCN y del PAN posiblemente hayan considerado que la poca cantidad de es-
caños en juego (tres) no ameritaba movilizar una gran cantidad de personas
sin antes estar seguros de obtener el triunfo, y por esa razón seguramente ha-
yan decidido asistir con listas mixtas, convencidos de que juntos derrotarían
a la UCR. Empero, en ambos partidos, había muchos disconformes con la
política del Acuerdo en general y con la manera en cómo se había tramitado
la alianza para aquella elección en particular, y, por ende, se produjeron nu-
merosas abstenciones que permitieron el triunfo de los radicales. En cambio,
para las elecciones de 1896, se creyó en un primer momento que el arreglo
del año anterior podía reeditarse, pero el contexto provincial era entonces
diferente, y las relaciones en el nivel provincial entre el PAN y la UCN eran
tirantes. Por su parte, la experiencia del año anterior había dejado su ense-
ñanza, y el PAN decidió no presentarse. Finalmente, las elecciones de 1898 se
desarrollaron en un escenario político muy fragmentado. En dicho contexto,
la UCN había sido el único de los tres partidos que no había sufrido una
división formal, pero, al mismo tiempo, las divisiones del PAN, a diferencia
de lo ocurrido en la UCR, tenían como motivo principal cuestiones de orden
provincial, mientras que para el orden nacional reinaba cierto consenso gene-
ral22. Posiblemente ambas organizaciones hayan creído, por ende, que lo más

En segundo lugar, además de las diferencias en el sistema electoral, el
atractivo de las elecciones provinciales posiblemente derivara, por un lado, de
20     
líderes de la UCR (Alonso, 2000).
21 En la provincia de Buenos Aires, la UCN y la UCR se levantaron en armas de manera
simultánea, pero cada agrupación por su cuenta. Si bien coincidían en derrocar al gobierno
del PP, ambas también se disputaban el poder de la provincia, y, de hecho, estuvieron cerca
de enfrentarse en el campo de batalla. Desde el punto de vista militar, la revolución radical
fue más exitosa, puesto que logró la renuncia del gobernador y la formación de un gobierno
provisorio. Sin embargo, desde el punto de vista político, fue la UCN quien triunfó, ya que
su objetivo desde el comienzo había sido forzar la intervención federal y que fuese el gobier-
no nacional quien presidiese las elecciones (Hirsch, 2016).
22 Las diferencias internas estaban relacionadas con la estrategia electoral en el nivel provincial
y con las pujas de poder intrapartidarias entre las diversas corrientes que integraban el PAN
bonaerense, pero todos coincidían en que Roca debía ser nuevamente el candidato presidencial.
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
51
la mayor repercusión que tenían las políticas adoptadas por los órganos gu-
bernamentales de la provincia sobre la vida cotidiana de los pueblos. Asimis-
mo, y en estrecha relación con el punto anterior, el sistema semiparlamentario
de Buenos Aires ofrecía mayor cantidad de cargos en juego desde los cuales

