Huellas orales en papel

Huellas en Papel VI / No.11 (2018)


MIRAR A LOS
ARTISTAS CON AMOR

Una entrevista a Adela Montes

Los homenajes innumerables que Eduardo Bergara Leumann prodigó a los artistas se comunican con la admiración que Adela Montes, creadora del Club de las Cazadoras de Autógrafos, sintió por ellos desde la década del ‘40. Ambos dedicaron su vida a concientizar sobre el valor de los actores y actrices argentinos. El profesionalismo y la amistad que los unió quedaron plasmados en una de las columnas de la Botica del Ángel: la Adelita/Cholula fotografiada como la hacedora de la primera entrevista realizada a Bergara Leumann.

L.R.: Habiendo leído sobre sus inicios en el mundo de la farándula la imagino pidiéndole un autógrafo a Eduardo Bergara Leumann… ¿Fue como “cholula” que lo conoció21?

A.M.: No, no fue así. Primero, con el Club de las Cazadoras de Autógrafos, estábamos en Radio Libertad, en la audición Autógrafos en el aire, que cuando pasó a Radio Mitre en la década del ’50 se llamó Camino a las Estrellas, con Ángel Marina. La primera entrevista a Eduardo Bergara Leumann la hicimos nosotras en Radio Mitre, calculo que en el año 1954, antes de la Revolución Libertadora. En ese momento nos conocimos porque yo había hecho amistad con Nelly Panizza, y él había trabajado con ella. Nelly nos dice: “¡Ah! Yo conozco un muchacho muy joven que es un gran talento, que es actor…” Porque primero quería ser actor, aunque dibujaba, todavía no diseñaba, todavía no era vestuarista.

Él comenzó a diseñar durante las filmaciones, hacía dibujos de ropa para las actrices; comienza a ser conocido entre las personas del ambiente artístico y luego deriva en vestuarista, y llegó a trabajar en el Teatro San Martín. Aquella primera entrevista la recuerdo tanto… aunque no conservé la foto de aquella audición, pero sí está en la Botica ahora. Enseguida nos hicimos amigos de alma, quería mucho también a la gente de mi familia, a mis hermanos Paco y Ofelia.

L.R.: ¿Cómo era Bergara Leumann? ¿Se vincularon laboralmente?

A.M.: Era medio chinchudo en muchas cosas pero muy generoso con los artistas y con la gente en general, generoso en cuanto a dar oportunidades y llevar a la gente a su programa.

Yo trabajaba en Dubarry, una empresa comercial, porque en la Radio no nos pagaban nada. Entonces cuando hizo el programa ómnibus22 la Botica de Tango, en Canal 11, me hizo contratar por el canal, trabajaba como la chaperona23 de los artistas. Como yo ya los conocía, tenía un acercamiento por lo de los autógrafos, Bergara me llevó al programa; se grababa los sábados, me pagaban poco pero me pagaban. Iba desde la mañana, él tenía la manía del horario, era un poco chinchudo, pero porque quería que saliera todo bien, tenía miedo de que los artistas no fueran y entonces los citaba tempranísimo. Entonces yo ¿qué hacía…? los entretenía… los llevaba a maquillaje, los llevaba a tomar un café, porque había un catering que para entonces no era usual, había sandwichitos, bebidas, café, té… había de todo.

