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Gino Germani: investigación empírica y “sociología científica”. Un abordaje teórico-metodológico de los estudios sobre urbanización en la Argentina (1957-58)



Juan Ignacio Trovero*



Resumen

El presente artículo propone una relectura de los informes de la investigación acerca del proceso de urbanización en Argentina llevada a cabo por Gino Germani, a finales de la década de 1950, para abordar las estrategias teórico-metodológicas que allí se despliegan para la consecución de sus objetivos de investigación. Todo esto se da en un contexto específico y bien definido. El objetivo del artículo consiste en describir y precisar las estrategias que Gino Germani pondrá en juego para llevar a cabo sus estudios, a partir del análisis de una serie de documentos que produce en el marco de su labor investigativa, y que formarán parte del “Seminario sobre problemas de urbanización en América Latina” que tuvo cita en la ciudad de Santiago de Chile a mediados de 1959. Entendemos que dichas estrategias van construyendo un proceso de investigación original, de tipo dinámico, que adopta formas, modos y prácticas bien específicas. Nuestro intento involucra prestarle especial atención a dos cuestiones: por un lado, a las características del encuentro en cuestión y al rol que asume la figura de Gino Germani en el mismo; por el otro, a la especificidad que asume el proceso de investigación, en sintonía con los métodos de la “sociología científica”.

Palabras Clave: Gino Germani; Investigación empírica; Sociología científica; Urbanización; Desarrollo; Estrategias teórico-metodológicas.

Abstract

The present work put forward a rereading of the reports about the investigation on the process of urbanization in Argentina carried out by Gino Germani in late 1950’s, in order to approach the theoretical-methodological strategies unfolded for the achievement of its research objectives. All this takes place in a specific context. The main objective of this article consists in describing and pinning down those strategies Gino Germani puts in play in his studies, from the analysis of a series of documents that he develops within his research work on the field. Those documents will be part of the “Seminar on Problems of Urbanization in Latin America” that took place in the city of Santiago de Chile in mid-1957. We assume that those strategies build out an original research process, of a dynamic type, which adopts specific and well defined forms, ways and practices. Our intent involves two issues that requiere special attention, on the one hand, to the features of the meeting and to the role that Gino Germani assumed there, and on the other hand, to the specifity which asumes the research process in tune with the methods of the so-called “scientific sociology”.

Keywords: Gino Germani; Empirical research; Scientific sociology; Urbanization; Development; Theoretical-methodological strategies.



Introducción1

La figura de Gino Germani, sin dudas, ha ejercido un rol sumamente importante en el proceso de institucionalización de la sociología en Argentina. Dicha institucionalización se logra a partir del triunfo del proyecto germaniano, que postula y defiende una “sociología científica” por sobre una “sociología de cátedra” basada en la “especulación filosófica” y por tanto “metodológicamente poco rigurosa” (Blanco, 2006; Germani, 1956, 1968). Tal triunfo se concreta con la creación de la Carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires y la re-fundación del Instituto de Sociología bajo su dirección en el año 1957. Su hegemonía se extiende hasta mediados de la década del sesenta, cuando se inicia un período de crisis que la llevará a su posterior declive y que culmina, en 1966, con un nuevo exilio de Germani hacia los Estados Unidos. Allí ocupa un importante cargo en la Universidad de Harvard hasta 1975, año en el que regresa a Italia para trabajar en la Universidad de Nápoles. Finalmente, muere en Roma en el año 19792.