los intereses regionales o locales23. A nuestro entender, es un índice de ello que
las elecciones legislativas conllevaron un nivel de movilización mayor que las
de para gobernador. Obtener una cantidad considerable de bancas en la Le-
gislatura resultaba de suma importancia porque el Ejecutivo necesitaba contar
con mayoría en ambas Cámaras para lograr gobernabilidad, a la vez que los
partidos opositores podían, en diversos momentos, imponer sus condiciones
si alcanzaban una representación importante. Así, por ejemplo, en 1894 ha-
brían votado 45 342 personas en los comicios para electores de gobernador,
mientras que para diputados se computaron 50 737 votos. Pero también da
cuenta de la importancia de obtener un cargo como legislador provincial el
hecho de que fuesen aquellas elecciones las que motivaban mayores disputas
intrapartidarias. En ese sentido, buena parte de la movilización involucrada
en ese tipo de elección respondía a los esfuerzos realizados por los disidentes
y dirigentes locales para competir contra sus propios correligionarios cuando
24.
En cualquier caso, la competencia electoral fue sumamente intensa entre
1894 y 1898, cuando radicales y cívicos nacionales decidieron levantar su
política de abstención electoral luego de las revoluciones de 1893 y la di-
solución del gobierno del PP. En el ámbito local, por ejemplo, los comicios
unánimes (con un único contendiente) fueron considerablemente menos
frecuentes (al menos en el orden provincial) que los disputados por tres o
más fuerzas. Por ejemplo, en las elecciones legislativas de 1894, de 95 comi-
cios (sobre 98) de los que se tienen datos, únicamente en dos se dio el caso
de que uno solo de los partidos recibiera votos, mientras que trece fueron
disputados por dos partidos (ver la tabla 3). De los comicios disputados por
tres partidos, en el 21 % la diferencia entre la primera minoría y la última
fue de al menos el 50 % de los votos del total, mientras que en el 15 % de los
casos la diferencia entre el primero y el tercero fue del 10 % del total de los
votos o menos.
23 El PE necesitaba del acuerdo del Senado para el nombramiento de los ministros y otros
funcionarios. Asimismo, la Cámara de Diputados tenía la competencia de acusar ante el
Senado a los miembros del PE por delitos en el desempeño de sus funciones o por falta de
cumplimiento a los deberes de su cargo.
24 Con respecto a la competencia intrapartidaria, ver con mayor profundidad en Hirsch (2021a).
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
52
Tabla 3. Elecciones provinciales para diputados y senadores en la Pro-
vincia de Buenos Aires, año 1894. Cantidad total y porcentajes de votos
por partido político, por distrito electoral25
SECCIÓN
ELECTORAL
DISTRITO
ELECTORAL
VOTOS Y
% SOBRE
TOTAL:
UCR
VOTOS Y
% SOBRE
TOTAL:
UCN
VOTOS Y
% SOBRE
TOTAL:
UP
VOTOS
TOTALES
POR
DISTRITO
ELECTORAL
DIFERENCIA
PORCENTUAL
ENTRE LA
PRIMERA Y
LA TERCERA
MINORÍA
Primera Campana 71
(20,58 %)
254
(73,62 %)
20
(5,80 %) 345 67,83 %
Primera Gral. Rodríguez 271
(93,77 %)
18
(6,23 %) 0289
Primera Gral. Sarmiento 89
(44,28 %)
49
(24,38 %)
63
(31,34 %) 201 19,90 %
Primera Las Conchas 109
(36,70 %)
52
(17,51 %)
136
(45,79 %) 297 28,28 %
Primera Las Heras 99
(34,38 %)
113
(39,24 %)
76
(26,39 %) 288 12,85 %
Primera Luján 190
(31,99 %)
196
(33,00 %)
208
(35,02 %) 594 2,02 %
Primera Marcos Paz 79
(34,20 %)
27
(11,69 %)
125
(54,11 %) 231 42,42 %
Primera Matanza 155
(44,41 %)
87
(24,93 %)
107
(30,66 %) 349 19,48 %
Primera Mercedes 435
(48,39 %)
353
(39,27 %)
111
(12,35 %) 899 36,04 %
Primera Merlo 134
(47,69 %)
12
(4,27 %)
135
(48,04 %) 281 43,77 %
Primera Moreno 53
(30,11 %)
43
(24,43 %)
80
(45,45 %) 176 21,02 %
Primera Morón 149
(40,05 %)
64
(17,20 %)
159
(42,74 %) 372 25,54 %
Primera Navarro 348
(43,83 %)
326
(41,06 %)
120
(15,11 %) 794 28,72 %
Primera San Fernando 412
(57,87 %)
300
(42,13 %) 0712
Primera San Isidro 269
(41,84 %)
367
(57,08 %)
7
(1,09 %) 643 55,99 %
Primera San Martín 112
(30,27 %)
228
(61,62 %)
30
(8,11 %) 370 53,51 %
Primera Suipacha 129
(33,77 %)
165
(43,19 %)
88
(23,04 %) 382 20,16 %
25 Por cuestiones de espacio, solamente mostramos los datos relativos a la primera sección
electoral.
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
53
En las polémicas elecciones para senadores de 189626, para tomar otro
ejemplo, de 51 pueblos, solamente en uno se votó por un solo partido, y, en
12, los comicios fueron disputados por dos partidos27. Aunque el cómputo
-
toral, de los comicios disputados por tres partidos, en el 25 % de los casos, la
diferencia entre el primero y el tercero fue de al menos el 50 % de los votos
del total, mientras que, en el 11 % de los casos, la diferencia entre el primero
y el tercero fue del 10 % del total de los votos o menos28.
En el nivel seccional, también se produjo una intensa competencia, sin que
se pudiera hablar de un claro predominio de uno de los partidos en alguna
de las secciones, salvo, tal vez, por la cuarta, donde siempre resultó elegido el
PAN, aunque lejos estuvieron de ser elecciones “canónicas”. En términos ge-
nerales, hay que decir, en primer lugar, que, de 33 casos, el PAN fue la primera
minoría en doce ocasiones, la UCN en once, y la UCR en diez (ver tablas 4 y
5)29. En segundo lugar, en la mayoría de los casos, las diferencias porcentuales
entre la primera y la tercera minoría de cada sección no superaron el 30 %30.
26 La UCR y el PAN, como fuerzas opositoras, estaban entonces informalmente aliados en la Legis-
latura y trasladaron esa “entente” a los comicios. Como en muchos pueblos se preveían claramen-
te perdedoras frente a la UCN, ambas agrupaciones decidieron instalar comicios dobles. La UCN,
por su parte, hizo lo mismo en algunos pueblos donde también se preveía perdedora.
27 En estas elecciones, en la cuarta sección electoral, un grupo de disidentes de la UCN se pre-
sentó con la lista Comité Popular, pero aquí los hemos computado como parte de la UCN.
28 Llegado el juicio de la elección, la Comisión de Poderes en Senadores se dividió entre
Ramón Falcón (PAN) y Manuel Bonorino (UCR), por un lado, y Natalio Roldán (UCN), por
el otro. El escrutinio de la mayoría anuló varios comicios en los cuales los cívicos nacionales
habían cosechado una diferencia rotunda con respecto a los votos obtenidos por la UCR y
por el PAN. En consecuencia, la UCN perdió —respecto del escrutinio realizado por la Junta
Electoral— dos senadores (uno por la segunda sección electoral y otro por la sexta sección
electoral), mientras que la UCR y el PAN ganaron, cada uno, un senador más (los primeros
por la segunda sección electoral y los segundos por la sexta).
29 No contamos aquí las elecciones de diputados nacionales de 1895 y 1896, ni las de electores
de presidente de 1898 por contar solamente con las cifras totales en el nivel provincial. Tampoco
tuvimos en cuenta las elecciones legislativas de la provincia de 1898 por la dispersión del voto.
30
una diferencia de más del 30 % entre el partido ganador y la tercera minoría. Así sucedió en las
siguientes ocasiones: en la tercera sección electoral (donde triunfó la UCR con un 30 % de dife-
rencia sobre la UP) y en la cuarta (donde triunfó la UP con un 30 % de diferencia sobre la UCN)
para las elecciones de senadores provinciales en 1894; en la primera sección para las elecciones
de diputados provinciales en 1895 (donde triunfó la UCN con un 30 % de diferencia sobre el
PAN); en la segunda sección electoral para las elecciones de senadores provinciales de 1896
(donde triunfó la UCN con un 32 % de diferencia sobre el PAN); en la quinta (donde triunfó la
UCN con un 30 % de diferencia sobre la UCR que respondía a Yrigoyen); y en la sexta sección
(donde triunfó el PAN con un 30 % de diferencia sobre la UCR que respondía a Yrigoyen) para
las elecciones de electores de gobernador de 1897.
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
54
      
