Entrevista

Notas de vida

El 5 de septiembre de 1932 nace Eduardo Gustavo Bergara Leumann, hijo de Celia Petra Leumann y Eduardo Martín Bergara quienes, antes que su único hijo cumpliera los dos años de edad, atraviesan la ruptura matrimonial. El pequeño Eduardo y su madre vivirán a partir de entonces en casa de los abuelos maternos en el barrio de Belgrano. El entorno de los Leumann Vieyra es económicamente próspero, alegre, desbordante de vida. La abuela, Celia Alen Vieyra, dotada de una personalidad vigorosa y fuertemente lúdica marcará la niñez de Eduardo, quien recibió una crianza amorosa en un clima constante de fiesta y show.
A los diecisiete años ingresa en el Instituto de Arte Moderno donde recibe nociones de teatro, dicción, dirección teatral y escenografía con Saulo Benavente*. Comienza a diseñar vestuarios para elencos amateur.
El joven logra oponerse a su madre, quien bregaba por los estudios de Ciencias Económicas, gracias al apoyo de su abuela y del hermano de su abuelo, el poeta santafesino Carlos Alberto Leumann*. Al terminar el servicio militar ingresa de la mano del director cinematográfico Mario Lugones* a los grandes teatros como Ateneo y Cervantes. Rápidamente logra notoriedad como escenógrafo, vestuarista y actor con la obra Un viejo olor a almendras amargas.
En 1955 el mismo director lo convoca como actor para acompañar a Olga Zubarry* en la película La simuladora. En el mismo año Cecilio Madanes*, al frente de la dirección del Canal 7, lo contrata como vestuarista teniendo a su cargo cuatro programas diarios. A partir de entonces su carrera como actor, vestuarista y escenógrafo tanto en televisión como en teatro ya se encuentra en marcha con franco éxito en todos los emprendimientos. En el año 1961 los críticos destacan su trabajo en el vestuario de dos obras de gran éxito El amor tiene su aquel y Castillo en Suecia. La excelencia de sus vestuarios en obras teatrales lo colocan en el lugar del “niño mimado” de la crítica.
En 1962 se hace cargo de la sastrería de Canal 13, y al año siguiente es convocado por el Teatro Municipal General San Martín para hacerse cargo de los vestuarios de las obras que se presentarán ese año.
En 1964 Bergara Leumann viaja a Europa invitado por el gobierno inglés y el British Council como premio por su trabajo Kiss me Kate basada en la obra de Shakespeare* La fierecilla domada. El impacto que le produjo la infraestructura de las sastrerías teatrales londinenses da origen a un sueño: instalar en Buenos Aires un lugar con las características de aquellas sastrerías inglesas.
En 1966 compra una propiedad en la calle Lima al 600. El 8 de diciembre la casona de cinco metros de ancho y treinta de fondo es inaugurada con un improvisado escenario donde la actriz española Lola Membrives* recita La Lola se va a los Puertos. Artistas de la talla de Niní Marshall*, Luisa Vehil*, Irma Córdoba*, Miguel de Molina* se dieron cita bajo la “cupulita” pintada por Raúl Soldi* semejante a la que el mismo artista realizó en el Teatro Colón. La casa contaba con las obras de los principales artistas plásticos argentinos: Forte*, Castagnino*, Fara*, Benítez*, Mónaco*, Alonso*; y dibujos de Landrú*. De este modo, la Botica del Ángel, con tarjeta de invitación con el ángel diseñado por Roux*, se inauguró sin poder ser clasificada por los periodistas, era sastrería, teatro, galería de arte, casa de antigüedades. Un lugar donde había de todo, como en botica.
La Botica del Ángel ingresa en una escalada de éxito en donde la combinación de la diversión y la cultura la convierten en un espacio de encuentro de la bohemia, de promoción de artistas en todas sus ramas y de lugar de experimentación para tangueros, transgresores, escritores.
El 21 de agosto de 1967 la Botica es clausurada por el gobierno dictatorial de Onganía1 a raíz de la instalación realizada por Berni* en el baño de Ramona Montiel2. La obra buscaba simbolizar lo que el pintor definía como abortos sociales: el hambre, la marginación, el analfabetismo.
Entre enero de 1969 y finales de 1970 Canal 13 pone al aire el programa La Botica del Ángel, una versión televisiva de parte del show de la calle Lima.
Eduardo Bergara Leumann debe buscar otro lugar de emplazamiento para su Botica debido al ensanche de la avenida 9 de Julio. La nueva casona se ubicará en la calle Luis Sáenz Peña 543. La ceremonia de inauguración se realizó en la madrugada del 10 de diciembre de 1969 con una caravana formada por un auto descubierto a manera de carroza fúnebre donde era llevado el ángel como mascarón de proa; cerca de 100 artistas llevando velas encendidas se trasladaron de la antigua a la nueva Botica del Ángel, la que quedaba inaugurada por segunda vez.
Avanzando la peor década de la historia política argentina, la Botica del Ángel no escapa a la coyuntura y recibe amenazas siendo también blanco de la inseguridad que se vive en el país. La casona cierra definitivamente en diciembre de 1973.
Una vez vendida su Botica, Eduardo viaja a Europa en abril de 1974 y a mediados del próximo año se instala en París. Alquila un departamento en el barrio de Pigalle, contiguo al atelier de Renoir* y de Toulouse Lautrec*. Etapa fecunda en cuanto a su producción plástica. Viaja a Roma, conoce y trabaja junto a Fellini*, y en breves roles en películas francesas.
En 1978 realiza presentaciones en el café parisino L’ange bleu. En el mismo año la fábrica de porcelanas Hartford lo convoca para intervenir con sus diseños una edición especial de vajillas.
En 1979 realiza una muestra de sus dibujos en la Galería Brentano’s de Nueva York. El resto del año realiza muestras en Los Ángeles, Houston, Boston y Washington. Pero es en Europa el lugar donde se anida su idiosincrasia y desde allí planea el regreso a Buenos Aires.
En 1980 luego de aparecer en diversos programas de Argentina regresa a París para cerrar su casa.
Los finales de 1981 marcan su regreso a la televisión argentina realizando seis programas en Canal 11, iniciando así el exitoso ciclo Botica del Tango que durará hasta 1988.
Luego de un extenso período en el que realiza muestras de sus obras plásticas, y es convocado de manera esporádica para trabajar en televisión, comienza a replantearse la posibilidad de volver a abrir su Botica del Ángel.
En 1996 recupera la propiedad de la calle Luis Sáenz Peña 543. A los sesenta y cuatro años de edad dedica todo su esfuerzo y economía a reconstruir la Botica del Ángel.
El 8 de diciembre de 1997 la Botica del Ángel se inaugura nuevamente.
A partir de los setenta años recibe constantes propuestas de homenajes que decide postergar.
En agosto de 2003 sufre un accidente cerebrovascular. Su salud comienza a deteriorarse viéndose afectada su movilidad física. Sin embargo dedicará el resto de su vida al renacimiento de su entrañable Botica del Ángel.
A principios de 2008 realiza la ambientación de la obra musical Viejitos chotos que sube al Teatro Maipo con dos de sus amigos: Marikena Monti* y Jorge Schussheim*.
En el amanecer del 5 de septiembre de 2008, el día de su cumpleaños 76, Eduardo Bergara Leumann muere de un paro cardíaco. A la hora 0 de ese día sus asistentes José Luis y Pablo le habían cantado el feliz cumpleaños.

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