El Petiso Orejudo: primer asesino serial argentino

Gramática Pedagógica

 

Julián Martínez Vázquez[1]

 

Esquemas Semicopulativos Aspectuales de Cambio Episódico

en Producciones de Alumnos de ELSE

Los verbos en esquemas semicopulativos (o pseudocopulativos) del español representan un desafío para la enseñanza de ELSE (Español como Lengua Segunda o Extranjera).

Un hablante de español como lengua materna sabe ―aunque tal vez no sepa explicar el motivo― cuándo decir Se puso celoso y cuándo, Se volvió celoso; sabe que es gramatical la expresión Se puso contento, pero no lo es *Se volvió contento. Elige decir Se quedó mudo, pero no *Se puso mudo. Ese saber usar del hablante nativo lo exime de buscar una explicación.

Los profesores de ELSE, en cambio, se encuentran ante la necesidad de explicarles a sus estudiantes (cuyas lenguas madres no son el español) el porqué de la selección de un verbo en vez del otro.

A su vez, las otras lenguas, generalmente, cuentan con menos verbos para tales expresiones y sus usos no coinciden, uno a uno, con los correspondientes en español. Es el caso del verbo diventare del italiano, que se emplea como nuestro hacerse en Il mio amico diventa attore [Mi amigo se hace actor], y además como ponerse en Il mio amico diventa nervoso [Mi amigo se pone nervioso].

Como si esto fuera poco, no todas las variedades del español coinciden en sus usos con los verbos mencionados. En la variedad peninsular, por ejemplo, es usual la expresión ponerse enfermo, como registra el Diccionario Combinatorio REDES (Bosque, 2004); en la variedad rioplatense, en cambio, empleamos en su lugar enfermarse.

 

Si tratásemos de sistematizar la enseñanza de los verbos semicopulativos, nos encontraríamos ante una dificultad parecida a la que surge al listar los usos de ser en oposición a los de estar. En los manuales de clase de ELSE, incluso en las sistematizaciones que los docentes ideamos, se reproducen listados de usos propios de ser y usos propios de estar que ni logran ser exhaustivos ni consiguen establecer casilleros discretos. Más allá de compartir este grado de dificultad, los verbos copulativos comparten gran parte de la explicación de los llamados semicopulativos, por lo que es posible (e incluso recomendable) asociar ambos grupos.

Cuando expresamos un atributo a través de un verbo, la selección entre ser, estar, ponerse, volverse, quedarse o hacerse (entre otros) tendrá que ver con los rasgos gramaticales, semánticos y léxicos del adjetivo o adverbio que queramos aplicar, pero, asimismo, la intención del hablante es decisiva en la mayoría de las selecciones. En líneas generales: del conjunto de verbos copulativos y semicopulativos, si el hablante percibe ese atributo como un estado del actante mencionado (es decir, dentro de un marco de cambio) seleccionará estar, ponerse, quedarse; si lo percibe, por el contrario, como cualidad intrínseca (que se ha vuelto intrínseca) elegirá ser, hacerse o volverse. Algunos adjetivos o adverbios serán útiles para las dos expresiones mencionadas; otros se asociarán solo a estados o solo a cualidades intrínsecas.

Así tendremos, por ejemplo (1):

Juan está tranquilo.

Juan se puso nervioso.

Juan se quedó callado.

frente a (2):

Juan es tranquilo.

Juan se volvió paranoico.

Juan se hizo musulmán.

Mencionamos solo algunos de los llamados verbos de cambio de estado porque nuestro interés es comenzar por el análisis de las expresiones que consideramos más rentables[2]. Ese recorte se explicitará en el siguiente apartado.

 

Descripción de Corpus y Recorte del Objeto de Análisis

Analizaremos el corpus de las producciones de ocho estudiantes de Español de nivel Avanzado (nivel comparable al C2 del MCER[3]), estudiantes de diferentes orígenes que cursan en situación de intercambio el Seminario-Taller de Escritura Borges. Nos limitaremos solo a analizar las construcciones semicopulativas presentes en tres actividades: una que pide establecer comparaciones entre La Intrusa y la Milonga de dos hermanos; otra, de carácter más narrativo, basada en el cuento «El Encuentro»; la última, de reflexión sobre el final de El Evangelio según Marcos.

A efectos de mantener nuestra presentación orientada hacia el análisis del corpus, entenderemos que ser y estar son verbos copulativos, mientras que a los restantes verbos citados los consideraremos semicopulativos. No pondremos en duda, tampoco, el proclamado vacío de significado léxico de los verbos ser y estar, frente al significado léxico vago, general, de los otros verbos de la lista en sus usos semicopulativos. Consideraremos, sí, que en todos los casos son los atributos los que dan la base léxica al predicado.