partido alcanzó la mayoría simple de una sección31.
Tablas 4. Elecciones en la provincia de Buenos Aires, años 1894 y 1897.
Cantidad total y porcentaje de votos por partido político, por sección
electoral
4.1. Elecciones para diputados nacionales de 04/02/1894 (escrutinio
realizado por la JE nombrada por la Intervención Federal)
SECCIÓN
ELECTORAL
VOTOS
UCN
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UCR
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UP
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
TOTALES
Primera 1773 39,10 % 1760 38,81 % 1002 22,09 % 4535
Segunda 1882 40,69 % 2036 44,02 % 707 15,29 % 4625
Tercera 1451 33,89 % 2030 47,42 % 800 18,69 % 4281
Cuarta 993 20,29 % 1885 38,51 % 2017 41,21 % 4895
Quinta 1821 38,95 % 1617 34,59 % 1237 26,46 % 4675
Sexta 2187 37,65 % 2099 36,13 % 1523 26,22 % 5809
TOTALES 10 107 11 427 7286 28 820
31 Así sucedió en las siguientes ocasiones: en la cuarta sección para las elecciones de diputa-
dos y senadores provinciales en 1894 (triunfo de la UP con el 51 % y 59 % respectivamente);
en la primera para las elecciones de diputados provinciales en 1895 (triunfo de la UCN con
poco más del 50 %).
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
55
4.2. Elecciones para electores de gobernador de 25/02/1894
(escrutinio ocial)
SECCIÓN
ELECTORAL
VOTOS
UCN
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UCR
% SOBRE
TOTAL
VOTOS % SOBRE
TOTAL
VOTOS
ROCHA
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
TOTALES
UP
Primera 2257 33,49 % 2522 37,42 % 1922 28,52 % 39 0,58 % 6740
Segunda 2392 39,38 % 2216 36,48 % 1295 21,32 % 171 2,82 % 6074
Tercera 1509 27,91 % 2250 41,62 % 1388 25,68 % 259 4,79 % 5406
Cuarta 2191 22,59 % 3172 32,70 % 4158 42,87 % 178 1,84 % 9699
Quinta 2078 30,23 % 2749 39,99 % 2040 29,68 % 70,10 % 6874
Sexta 3034 28,76 % 3628 34,39 % 3886 36,84 % 10,01 % 10 549
TOTALES 13 461 16 537 14 689 655 45 342
4.3. Elecciones para diputados provinciales de 25/03/1894
(escrutinio realizado por la JE nombrada por la intervención federal)
SECCIÓN
ELECTORAL
VOTOS
UCN
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UCR
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UP
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
TOTALES
Primera 2639 37,21 % 3107 43,80 % 1347 18,99 % 7093
Segunda 2671 40,55 % 2701 41,01 % 1215 18,45 % 6587
Tercera 1518 32,30 % 2200 46,82 % 981 20,88 % 4699
Cuarta 2716 24,08 % 2798 24,80 % 5766 51,12 % 11 280
Quinta 2638 33,33 % 3082 38,94 % 2195 27,73 % 7915
Sexta 3308 26,43 % 4209 33,62 % 5001 39,95 % 12 518
TOTALES 15 490 18 097 16 505 50 092
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
56
4.4. Elecciones para senadores provinciales de 25/03/1894 (escrutinio
realizado por la JE nombrada por la intervención federal)
SECCIÓN
ELECTORAL
VOTOS
UCN
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UCR
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UP
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
TOTALES
Primera 2643 36,62 % 3107 43,05 % 1467 20,33 % 7217
Segunda 2671 41,42 % 2701 41,88 % 1077 16,70 % 6449
Tercera 1518 33,50 % 2200 48,54 % 814 17,96 % 4532
Cuarta 1214 12,42 % 2776 28,40 % 5786 59,19 % 9776
Quinta 2638 33,33 % 3082 38,94 % 2195 27,73 % 7915
Sexta 3308 27,95 % 4232 35,76 % 4296 36,30 % 11 836
TOTALES 13 992 18 098 15 635 47 725
4.5. Elecciones para diputados provinciales de 28/03/1897
(escrutinio ocial)
SECCIÓN
ELECTORAL
VOTOS
UCN
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UCR
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
PAN
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
TOTALES
Quinta 3627 42,60 % 1653 19,42 % 3234 37,98 % 8514
Sexta 6579 36,89 % 3380 18,95 % 7875 44,16 % 17 834
TOTALES 10 206 5033 11 109 26 348
4.6. Elecciones para senadores provinciales de 28/03/1897
(escrutinio ocial)
SECCIÓN
ELECTORAL
VOTOS
UCN
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
UCR
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
PAN
% SOBRE
TOTAL
VOTOS
TOTALES
Sexta 3671 33,72 % 2409 22,13 % 4806 44,15 % 10 886
TOTALES 3671 2409 4806 10 886
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
57
4.7. Elecciones para electores de gobernador de 05/12/1897
(escrutinio ocial)
S. E. VOTOS
UCN
%
SOBRE
TOTAL
VOTOS
UCRI
%
SOBRE
TOTAL
VOTOS
PAN
%
SOBRE
TOTAL
VOTOS
PNI
%
SOBRE
TOTAL
VOTOS
UCRC
%
SOBRE
TOTAL
VOTOS
TOTALES
Primera 2268 42,37 % 705 13,17 % 1331 24,86 % 344 6,43 % 705 13,17 % 5353
Segunda 3557 47,09 % 1318 17,45 % 1459 19,31 % 714 9,45 % 506 6,70 % 7554
Tercera 2634 31,58 % 2202 26,40 % 2971 35,62 % 277 3,32 % 256 3,07 % 8340
Cuarta 7248 34,14 % 2901 13,66 % 8240 38,81 % 1883 8,87 % 959 4,52 % 21 231
Quinta 5012 46,36 % 1708 15,80 % 2659 24,60 % 1332 12,32 % 99 0,92 % 10 810
Sexta 4727 28,73 % 3066 18,63 % 8113 49,31 % 336 2,04 % 212 1,29 % 16 454
TOTALES 25 446 11 900 24 773 4886 2737 69 742
Tabla 5. Elecciones en la provincia de Buenos Aires, años 1894 a 1898.
Número de veces que cada partido político lideró cada sección electoral
según los escrutinios ociales
SECCIÓN
ELECTORAL UCN UCR PAN
Primera 3 2
Segunda 4 2
Tercera 4 1
Cuarta 6
Quinta 3 2
Sexta 1 5
TOTAL 11 10 12
En cualquier caso, era difícil prever de antemano el resultado en una
sección electoral. De hecho, el desempeño de un partido podía cambiar de
un momento a otro. En ese sentido, en las elecciones de diputados naciona-
les de 1894, por ejemplo, a pesar del triunfo general de la UCR, la UCN fue
el partido que más veces lideró una sección electoral. La UCN triunfó en la
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
58
primera, quinta y sexta sección. La UCR, por su parte, triunfó en la segunda
y tercera, mientras que la UP hizo lo propio en la cuarta. Sin embargo, tres
semanas más tarde, en las elecciones para electores de gobernador, la dis-
tribución territorial cambió completamente. La UCN solamente triunfó en
la segunda sección, mientras que la UP logró triunfar en una sección más
(cuarta y sexta), y la UCR lideró la primera, tercera y quinta. Un mes más