Todo esto es historia relativamente conocida. Ya desde un principio se destaca el rol sumamente influyente de Germani en ciertos ámbitos académico-culturales de mediados de siglo XX y, específicamente, en el mencionado proceso que condujo a la institucionalización de la sociología como disciplina universitaria en Argentina3. Ahora bien, no parece correr igual suerte el tratamiento que merece su vasta obra. La historia a este respecto es algo diferente. Tempranamente, la mayoría de los estudios se ocupan de discutir sus hipótesis sobre los orígenes del peronismo (Halperin Donghi, 1980; Murmis & Portantiero, 2004; Torre, 1989). Más tarde aparecen aisladamente algunos trabajos preocupados por volver sobre su figura, un tanto oscurecida por el peso de las críticas, pero sin proponerse todavía una “revisión” profunda y sistemática de su obra (Allub, 1998; Jorrat & Sautu, 1992; Neiburg, 1995). Esta “revisión” comienza con el cambio de siglo y se consuma para mediados de la década cuando aparecen estudios interesados en algunos aspectos relegados, descuidados y/o poco estudiados. Así, se puede convenir en que los últimos veinte años han sido testigos de una fuerte “revitalización” de su obra a la luz de “nuevas interpretaciones” (Amaral, 2008; Blanco, 2003, 2006; Brasil Júnior, 2013; Domingues & Maneiro, 2004; García, 2007; Grondona, 2014; Pereyra, 2010b; Serra, 2013)4. Dentro de ellas, algunos trabajos han puesto el énfasis en abordar desde algunas de sus aristas las contribuciones germanianas a la “sociología urbana” latinoamericana (Gorelik, 2008; Roffé, 2013; Socoloff, 2013). Esta suerte de revival de las interpretaciones de la obra de Gino Germani parece quedar habilitado por lo que Blois (2008) llama “el distanciamiento generacional” acaecido por el paso inexorable de los años entre aquella primera generación de sociólogos que discutió fuertemente con sus hipótesis sobre el peronismo y una más preocupada por estudiar otras aristas de su obra.

En esta misma línea se inscribe la presente relectura, que versa sobre un área temática específica que se pone en discusión en un momento y lugar determinado. Nuestro objetivo consiste en (a partir del análisis de una serie de documentos que Gino Germani produce en el marco de una labor investigativa llevada a cabo entre los años 1957-58, y que posteriormente formarán parte del “Seminario sobre problemas de urbanización en América Latina” que tuvo cita en la ciudad de Santiago de Chile a mediados de 1959) describir y precisar las estrategias teórico-metodológicas que el autor pondrá en juego para llevar a cabo sus estudios sobre el proceso de urbanización en la Argentina. Dicho intento involucra prestarle especial atención a dos cuestiones: por un lado, en el plano histórico-contextual, a las características de dicho encuentro, que se propone abordar la problemática de la urbanización —con la noción de “desarrollo” como telón de fondo— y en la que participan algunos de los principales exponentes de las ciencias sociales de la región; por otro lado, en el plano teórico-metodológico, a la especificidad que asume el proceso de investigación, en sintonía con los métodos y herramientas de la “sociología científica”. Entendemos que dichas estrategias van constituyendo un proceso de investigación original, de tipo dinámico, que adopta formas, modos y prácticas particulares y bien específicas. Si logramos dar cuenta de estos tópicos, podremos arrojar algo de luz acerca de un momento y una temática fundamental para comprender una parte nodal de la obra de Gino Germani, y, al mismo tiempo, de la agenda de las ciencias sociales latinoamericanas. Entendemos que el “Seminario sobre problemas de urbanización en América Latina” (en adelante “Seminario”) en buena medida habilita las investigaciones que lleva adelante Germani, o bien, dicho de otro modo, su investigaciones se insertan dentro del campo de perspectivas que el encuentro promueve. En esta oportunidad cargaremos el peso de las tintas sobre el plano teórico-metodológico, considerando el histórico-contextual como una condición de posibilidad.