Recuerdo la vez que fue Berta Singerman, ella estaba un poco histérica, era medio dura… y yo le dije: “¡Ay Berta, qué manos lindas que tiene!” Tenía las manos muy manchadas, ya era grande, y ella respondió: “Sí, yo siempre tuve lindas manos, pero lo malo son estas marcas que me salieron”. Le dije: “¿Y si le maquillan las manos? Vamos, vamos a maquillaje…” Al final ella estaba chocha porque le habían quedado las manos bárbaras. Eduardo era también un poco celoso, a veces venía gente que me conocía, porque yo ya estaba en la revista Canal TV y a él le daba un poco de celos… Muy generoso y abierto. Una vez fueron Coca y Pocho Moyano, que tenían una galería de arte en la calle Arenales, yo los conocía de Gente de cine24; llevó a Borges, a escritores, todo, todo el mundo fue. Era como un mago, a partir de cualquier cosa sacaba maravillas, además era obsesivo con todo. En el programa de la Botica de Tango nos veía a todos: “Vos, la corbatita no va; vos, arreglate el pelo”… era detallista. A mí me hizo un programa homenaje. Yo tuve como amiga también a Olga Zubarry, Bergara me hizo un especie de homenaje, entonces hizo que ella me entregara el premio: dos valijas, una torta, una estatuita del angelito… él era muy generoso. Buscaba tanto que la gente fuera feliz, se preocupaba porque las personas estuviéramos felices. Cuando Analía Gadé estuvo acá también le hizo un recibimiento con una comida bárbara en un restaurante que se llamaba Cosa nostra y le regaló un angelito. Con la comida era terrible, terrible como comía. Era cómico, siempre me hacía comer y cuando estuvo internado en ALPI25, yo podía ir cerca del mediodía y después me iba a trabajar, él me decía “comé”, y les decía a las enfermeras, “traele un poco de peceto”, cómo me hacía reír… lo adoraban todos.

Era chinchudo, pero muy generoso con todos. Menos Tita Merello, fueron todos a su programa.

L.R.: ¿Por qué no fue Tita Merello?

A.M.: Y…era una persona difícil, chinchuda26. De ahí que yo digo, cómo sería nuestra audición de importante que hasta Tita Merello fue a Autógrafos en el aire.

L.R.: Una mirada de puesta en escena, ¿no?

AM.: Sí, sí, bárbara, tan detallista que uno no lo podía creer. A veces yo lo miraba y me preguntaba ¿cómo podía ser que estuviera en todos los detalles? En una época en la que Mirtha Legrand actuó con un actor mexicano, llegó con todos los accesorios, y la vistió perfecto, tenía la visión de que todo quedara perfecto… los decorados… dibujaba todo lo que hacía.

L.R.: ¿Qué otra persona recuerda que haya ido y que le haya llamado la atención? A.M.: Lolita Torres, que era tan distante y secota, pero muy agradable, se daba aunque no tenía amigos. Era muy buena compañera, buenísima persona. Fue varias veces, también fue con el hijo que lo hizo cantar varias veces, también cantó con Ariel Ramírez.

L.R.: ¿Por qué se va Bergara de la Argentina?

A.M.: Porque no andaban las cosas acá con la Botica. Él la había comprado con mucha ilusión de que aquella casa siguiera siendo algo importante, pero se fue achatando, y al ser una casa tan grande… le quiso dar una dimensión teatral y tuvo artistas como Mecha Ortiz (yo me hice amiga de ella por Bergara). Luego, cuando se va a Europa, quedó la mamá, la Gringa, ya en ese tiempo éramos muy amigos. Él escribía cartas comunes a la madre, otras cortas, pero a veces escribía otro tipo de cartas, contándole lo que veía en París, Londres, Italia. Yo me llevaba la carta impersonal y la hacía circular por el teatro, la imprimía. Ahora no sé cómo hacía para imprimirlas, yo creo que lo hacía en aquellas latas de dulce, hacía copias con un gel. Era una lata que tenía una gelatina. Y yo las repartía en los diarios o a los periodistas de la radio y ellos las transmitían, informaban lo que Bergara veía. Era una forma de que su nombre estuviera presente, aunque no estuviera acá en la Argentina. Una vez mandó unas fotos donde estaba sentado vestido de angelito al lado de la guardia de la reina… entonces llamaba mucho la atención haber hecho esa foto… Cuando Bergara vuelve de Europa, Norberto Gelman, una persona muy bien posicionada económicamente que tenía una estancia, había comprado una locomotora, unos vagones de trenes y se había armado una estación de tren con la campana, todo, todo, una cosa maravillosa el tren… hasta tenía como unos dormitorios cucheta con baño y comedor… Bueno, allí hizo la fiesta una de las Trillizas de Oro cuando se casó, igual que Pancho Guerrero y Dorys del Valle. Gelman le hizo ahí la fiesta de bienvenida a Bergara, a la que fuimos muchos.