la segunda sección electoral, cuyo liderazgo fue tomado por la UCR (cuan-
do previamente había prevalecido la UCN). Tres años más tarde, para las
elecciones de electores de gobernador, el panorama territorial se había alte-
rado otra vez, en parte como consecuencia de la dispersión del voto deveni-
da de las divisiones de la UCR y el PAN. En aquella ocasión, las UCR no pu-
dieron liderar ninguna sección; mientras que la UCN triunfó ampliamente
en la primera, segunda y quinta; y el PAN, en la tercera, cuarta y sexta.
Las negociaciones partidarias para la elección del PE provincial
La intensa competencia electoral permitió no solo una representación muy
equilibrada de los partidos políticos en la Legislatura, sino que además obli-
gó a las agrupaciones a tener que negociar entre sí (en el marco del Colegio
Electoral) la conformación del PE. Como resultado de ello, los dos gober-
nadores electos en esta década (Guillermo Udaondo en 1894 y Bernardo
de Irigoyen en 1898) fueron, paradójicamente, hombres que pertenecían a
la fuerza que menos votos había obtenido en los comicios. A continuación,
reconstruiremos estas negociaciones.
Primera elección proporcional de gobernador
Producidos los comicios el 25 de febrero de 1894, el triunfo fue para la UCR.
Sin embargo, para alcanzar la mayoría absoluta de electores en el Colegio
Electoral, cuya elección se regía bajo el principio de la representación pro-
porcional desde la reforma constitucional de 1889, se necesitaban 58 elec-
tores sobre un total de 114. La UCR obtuvo 42, la UP 36, la UCN 34, y los
2 restantes fueron para una agrupación que levantó en algunos pueblos la
candidatura del exgobernador Dardo Rocha.
Cada partido tenía su propia fórmula de candidatos, nominados pre-
viamente por sus respectivas convenciones partidarias32. El resultado de
los comicios, empero, conducía inevitablemente a alguna clase de acuer-
32 La UCN nominó a Antonio Bermejo como candidato a gobernador y a Guillermo Udaondo
para vicegobernador; la UCR, a Mariano Demaría para gobernador y a Leonardo Pereyra
para vicegobernador; y la UP, a Carlos Pellegrini para gobernador y a José I. Arias para
vicegobernador.
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
59
do. Citado el Colegio para el 10 de abril, los rumores surgidos durante la
campaña electoral sobre un acuerdo entre la UP y la UCN se tornaron en
gestiones concretas durante el mes de marzo. En efecto, pocos días después
de los comicios, cuando todavía no se sabía con certeza cuántos electores
correspondían a cada fuerza, pero en cambio sí se tenía mayor seguridad de
que ninguna de ellas había obtenido una mayoría absoluta, una nota de La
Nación advertía que la única forma de que alguna obtuviese la mayoría de
los votos en el Colegio era con el concurso de otra. La solución, por tanto, no
iba a surgir del seno de la asamblea de electores, sino la que dictarían “los
comités” (“La gobernación de Buenos Aires”, 1894a, p. 1).

la mayoría de los electores recibieron su nombramiento. Hasta entonces no
habían existido más que sondeos individuales. Los periódicos anunciaron
las conferencias que comenzaban a tener los electores de cada partido en su
respectivo comité. La Nación informó que los cívicos nacionales se reunirían
“con el objeto de cambiar ideas sobre las preliminares para la instalación
del colegio electoral”, pero que, en cuanto a la cuestión candidaturas, “ni
los electores ni el comité” habían “deliberado sobre el particular, no cono-
ciéndose al respecto sino una que otra manifestación individual” (“Política
bonaerense”, 1894, p. 4).
La Prensa informó sobre la reunión que debían tener los electores de la
UP “en el Comité central de esa colectividad política para cambiar ideas
sobre su actitud en el Colegio Electoral” (“Unión Provincial”, 1894, p. 5).
Según Tribuna
de antemano, “por el compromiso que contrajeron al aceptar su manda-
to”. Lejos de poder obrar con absoluta y plena libertad, los electores de la
UP tenían un procedimiento estipulado previamente: si el partido hubiese
contado con mayoría absoluta de electores, su misión hubiera sido votar la
fórmula de su convención; caso contrario, debían votar por los candidatos
elegidos por la mayoría de sus electores reunidos en sesión preparatoria.
De esta manera, la UP, en sintonía con la política del Acuerdo en el plano
nacional, sería la primera en dar un ejemplo de “espíritu conciliador” y en
ajustar los intereses del partido con los intereses generales del pueblo (“Po-
lítica bonaerense”, 1894, p. 4)
Y, en efecto, los electores de la UP se reunieron en el comité y proce-
dieron a debatir acerca de su rol en el Colegio Electoral. Cada uno de los
presentes expuso su opinión sobre el asunto, delineándose dos tendencias:
un grupo que sostuvo que había que dar los votos a los radicales (con el
propósito de ponerlos a prueba en el gobierno), mientras que el otro, en
cambio, sugirió votar por los candidatos de la UCN. Sin llegar a un acuerdo,
se resolvió nombrar una comisión (compuesta por cuatro de los electores
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
60
y Pellegrini) destinada a estudiar la cuestión (“La gobernación de Buenos
Aires”, 1894b, p. 4).
Al día siguiente, se produjo la reunión de electores de la UCN. La mayo-
ría de los presentes sostuvo que la fórmula proclamada por la convención