El artículo se organiza de la siguiente manera. En el primer apartado nos proponemos dar cuenta de las características generales del Seminario y descifrar la relevancia que tuvo en su época5. A su vez, veremos que allí la figura de Gino Germani adquiere una centralidad notable. En un segundo apartado abordaremos los dos documentos preparados por Germani para el Seminario y un tercero, anterior. Nos interesará describir y caracterizar cada uno de ellos con especial énfasis en sus elementos teórico-metodológicos y en identificar las relaciones que mantienen entre sí. Solapadamente, este apartado tiene la intención de construir y precisar la serie de textos propuesta. Y por último, en un apartado final proponemos algunas conclusiones preliminares a partir de la sistematización y análisis de los documentos trabajados, a la vez que haremos mención a algunas interrogantes que este recorrido deja abiertas, habilitando un campo provechoso de indagación.

Es menester que antes de continuar nos detengamos brevemente en una aclaración de índole metodológica. Los estudios que aquí nos proponemos abordar conforman, según esta propuesta, una serie de textos que versa sobre una misma problemática que atraviesa la totalidad del corpus seleccionado. La atraviesa pero también la articula, la organiza y le otorga sentido y coherencia. Dicho constructo metodológico requiere una fuerte fundamentación y justificación, lo que ad-hoc constituye uno de los objetivos de este artículo. La serie de textos se compone de documentos en los cuales, por diversas razones que llegado el momento serán explicitadas, se encuentran condensadas reflexiones en torno a la problemática común. Así, haciéndonos eco de la noción de problematización, proponemos una posible selección en donde se reconoce la yuxtaposición, anudación, integración, acumulación, énfasis, distanciamiento, etc., de conceptos en función de un “haz de interrogantes” que, explicitado o no, está presente en los diversos documentos y materiales escogidos (Grondona, 2014). Estos interrogantes subyacentes pueden combinarse de diversas maneras y así producir nuevos sentidos, entendiendo que “la investigación social, en tanto práctica teórica, puede hacer con aquello que se ofrece como natural, homogéneo y evidente” (Aguilar, Glozman, Grondona, & Haidar, 2014, p. 38).

Así, nuestra serie estará compuesta para el presente trabajo por tres documentos: “Consecuencias sociales de la urbanización y la industrialización de la Argentina. Algunas características del proceso” (c. 1956/57), “Investigación sobre los efectos sociales de la urbanización en un área obrera del Gran Buenos Aires (1957-58)” (1961), y por último, “El proceso de urbanización en la Argentina” (1960). La selección se basa en tres criterios. Según un criterio temático, estos documentos abordan invariablemente el mismo fenómeno: la urbanización en la Argentina. Por otro lado, según un criterio teórico-metodológico, los tres documentos se articulan en torno a un proceso de investigación en curso que asume unas características bien específicas: se encuentra fuertemente anclado en una concepción específica de la práctica sociológica (la “sociología científica” – (Germani, 1956); utiliza unas (y no otras) estrategias y herramientas metodológicas, para la recolección de la información, el tratamiento de los datos, la disposición de los resultados, etc. Por último, según un criterio espacio-temporal, “funcionan” como diversos estadios del proceso de investigación en curso (el primero supone una etapa previa, el segundo los resultados parciales de su aplicación local y el tercero una visión más de conjunto que amplía la unidad de análisis al territorio nacional) y se articulan en torno a un acontecimiento puntual y una fecha específica.



Acerca del “Seminario sobre problemas de urbanización en América Latina”