De la amplia clase de semicopulativos del español, mencionaremos únicamente los aspectuales eventivos de cambio, y entre estos solo los que designan estados circunstanciales o episódicos (asimilables con estar). No hablaremos de verbos semicopulativos aspectuales de continuidad (por ejemplo: seguir en María sigue contenta) ni de semicopulativos no aspectuales (por ejemplo: parecer, que requiere de un contexto más amplio para que entendamos si el hablante asigna el atributo como estado o como intrínseco: cfr. Juan parece un tipo tranquilo con Juan hoy parece tranquilo).

 

Análisis y Explicación

Podemos, ahora, rever las listas de ejemplos (1) y (2). Si bien la asociación de unos verbos con estar y de otros con ser nos aporta un punto de partida para explicar la intención del hablante al realizar determinada selección, hay otras cuestiones a tener en cuenta en dicha explicación. Las expondremos a partir de las producciones de nuestros alumnos.

 

¿Volverse o Ponerse?

(3) La situación se volvió incontrolable (Marine, Francia).

En este ejemplo, la alumna se refiere a un cambio en el estado de la situación (de un juego de póker se llega a un duelo a cuchillo), por lo cual esperaríamos el uso del verbo ponerse, si tenemos en cuenta la lista (1) en nuestra explicación.

Pero es el atributo mismo el que permite o no esa doble opción, como queda de manifiesto en el siguiente ejemplo:

(4) Sé cuáles son las cosas que me ponen contenta (Jenny, Escocia).

No podemos decir *Sé cuáles son las cosas que me vuelven contenta. Esto implica que los atributos compatibles tanto con ser como con estar (La situación es / está incontrolable) admiten, generalmente, ambos verbos de cambio: volverse y ponerse; mientras que los atributos solo compatibles con estar no aceptan el verbo volverse, y sí ponerse (e incluso quedar(se), en muchos casos).

(5) El mayor había matado más gente que el mayor, así que el mayor se volvió celoso y decidió matar al menor (Alex, Estados Unidos).

A partir de este ejemplo puede observarse lo siguiente: podemos decir que alguien se volvió celoso con los años, pero en (5) la opción apropiada es ponerse, porque de la situación descripta se infiere que el atributo corresponde a la descripción de un cambio de estado: el hermano mayor (en un estado de envidia, más que de celos) decidió matar al menor.

(6) Duncan estaba furioso por una trampa en el juego de póker (Alex, Estados Unidos).

Se utiliza el verbo estar en vez del verbo semicopulativo; no se expresa el cambio, más bien el estado en curso. Interpretamos que es una estrategia del hablante causada porque en su interlengua[4] los verbos semicopulativos aspectuales de cambio presentan inestabilidad.

(7) El hecho de que el menor de los Iberra había matado a más personas pone furioso al mayor (Andrea, Estados Unidos).

En este caso, la selección del verbo es más afortunada. Podría también emplearse el verbo enfurecerse, en donde el índice pronominal otorga al verbo un carácter intransitivo, de cambio de estado del experimentante. Mencionamos esto porque creemos que es necesario, además de presentar los verbos semicopulativos, dar información sobre los verbos que predican cambio de estado sin necesidad de sumar un atributo: arrepentirse, avergonzarse, enojarse, entristecerse, alegrarse, etc.

 

¿Quedar(se)?

Analicemos la siguiente producción, correspondiente a la tarea de «El Encuentro». En un duelo a campo abierto, Duncan hiere de muerte a Uriarte, entonces:

(8) El hombre se quedó sin vida en el césped (Marine, Francia).

Tanto el verbo quedarse como el verbo ponerse se utilizan en situaciones en que el hablante tiene en cuenta un cambio de estado; es decir: el hablante considera un estado inicial, un cambio producido (o esperado y no producido, en el caso de quedarse) y un estado final. Se diferencian en que ponerse se sitúa en el evento de cambio, en su desarrollo, mientras que quedarse se sitúa en el resultado. Además, el resultado del cambio manifestado mediante quedarse[5] suele ser de pérdida de una propiedad física, psíquica o incluso material. Eso favorecería la elección de quedarse en este ejemplo. Sin embargo, la aparición del locativo en el césped parece dirigir al oyente hacia la interpretación de permanencia en un lugar. La frase, entonces, resulta extraña, perdida entre esas dos direcciones de interpretación. Posiblemente el verbo más esperable sea terminar: El hombre terminó sin vida en el césped.

¿Qué otra cuestión pone en evidencia esta producción? Que los verbos que aparecen en esquemas semicopulativos se diferencian de los copulativos en que admiten también usos como verbos plenos: me puse el traje, me quedé en mi casa.

En la clase de ELSE, entonces, el alumno debe haber adquirido esos usos plenos en su interlengua, de modo de distinguir en la producción los usos semicopulativos de los plenos, y sus respectivos esquemas argumentales.

(9) Duncan, por su parte, rapentó sus acciones (Andrea, Estados Unidos).