la mayoría en el Colegio. No se habría hablado sobre otras candidaturas.
Durante la reunión, también se comunicó la opinión de Mitre, quien, ade-
más de manifestarse a favor de conservar la candidatura de Bermejo, sostu-
vo que, si la UP deseaba acompañar a la UCN, debía hacerlo sin acuerdos
previos, a través de su voto en el marco del Colegio (“Provincia de Buenos
Aires”, 1894c, p. 5).
Como en estas circunstancias en particular la cuestión gobernación esta-
ba más profundamente vinculada a las elecciones legislativas que en otros
momentos (ya que la intervención había disuelto la Legislatura y, por ende,
debía renovarse completamente), la comisión de electores de la UP esperó
hasta el día posterior a dichos comicios (el 25 de marzo) para dar a conocer
su dictamen. En tal sentido, este último dio cuenta de los problemas que
tendría que afrontar el próximo gobierno con una Legislatura sin mayoría
absoluta. En concreto, la comisión aconsejó, primero, que, dado que nin-
gún partido había resultado ampliamente ganador, correspondía que dos
de las agrupaciones convinieran en un candidato que contase con el apoyo
de la mayoría de los legisladores; segundo, la UP declaraba, por tanto, estar
dispuesta a celebrar un acuerdo con alguno de sus adversarios; tercero, el
acuerdo debía tener como condición sine qua non la eliminación de las can-

Aceptado el dictamen por el resto de los electores, la comisión se reunió
inmediatamente con otra nombrada por los electores de la UCN. Según los
informes, estos últimos respondieron que no tenían la facultad para adoptar
ninguna decisión, pero que informarían de la propuesta a sus correligiona-
rios (“Provincia de Buenos Aires”, 1894d, p. 4). Durante unos días no hubo
más que incertidumbre, pues, por parte de la UCN, no se tenía ninguna no-

Electoral, la UP envió una nota al comité cívico nacional mediante la cual ha-
cía una propuesta más concreta: sus electores estaban dispuestos a votar para

de candidatos propuestos por sus electores; el vicegobernador, en cambio,
sería designado por la UCN de una lista de candidatos propuesta por la UP.
Esta última se comprometía así a prestar su apoyo al PE, “sin condiciones ni
exigencias de ninguna clase” (“El partido acuerdista”, 1894, p. 3).
Recibida la nueva comunicación, el presidente cívico nacional convocó
a los electores a una reunión para el día siguiente. Antes de que esta tu-
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
61
viese lugar, se reunieron los miembros del comité y los de la comisión de
electores, que días atrás se habían reunido con la comisión de la UP. Allí se
formuló una contrapropuesta que establecía: primero, que la UCN votaría
-
do, la UP votaría en la misma elección por un candidato cívico nacional,
designado de común acuerdo; tercero; ambos partidos votarían unánime-
mente, en la segunda elección, por el candidato que más sufragios hubiera
obtenido en la primera33. Presentado el proyecto en la reunión de electores,
fue rechazado por 19 votos contra 11. A continuación, se redactó y aprobó
una nota dirigida a la UP que comunicaba el rechazo de su propuesta. La
negativa se fundaba en términos estrictamente partidarios. Contra todas las
críticas esgrimidas al eventual acuerdo días atrás, en tanto supuestamente
representaría una violación a la voluntad de los partidos, los electores de la
UCN sostuvieron, precisamente, que ellos no tenían la facultad de cambiar
lo dispuesto por la Convención de delegados, institución que representaba
“la más alta y soberana autoridad” de su organización (“La Unión Cívico
Nacional”, 1894, p. 3).

posible acuerdo, según informó el dirigente cívico nacional Miguel Morel
a la UP. Dos días más tarde (el día previo al cual estaba convocado el Co-
legio Electoral), Pellegrini fue a la casa de Mitre. Allí, el candidato de la
UP anunció que los electores de su partido votarían la fórmula Udaondo
(UCN) para gobernador y José I. Arias (UP) para vicegobernador (“Actua-
lidad”, 1894, p. 4).
Aquella fórmula resultó victoriosa en el Colegio Electoral. La historio-
grafía tomó ese resultado como la traducción de un acuerdo pactado entre
Pellegrini y Mitre (Cuccorese, 1978). Sin embargo, aquí tenemos otra in-
terpretación. Según unas cartas enviadas a La Prensa por un elector cívico
nacional, la UCN estaba dividida, con respecto a la cuestión gobernación,
en dos tendencias (“De un elector cívico nacional”, 1894, p. 3). Por un lado,
la gran mayoría de electores no se consideraban autorizados para alterar
la voluntad de la Convención. Por el otro lado, existía un grupo menor de
electores (pero a la vez de varios miembros del Comité Provincial) que esta-
-
rés del partido. En consecuencia, Mitre comunicó la propuesta de Pellegrini
33 Para entender las bases de ese proyecto, es necesario dar cuenta de las disposiciones cons-
titucionales referentes a la elección de gobernador en el Colegio Electoral: por el artículo 133
de la Constitución de 1889, se establecía que, si ninguno de los candidatos obtenía la mayoría
absoluta, debía repetirse la votación entre los que hubiesen obtenido la primera y segunda
mayoría; si, en una segunda votación, se producía empate, el presidente de la asamblea

Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
62
al Comité y a los electores, pero estos últimos en su gran mayoría mantu-

fue el caso de una minoría de ellos que decidió cambiar su voto en favor
de la fórmula que decidió presentar la UP. Conocida la resolución de esta
última y su aceptación por un grupo minoritario de los electores cívicos
nacionales, el mismo 9 de abril el dirigente radical Francisco Ayerza intentó
gestionar con la mayoría de los electores de la UCN la fórmula Mariano
Demaría (UCR) para gobernador y Bermejo (UCN) para vicegobernador,
pero fue rechazada.
Y, en efecto, llegado el día, los 42 electores radicales votaron por la fór-
mula de candidatos proclamada por su Convención; 31 electores cívicos na-
cionales (de 34), también por la fórmula proclamada originalmente por su
Convención; y los 36 electores de la UP, junto con uno de los electores rochis-
tas y tres electores cívicos nacionales, por la fórmula Udaondo-Arias. Como
ninguno de los candidatos obtuvo mayoría absoluta, fue necesario recurrir a
una segunda votación entre Demaría y Udaondo, por un lado, y entre Pere-
yra y Arias, por el otro. En esa segunda instancia, todos los electores cívicos
nacionales votaron por Udaondo para gobernador, mientras que 24 redirigie-
ron sus votos a Arias para vicegobernador; los electores restantes lo hicieron
para la candidatura radical (“El acontecimiento del día”, 1894, p. 4).
En las cartas mencionadas, el elector de la UCN se propuso explicar, en
respuesta a las acusaciones por el supuesto “pacto” entablado entre su par-
tido y la UP, el comportamiento de la mayoría de sus colegas. En la primera
        
como elector de un partido. Desde su perspectiva, la “misión” del elector
era hacer lo que se debía, “con sujeción a las inspiraciones de su partido”.
Por ende, derrotado su candidato en la primera votación, los electores de la
UCN debían observar la política de la minoría, que estaba dispuesta a votar
la fórmula propuesta por la UP. También apeló a consideraciones políticas

nacional en la futura gobernación, la UCR se había negado a prestarle su
concurso.
La segunda elección proporcional de gobernador
La elección de gobernador en 1897 fue, como producto de las divisiones
de la UCR y del PAN, afrontada por cinco fuerzas políticas, un hecho sin
precedentes en la historia electoral del país. Con ese escenario, los comicios
del 5 de diciembre constituyeron el primer acto del drama. La trama, en
cambio, se desarrolló a partir del día siguiente, cuando comenzaron las ne-
gociaciones vinculadas a las candidaturas y las especulaciones y conjeturas
relacionadas con el escrutinio.
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
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Consciente del crecimiento electoral que había experimentado la UCN
bajo el gobierno de Udaondo, Pellegrini temía una eventual nueva gober-
nación cívico-nacional acompañada de una posible mayoría legislativa del
mismo color político, situación que reduciría a los partidos adversarios a la
“impotencia”. Tal como lo expresó en una carta enviada a Miguel Cané, el
expresidente estaba dispuesto a ver triunfar un gobernador radical con tal de
evitar un nuevo triunfo cívico nacional (Cuccorese, 1978, p. 249). No podía
ser, sin embargo, cualquier candidato. El PAN solamente “apoyaría un can-
didato de tradición autonomista y radical moderado” (citado en Fernández
Olguín, 1910, p.17). Así se lo explicó también a Bernardo de Irigoyen en una
misiva enviada el 11 de febrero, por medio de la cual buscó persuadirlo de
aceptar la candidatura, bajo el convencimiento de que su nombre era el único
que “reuniría todos los sufragios” (citado en Fernández Olguín, 1910, p. 21).
Y, en efecto, Pellegrini persuadió a sus correligionarios de que aquella

de 1897, las gestiones entre el PAN y el Comité Nacional de la UCR ya esta-
ban en marcha. Sin embargo, a esa altura de los acontecimientos, quedaban
todavía muchos obstáculos por superar. El primero era el propio Irigoyen,
quien, a pesar de la persistencia de sus correligionarios, a su avanzada edad
y con algunos problemas de salud, no aceptaba la candidatura (“Gobierno
de Buenos Aires”, 1897, p. 4). El segundo era que la UCR estaba dividida, y,
así como en los comicios se habían presentado por separado, nada asegura-
ba que sería fácil reunir las dos fracciones con motivo de un nuevo acuerdo
      
momento. Por último, todavía restaba ver qué pasaría durante el escrutinio

con exactitud la representación correspondiente a cada fuerza política.
Llegada la fecha establecida para la reunión de la Asamblea (el 4 de

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todos —estaban convencidos— podrían persuadirlo de lo contrario. Pues-
tas de acuerdo las tres fuerzas políticas (el PAN, la UCRC y la UCRI), los co-
mités y los legisladores de cada partido resolvieron, en reuniones previas,
oponerse a la aprobación de los comicios dobles desarrollados por la UCN
(“Gobernación de Buenos Aires: en la hora de los desenlaces”, 1898, p. 4). Ya
en sesión de Asamblea, y durante el escrutinio de la primera sección electo-
ral, el plan previsto fue ejecutado, y —contra la análoga alianza de la UCN
con el PNI— se aprobaron los comicios dobles de unos y se rechazaron los
de los adversarios (“Gobierno de Buenos Aires”, 1898, p. 4).
La prensa, de uno y otro bando, dio cuenta de la tensión devenida de
los procedimientos “partidistas” en una tarea que, se suponía, debía ser
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
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realizada por legisladores imparciales. De ese modo, según La Nación, se
habrían “arrebatado” tres electores a la UCN y uno al PNI, que habrían sido
distribuidos dos para el PAN y uno para cada UCR (“La asamblea de La
Plata”, 1898, p. 4). Al respecto, La Prensa destacó: “La disciplina demostrada
por los dos grupos formados en la Legislatura, respecto del escrutinio, no
deja lugar, racionalmente, á la duda en cuanto á que radicales y naciona-
les tendrán mayoría en el Colegio Electoral” (“El asunto electoral del día”,
1898, p. 3).
En respuesta, los legisladores cívicos nacionales y nacionales indepen-
dientes decidieron obstruir el escrutinio de las demás secciones electorales,
y en plena sesión abandonaron el recinto y dejaron a la Asamblea sin quo-
rum constitucional (“La asamblea de La Plata”, 1898, p. 4). A continuación,
se produjo una situación inédita y escandalosa. Los legisladores cívicos na-
cionales tomaron el tren a la Capital Federal mientras la Junta Ejecutiva del
partido, enterada de los acontecimientos, convocó a sesión extraordinaria,
en la cual se resolvió que los legisladores no volviesen a La Plata hasta que
-
guieron los mismos pasos. En consecuencia, se produjeron reuniones de
todo tipo, que no hicieron más que profundizar la confusión: dirigentes
cívicos nacionales con radicales, cívicos nacionales con nacionales, Roca y
Pellegrini consultados por comisionados de todos los partidos. Surgieron
rumores de nuevas combinaciones, pero nada concreto. Mientras tanto, en
La Plata, la Asamblea Legislativa en minoría no se ponía de acuerdo sobre
las medidas destinadas a compeler la vuelta de los inasistentes.
Después de numerosos días, reuniones y conversaciones, se convino
realizar una conferencia entre representantes de los partidos, con el pro-

tal de lograr una representación partidaria que dejase conforme a todas las
partes. Sin embargo, nuevamente reinó el desacuerdo, y tuvieron que trans-
currir varias conferencias más. La incertidumbre gobernó la escena hasta

