Historial de la revista

VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE GRAMMA

AÑO 1 – Nº 1, SEPTIEMBRE DE 1989
AÑO XX – Nº 46, OCTUBRE DE 2009

 

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires [...] Jorge Luis Borges

Desde su gestación y nacimiento, hace veinte años, la revista Gramma surgió como el espacio apropiado para dar lugar a la palabra de los estudiantes, graduados y profesores, de la Escuela de Letras de la Universidad del Salvador, que quisieran publicar sus textos de creación literaria o científica. Esto no es casual, deviene de una historia que quiero explicar brevemente, en especial para quienes hoy están en nuestras aulas no sólo para cumplir con la finalidad de estudiar para desempeñarse profesionalmente en nuestra sociedad, con decisión y sencillez, sino también para ser testimonios de la formación superior y cristiana en la que están comprometidos nuestros esfuerzos.

Volviendo a los orígenes grecolatinos de la cultura en Occidente los griegos denominaron σχολή al ámbito ideal en el que cultivaban la capacidad racional para aprehender los saberes y difundirlos. En su primera acepción, esta palabrita griega σχολή se refiere al tiempo libre, de descanso o de ocio, pero también significa tranquilidad, estudio y escuela. Por eso los romanos la tradujeron como schola en latín de la que proviene el vocablo escuela en español. Es decir tanto los griegos cuanto los romanos consideraron que el trabajoso cultivo de los conocimientos y la riqueza del juego creativo necesitan un tiempo libre y de tranquilidad y un lugar apropiados para que los seres humanos puedan desplegar su capacidad de reflexión y discernimiento y su vocación lúdico-creativa.

 

Por eso las universidades europeas, nacidas en el medioevo junto a las catedrales, herederas de la cultura grecolatina, exigieron que los estudiantes estuvieran primero en la escuela de artes (trivium y quatrivium) para adquirir una formación humanística, por medio del cultivo del lenguaje simbólico y el de tipo discursivo intelectual, y luego, a partir de esos estudios, quienes quisieran profundizar y obtener el grado de bachiller, licenciado o doctor tenían dos opciones: continuar estudios superiores en la misma escuela de artes o elegir las escuelas de derecho, teología o medicina.

 

En el acta fundacional de la Universidad del Salvador están presentes estos orígenes expresados como verdaderos principios rectores de toda su actividad académica. El 2 de mayo de 1956, en solemne sesión celebrada como recuerdo y homenaje al IV centenario de la muerte de San Ignacio de Loyola, un grupo de jesuitas y de eminentes laicos constituyeron de “modo permanente y estable” las Facultades Universitarias del Salvador cuyo propósito esencial, “bajo la inspiración de Dios y para su mayor gloria”, era (y sigue siendo hoy) el de promover, en el más elevado nivel posible, los estudios de las disciplinas científicas y humanísticas dentro del concepto humanista cristiano que responde a nuestro “ethos” cultural mestizo.

 

La Escuela de Letras, una de esas Facultades Universitarias del Salvador, siguiendo la tradición de sus fundamentos, siempre ha dado cabida en sus planes de estudio no sólo a aquellas asignaturas previstas para la formación eminentemente científica sino también a las que propician el demorarse en la reflexión especulativo-artística de la palabra. Es por eso que en este marco universitario surgió, yo diría naturalmente, la revista Gramma.

 

El nombre tiene su origen tanto en la voz griega, γαµµα, cuanto en la voz latina que le corresponde, littěra. En ambas voces están presentes los conceptos de letra y signo, escritura y palabra. Precisamente en el primer número decíamos:

 

La palabra va más lejos de nosotros, nos supera por caminos insospechados; y quizás las palabras que dijimos, que pensamos, que escuchamos, que escribimos o leímos quedan caminando por la Tierra, aún cuando nos hayamos ido.[1]

 

Ese primer número constaba sólo de cuatro hojas oficio, mecanografiadas, duplicadas con mimeógrafo y abrochadas en la parte superior. Desde el N°4 tomó el tamaño de papel carta y creció en cantidad de páginas. A partir del N°39, tuvo el diseño de tapa que conservamos, el número de ISSN y un Consejo de Redacción que le dieron mayor aval académico a los textos publicados. Desde el número anterior le dimos formato de libro y hoy, con gran satisfacción y orgullo, ofrecemos el N°46 y celebramos el vigésimo aniversario de publicación ininterrumpida.

 

En el discurso pronunciado el 11 de noviembre de 1996,[2] con motivo de agradecer el diploma de Doctor Honoris Causa, el Profesor Doctor Arturo Berenguer Carisomo, docente fundador de la Universidad del Salvador, declaró que:

 

[…] los primeros tiempos, sobre todo de esta Facultad de Historia y Letras, que era la mía, fueron apretados […] pero justamente por la modestia de su nacimiento y por el espíritu de Ignacio de Loyola la Universidad del Salvador se mantendrá fuerte, erguida y segura.

 

Tomando las palabras del maestro, justamente porque nació muy modesta y por las bases firmes en las que está sustentada Gramma evolucionó muy satisfactoriamente y se mantendrá fuerte, erguida y segura. Por todo ello, si Dios quiere, tiene por delante un promisorio futuro al que están convocados quienes hoy decidan asumir el compromiso de continuar con el camino iniciado por los que nos antecedieron.

 

Dra. Alicia Lidia Sisca

Directora

 

 



[1] Gramma, Año I, Número 1, septiembre de 1989.

[2] Gramma, Año VIII, Número 25, mayo de 1997.