Más allá de que la alumna no conoce las formas y esquemas de uso del verbo arrepentirse, el ejemplo anterior evidencia que muchas veces el cambio de estado o de cualidad se puede también (o solo se puede) expresar mediante un verbo. Por lo tanto, no tendremos *se puso o se quedó arrepentido, sino más bien se arrepintió.

 

¿Quedar o salir?

(10) Uriarte salió con su vida (Sam, Estados Unidos).

Se produce el duelo entre los dos personajes, Uriarte y Duncan, y sobrevive el primero. Salir con vida presenta un atributo resultativo (podríamos decir: Uriarte salió vivo de la pelea). ¿Cuál es la expresión que más naturalmente emplearíamos en esta circunstancia? Posiblemente no elegiríamos expresar el resultado mediante un atributo. Antes diríamos Uriarte mató a Duncan, sin más, y de hecho fue la elección de la mayoría de los estudiantes.

Tras el crimen, comenzó la investigación policial. Uriarte, el sospechoso, fue interrogado por el homicidio de Duncan, y luego:

(11) Uriarte quedó detenido (Maëlle, Francia).

Esta producción dirige la interpretación de quedar como verbo que expresa permanencia a partir de un cambio producido (a diferencia del estativo permanecer, que no conlleva cambio).

 

Conclusiones

Por un lado, el hecho de distinguir entre verbos de cambio de estados circunstanciales y episódicos (De pronto, se puso celoso) y verbos de cambio de cualidades inherentes (Con los años, se volvió [celoso / una persona celosa]) es motivado por la necesidad de restringir los fenómenos bajo estudio.

Por otra parte, nos parece que esa división responde a una necesidad pedagógica. En los niveles intermedios de Español hemos tenido problemas al presentar todos los verbos semicopulativos de cambio de manera conjunta. Las actividades, mayormente, solicitaban al alumno seleccionar según el contexto entre verbos del grupo ponerse / quedarse (o sea, propiamente de cambio de estado) y verbos del grupo volverse / hacerse / llegar a ser (verbos de cambio de forma de ser, como se los suele llamar).

Así como no se recomienda introducir ser y estar desde su mera oposición, presentación que responde a que otras lenguas tienen un mismo verbo para los usos en que nosotros empleamos estos dos, del mismo modo creemos que no deben presentarse los verbos semicopulativos en su conjunto.

Creemos recomendable, sí:

asociar la enseñanza del verbo estar a la de los verbos ponerse y quedarse, entre otros, pues tienen en común designar el estado o el cambio de estado del actante en cuestión;

asociar la enseñanza del verbo ser a la de los verbos volverse, llegar a ser, hacerse;

asociar los esquemas verbo semicopulativo + atributo a otras expresiones que utilizamos para designar cambios de estado ―recordemos que, en muchos casos, dichos esquemas son equivalentes a expresiones con los denominados «verbos adjetivales» (cfr. ponerse furioso con enfurecerse);

presentar y verificar el conocimiento de los usos plenos de los verbos que funcionan además como semicopulativos.

 

Estas conclusiones son provisorias y no se desprenden, evidentemente, de nuestros comentarios a las producciones de los alumnos; pero, repetimos, esta investigación se encuentra en su comienzo y faltan datos cuantitativos sobre un corpus mayor y más heterogéneo.

 

Referencias Bibliográficas

Bosque, I. (Dir.) (2004). Redes. Diccionario combinatorio del español contemporáneo. Madrid: SM.

 



[1] Licenciado en Letras por la Universidad del Salvador (USAL) y diplomado en Filología Griega por la Universidad Complutense de Madrid. Docente de la Universidad de Buenos Aires y de la USAL. Correo electrónico: julimv68@gmail.com

Gramma, XXII, 48 (2011), pp. 152-158.

© Universidad del Salvador. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Investigaciones Literarias y Lingüísticas de la Escuela de Letras. ISSN 1850-0161.

[2] Se considera rentables a las expresiones más frecuentes en el uso y más productivas para un alumno extranjero; por ejemplo: el verbo tener, pese a ser irregular tanto en presente como en perfecto simple, se enseña tempranamente porque permite expresar posesión, obligación, posibilidad, etc.

 

[3] El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas es un estándar desarrollado por el Consejo de Europa con el fin de servir de patrón para medir el nivel de competencia lingüística de un hablante en cualquiera de las lenguas habladas en la Unión Europea. Dicho estándar favorece la comparación y la homologación de los distintos títulos emitidos por las entidades certificadas.

 

[4] El término «interlengua» (acuñado por Selinker en 1972) designa el estado particular de lengua que posee un individuo durante el aprendizaje de un idioma; dicho estado puede caracterizarse como dinámico, inestable (pero, de todos modos, sistemático) y orientado hacia la lengua meta.

 

[5] Además, como verbo aspectual estativo, quedarse se emplea para expresar una permanencia no esperable: De los dos hermanos, Juan creció hasta el metro ochenta, pero Miguel se quedó bajo.

 

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