L.R.: Adela, si tuviera que regalarnos alguna imagen suya en la Botica ¿cuál sería?

A.M.: Al principio ver la Botica como está en ese momento me costaba. El día que fui me emocioné mucho, salí en una foto llorando. Cuando la USAL puso el ascensor, paraba en lo que era su casa, donde vivía, eso me conmovió mucho, estuve tantas veces allí… Perdón, me emociona aún hoy recordarlo. Yo me sentía como de la casa, todos los años a Marikena Monti le hacía un chocolate festejando el día en el que ella debutó, y a Duilio Marzio también, yo iba… después los cumpleaños, siempre quería festejarlos. Otra vez nos hizo un homenaje juntas, a mí y a María Duval, ella ya había dejado de trabajar, pero igual… esa vez yo bailé con él en el patio, pasamos juntos cosas muy lindas. El día que murió… bueno… yo trabajaba, y habíamos quedado que yo iba al mediodía porque creo que se iban a preparar las lentejas… me parece que sí…yo iba a pasar al mediodía antes de irme a trabajar, pero me llama a la mañana temprano José Luis para decirme que había muerto…

Mi mejor recuerdo es la amistad, porque él era muy fiel a sus amigos, los recordaba, nos invitaba. A veces había gente que ya no estaba en el candelero e igual los consideraba amigos, los seguía llamando aunque a veces llamaba a unas horas extrañas, era muy madrugador. Ese homenaje que él hacía a los actores, ese encanto que él sentía por el ambiente artístico venía un poco porque él quería ser actor. Generoso, yo me acuerdo que por alguna cuestión estábamos en la Rural y él le regalaba sus dibujos a la gente, se hacían unas colas de más de una cuadra para tener el dibujo. En ALPI lo adoraban, ayudó muchísimo allí. Hacía regalos: una vez me regaló una chaqueta turca con aplicaciones de colores, hermosa. Cuando falleció su madre me regaló su collar, y una tela hermosa, de gaza azul francia, él se la había regalado a la madre, pero ella no llegó a hacer nada. Me la entregó porque nos queríamos mucho.

Fecha de la entrevista:
25/07/2017

21 Adela Montes fundó el Club de las Cazadoras de Autógrafos el 21 de septiembre de 1946, junto con otras adolescentes. Recién había terminado su 6º grado, y luego de trabajar en una fábrica por la mañana, de estudiar “algo” por la tarde (taquigrafía y mecanografía, en el caso de Adela) iban a Radio Splendid. Allí esperaban a los actores y actrices que conocían por la voz de las novelas que jamás dejaban de escuchar. Debido a la gran cantidad de información que lograron reunir sobre sus artistas admirados, fueron reconocidas en el mundo de la farándula hasta obtener la audición de radio Autógrafos en el aire. En el año 1957 Adela Montes inspiró el nombre del personaje de la tira cómica que realizaba el dibujante Toño Gallo para la revista Canal TV, “Cholula”. (N. de la Ed.)

22 Programa ómnibus o programa contenedor es un bloque televisivo de mayor duración que los programas estándares, se componen de diversas secciones como por ejemplo información, entrevistas, concursos, humor, música y ficción. (N. de la Ed.)

23 Voz del lunfardo que significa dama de compañía. (N. de la Ed.)

24 Revista publicada entre 1950-1956 editada por el Club Gente de Cine. (N. de la Ed.)

25 ALPI: Asociación Lucha contra la Parálisis Infantil. Asociación civil sin fines de lucro dedicada a la rehabilitación neuromotora de pacientes pediátricos y adultos. (N. de la Ed.)

26 Voz del lunfardo que significa de carácter fuerte, persona enojadiza. (N. de la Ed.)

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.


http://www.bibliotecausal.org.ar/public/site/images/lilianarega/88x31_88

Los trabajos publicados en esta revista están bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 2.5 Argentina.

Huellas en papel. ISSN en línea 2314-0631. Red de Bibliotecas de la Universidad del Salvador. Tte. Gral. Perón 1818 - subsuelo (C1040AAB), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Tel. (54-11) 4371-0422. lrega@usal.edu.ar