Reunida otra vez, la Asamblea Legislativa concluyó el escrutinio, que san-
cionó la fórmula acordada fuera del recinto por los comités: 44 electores
para la UCN, 37 para el PAN, 20 para la UCRI, 7 para el PNI y 6 para la
UCRC (“El día político”, 1898b, p. 4).
-
didaturas. Con una mayoría conformada por la alianza entre radicales (de
ambas fracciones) y nacionales, la expectativa se depositó sobre las nego-
-
crutinio de la Asamblea Legislativa. La UCN y el PNI también decidieron
aguardar la respuesta del entonces presidente del Comité Nacional de la
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
65
UCR. Pellegrini no desistió en su propuesta y el 11 de febrero le escribió
nuevamente. Para persuadir a Irigoyen, el presidente del PAN sostuvo que
su partido no buscaba un acuerdo explícito para repartir cargos. Simple-
mente propuso que el próximo gobierno no fuera un gobierno “exclusivis-
ta”, tal como había hecho Udaondo, quien se habría “encerrado” en una
“política estrechamente partidista” (citado en Fernández Olguín, 1910, pp.
-
nández Olguín, 1910, pp. 21-24).
La cuestión no estaba, sin embargo, completamente resuelta. Aún
quedaba pendiente el nombre para la vicegobernación. No era un asunto
sencillo, pues las tres fuerzas concurrentes de la alianza podían exigir un
candidato de su color político. No obstante, el PAN puso una sola condi-
ción: que Irigoyen presentara una terna de candidatos para que su Comité
           
propuso a Leonardo Pereyra, Teodoro García y Alfredo Demarchi. Pese a
que eran todos nombres del radicalismo, los intransigentes exigieron que la
terna fuese ampliada con nombres sugeridos por ellos. Con tal propósito,
Yrigoyen junto con otros comisionados intentaron negociar con Irigoyen.

sugerida. En consecuencia, la cuestión se dilató un tiempo más, mientras
los radicales intransigentes discutían si aceptarían la terna presentada por
-
ta de gobierno del PAN, junto con los electores del partido, se reunieron y

de Alfredo Demarchi para vicegobernador (“El gobierno de Buenos Aires”,
1898a, p. 4).
Concluida la expectativa, el 8 de marzo se reunió el Colegio. Momentos
antes, los electores de la UCN y del PNI decidieron proclamar la fórmula
Juan Carballido (UCN) - Alberto Casares (PNI). Una vez en el recinto, las
alianzas votaron sus respectivas fórmulas, e Irigoyen, el candidato de la
lista que menos votos había conseguido en los comicios, fue electo como el
nuevo gobernador (“El gobierno de Buenos Aires”, 1989b, p. 3).
Reexiones nales
En los dos meses que transcurrieron entre la elección de Irigoyen y su asun-
ción, los partidos bonaerenses concentraron su atención, primero, en la re-
novación anual de la Legislatura y, luego, en la conformación del elenco
que acompañaría al nuevo mandatario en su administración. Tanto la re-
solución de la UCR de presentar una lista de candidatos a legisladores que
respondiesen a la política de Irigoyen como la decisión de este de no desig-
nar entre sus futuros colaboradores a ningún miembro de la UCRI le valie-
Miríada. Año 14 No. 18 (2022) 37-72
66
ron al nuevo gobierno, aun antes de asumir, la pérdida del apoyo de una de
las fuerzas que había concurrido, con el voto de sus electores, a su elección.
Como resultado de ello, la debilidad política de Irigoyen frente a la opo-
sición en la Legislatura constituyó, desde un primer momento, el rasgo dis-
tintivo de su gobierno (Barba, 2004; Hora, 2001). Al momento de recibir el
mando, la Cámara de Senadores se componía de 36 senadores distribuidos
de la siguiente manera: 12 del PAN, 10 de la UCN, 10 de la UCRI, 3 de la
UCRC y 1 del PNI. Por su parte, la Cámara Baja estaba integrada por 76
diputados, de los cuales 31 eran de la UCN, 13 del PNI, 10 del PAN, 16 de
la UCRI, 1 de la UCRC, y 2 representantes de agrupaciones locales (que se
sumaban a tres vacantes).
En ese marco, Irigoyen fue víctima del sistemático “obstruccionismo”
parlamentario ni bien asumió el cargo. Además de tener que iniciar su ges-
tión sin que estuviera aprobado el presupuesto de 1898, inmediatamente se

a lo largo de sus cuatro años de mandato: esto es, el nombramiento de mi-
nistros y otros colaboradores de importancia.
Los problemas de gobernabilidad que afrontó Irigoyen expresan, con
todo, la representación plural existente entonces en la provincia. Al respec-
-
-
día traer su sistema electoral cuando todas las fuerzas políticas apostaban
por concurrir a los comicios. Así, por ejemplo, ya lo había destacado Tribuna
años antes:

-
te que sea, de un solo partido, basta para excluir a los demás de toda

Aquel sistema de las mayorías absolutas, desalienta a los partidos,
enerva á la oposición, deja una amarga decepción en los espíritus, y
   

