Historial de la revista

"Todo comienzo implica expectativas y declaraciones. El inicio de cualquier proyecto supone los riesgos de la prospectiva y de las promesas que se incluyen cuando se plantea una visión de futuro.

A poco tiempo de cumplir cuarenta años de vida, la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social (FCECS) ofrece El Equilibrista, publicación periódica cuya misión será la de recopilar y difundir algunos resultados de la producción intelectual de la unidad académica pero, también, los aportes comunitarios de otras casas de estudio que se suman al proyecto.

La esencia de su ontología se evidencia en su nombre: la revista compila resultados de las dos áreas fundamentales de la facultad; las ciencias de la educación, por una parte, y la comunicación, por otra. Dimensiones del conocimiento que se entienden independientes pero, también, profundamente complementarias. Por este motivo, encontramos sentido a la integración y también a la denominación. Un equilibrista se encuentra entre dos mundos, cavilando entre dos zonas en donde se confunden el riesgo, la emoción, el reconocimiento y el peligro y la razón de ser. Y para llegar a destino se requiere un sutil y sostenido balance. Se exige así, la definición de la virtud aristotélica: un punto medio entre un exceso y un defecto.

Este camino virtuoso incluirá, indudablemente, los valores que fundaron desde el inicio a la Universidad del Salvador (USAL). Haciendo caso omiso a la pedagogía propia de la posmodernidad, con sus peripecias y fragmentaciones, El Equilibrista ensayará un aporte a la formación integral de la persona, en clara oposición a la disgregación alienante que otros relatos hoy proponen. Pero esto no se opone al pluralismo vanguardista y amplitud intelectual que siempre han sido propios del pensamiento jesuita. No supone ignorar las pautas recientes de consumos culturales, tanto mediáticos como educativos sino en función de estas fenomenologías, proponer una visión heterogénea en función de un proyecto que brinda coherencia a lo que realizamos cotidianamente, o sea, la función de formar. Actividad que no puede ser conducente sin el humanismo ignaciano. Pluralismo, humanismo y coherencia, serán entonces vectores de relevancia."

Del Prólogo "Solicitudes y Promesas"

Buenos Aires, 22 de abril de 2013

Lic. Máximo Paz

Decano Interino