Nunca sucederá así, felizmente, en la provincia de Buenos Aires, que,
desde hace años, ha incorporado a sus instituciones el principio ra-
cional de la representación proporcional, que está dando sus resulta-
dos legítimos en la actualidad.
Los tres partidos van á la lucha, esperando desplegar el mayor núme-
ro de elementos y obtener un triunfo más o menos completo, pero sin
la pretensión de cerrar á sus adversarios todos los caminos y anular

que el triunfo será únicamente proporcional al número de electores,
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
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y ese régimen es el que mejor puede estimular el esfuerzo y la activi-
dad de los partidos (“Las elecciones de mañana”, 1895, p. 1).
Estas palabras nos invitan a repensar nuestra comprensión sobre ese pe-
ríodo de nuestro pasado. Mientras para buena parte de la historiografía la
reforma electoral de 1912 constituye un parteaguas en la historia democrá-
tica del país por dar comienzo a un sistema de partidos moderno, para los
actores del momento, Buenos Aires ya ofrecía, frente a lo que sucedía en el
orden nacional, un sistema alternativo (y deseable) en el cual los partidos

Por supuesto, no siempre sucedió de esa manera. Así lo evidencian los
alzamientos armados de 1893 y el hecho de que solamente tras ese con-
 
preguntarse el porqué. Podría responderse que hasta entonces el autono-
mismo bonaerense formaba parte de una red de gobiernos electores que
había logrado consolidar un régimen excluyente y exclusivo, tal como a me-
nudo se ha sostenido. Sin embargo, también es posible conjeturar, en línea
con lo sugerido recientemente por Laura Cucchi (2017), que con el autono-
mismo triunfó, en todo caso, una manera particular de gestionar el poder,
que implicó hacer gobiernos de partido y abandonar las estrategias habituales
de fusiones y acuerdos electorales entre fuerzas políticas, al considerarlas
contraproducentes por crear más inestabilidad política. Hasta la revolución
de 1890, este giro probó ser exitoso en cuanto a reducir la alta moviliza-

alentar la formación de partidos permanentes que ejercieran la oposición
en los órganos legislativos. Cuando, a raíz de ese acontecimiento, Roca y
Mitre promocionaron un nuevo acuerdo electoral, un sector del PAN —en-
tre ellos, el PP que gobernaba en Buenos Aires— aceptó la nueva política a
-

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su perspectiva, traían más problemas que los que supuestamente venían a
impedir. En consecuencia, según nuestra interpretación, el PP retornó a su
política de gobierno de partido, mientras que cívicos nacionales y radicales
retomaron, en cambio, la por entonces tradicional abstención electoral: los
primeros como una estrategia para presionar y forzar nuevamente la po-

eventual alzamiento armado.
Por su parte, también es cierto que en la primera década del siglo 
la competencia electoral interpartidaria volvió a disminuir al compás del
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ascenso político de Marcelino Ugarte y de la conformación de los Partidos
Unidos, primero, y de la fundación del Partido Conservador, después (Bar-
ba, 2004; Hora, 2001). Con todo, a nuestro entender, ello respondió antes a
la incapacidad de la UCN y de la UCR para resolver sus crisis internas sin
dividirse y disolverse que a un gobierno elector con intenciones de perpe-
tuar un supuesto régimen oligárquico.
En suma, lo analizado en el presente trabajo nos permite poner en cues-
tión la habitual consideración del período anterior a la Ley Sáenz Peña
como caracterizado por un régimen político excluyente, exclusivo y unáni-
me. Incluso cuando faltan muchas cuestiones y aspectos por ser estudiados
(como, por ejemplo, la procedencia socioeconómica de los votantes y de
los dirigentes partidarios), aquí hemos mostrado, en primer lugar, que los
 , siempre que se decidieron a
competir en los comicios, lograron un alto nivel de participación popular.
En especial si se tiene en cuenta, por un lado, que el sufragio era voluntario
-

de Buenos Aires. De hecho, en relación con la población total, en términos
porcentuales la capacidad de movilización no se aleja demasiado de la al-
canzada en elecciones consideradas masivas luego de la reforma de 1912,
con la diferencia de que esta última estableció el sufragio obligatorio bajo
sanción penal. Más importante aún, desde el punto de vista del electorado
potencial (o sea, varones argentinos y adultos), los porcentajes de votación
fueron similares y en ocasiones incluso más altos en el distrito bonaerense
en los años analizados en estas páginas34. En segundo lugar, tampoco se
puede caracterizar sin más al sistema político de la provincia de Buenos
Aires como excluyente y unánime en términos partidarios. Al contrario, la
competencia electoral y la representatividad de los partidos en los órganos
de gobierno provinciales fue tan pareja desde 1894 que, entre otras cosas,
condujo a que los dos gobernadores electos en aquella última década del
siglo  fuesen hombres que pertenecían a la agrupación menos exitosa en
los comicios.
Lo sucedido durante la década de 1890 en la provincia de Buenos Aires
puede ser considerado excepcional. Aun así, este caso nos permite repensar
periodizaciones y conceptualizaciones muy arraigadas. Estamos acostum-
brados a leer que, desde 1912 en adelante, comenzó un proceso de demo-
34 En los comicios presidenciales de 1916, por ejemplo, la participación real de votantes ape-
nas rondó el 10 % sobre la población total y el 30 % de la población masculina mayor de 18
años (Ansaldi, 2000). Asimismo, la elección presidencial de 1928 no alcanzó el 15 % sobre la
población total (Privitellio, 2009).
Hirsch, L. D. / Un análisis del desempeño electoral de los partidos políticos en la provincia...
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cratización y ampliación política que dio lugar a la “república verdadera”,
que aquella fecha constituye un hito en el pasaje del “régimen conservador
u oligárquico” a la “democracia moderna”. Sin embargo, a la luz de lo vis-
to en este trabajo, 1912 también puede comprenderse como un cambio en
las reglas electorales en el orden nacional, que, bajo la sanción del sufragio
obligatorio, produjo una ampliación numérica del electorado y estimuló,
gracias a la “lista incompleta”, la competencia partidaria, aspectos que con-
tribuyeron, a su vez, a alterar la dinámica política, puesto que la UCR, hasta
entonces la principal agrupación opositora, se convirtió en el partido hege-

sino que se establecieron nuevas bases legales para organizar de un modo
diferente un sistema representativo fundado en la soberanía popular35.
35
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História: Revista do Programa de Estudos Pós-Graduados de História, 67,
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