Entre los días 6 y 18 de julio de 1959 se celebró en Santiago de Chile el “Seminario sobre problemas de urbanización en América Latina”, patrocinado conjuntamente por la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y que contó también con la cooperación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de los Estados Americanos (OEA). El lugar escogido fue la sede de la CEPAL en dicha ciudad. La modalidad que asumió el Seminario fue la de “reuniones de expertos”, con más de 50 participantes de toda Latinoamérica e incluso de los Estados Unidos6. Todo quedó registrado tras la publicación de las actas, que además cuentan con un detalle pormenorizado de los discursos pronunciados por diferentes autoridades y expertos, los puntos del temario general, la programación y conclusiones de cada sesión plenaria, las conclusiones generales, las cuestiones programáticas y de agenda, entre otra información relativa al desarrollo y desenvolvimiento del evento. Además, en dichas actas encontramos más de 50 documentos: informes de investigación, avances, estudios específicos de casos, documentos informativos, entre otros muchos formatos. Todo esto da cuenta de un evento que contó con una organización muy cuidada y que adquirió una centralidad e importancia superlativa en la época, congregando a la mayoría de los “expertos” que por ese entonces se estaban ocupando de cuestiones relacionadas a los problemas de la urbanización y el desarrollo en América Latina. Según Ana Germani (2004) “este acontecimiento constituyó un ejemplo emblemático de cómo se estaba encarando el tema [la urbanización] a fines de los años cincuenta” (p. 208). Si bien el Seminario puso en agenda tratar el fenómeno de la urbanización, la noción de desarrollo es la que aparece invariablemente como telón de fondo, constituyéndose, ya para ese entonces en América Latina, como “el gran tema de las ciencias sociales” (Blanco, 2003)7.

El tópico comienza a circular en diversas áreas de las ciencias sociales latinoamericanas fuertemente impulsado por el pensamiento de la CEPAL y, particularmente, por Raúl Prebisch. En su célebre artículo, “El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas”, publicado en 1949, el autor analiza la situación económica de América Latina y su inserción en el sistema económico mundial, dejando en evidencia una situación de desequilibrio, en donde el deterioro de los términos de intercambio de los bienes primarios en el largo plazo reforzaba la estructura asimétrica de la región respecto de los países “centrales”. Es así como, en clave de centro-periferia, ataca abiertamente la división internacional del trabajo (que colocaba a la región como productora y exportadora de alimentos y materias primas hacia los centros industriales) proponiendo, vía intervención activa del Estado, un proceso de industrialización que acorte la brecha y permita el tan ansiado “desarrollo”, proceso que en alguna medida se había iniciado tras el crack de la bolsa en la crisis de 1929/30 a escala global8.

Inmiscuirnos mucho más en la temática del desarrollo nos alejaría enormemente de los objetivos del presente trabajo. Además, mucho se ha escrito y se sigue escribiendo al respecto9. Sin embargo, es importante tener presente la centralidad que adopta, y en qué términos, se discutió en el Seminario. Sostendremos que la tónica del mismo giró en torno a este “gran tema”, aun cuando su palabra clave no sea “desarrollo” sino “urbanización”. Además, este fuerte vínculo entre urbanización y desarrollo también habilita (teórica y metodológicamente) y permite (material y operativamente)10 algunas de las investigaciones empíricas que llevará a cabo Germani.

Ahora bien, volviendo a las particularidades del Seminario, es fácil corroborar que ésta no fue la primera experiencia impulsada y financiada por los mencionados organismos (ONU y UNESCO fundamentalmente). En 1956 tuvo lugar un seminario con las mismas características, sobre las consecuencias de la urbanización en la región de Asia y el Lejano Oriente, que se celebró en Bangkok, Tailandia, entre el 8 y el 18 de agosto de aquel año (Naciones Unidas & Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 1960). En Chile se siguió el mismo esquema y metodología que se había utilizado allí (por ejemplo, se pidió a los expertos que preparen previamente sus estudios para ser presentados y discutidos in situ). Sin embargo, la filiación entre ambos eventos no es sólo de tipo organizacional-logístico; también forman parte de una misma y común agenda programática y teórica. Según consta en actas, para las organizaciones promotoras, interesadas en impulsar estas reuniones para estudiar los problemas derivados del proceso de urbanización en sociedades periféricas, uno de los resultados del Seminario de Bangkok consistió en mostrar “cómo se quebraban frente a la realidad asiática algunas de las generalizaciones consideradas como más firmes según la experiencia histórica de Europa y de los Estados Unidos”. Y más adelante: “Es decir, la lección del citado Seminario fue la de inducir a una actitud crítica, cautelosa y alerta ante doctrinas elaboradas en medios económicos muy diferentes” (Naciones Unidas & Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 1960, p. 9).

Finalmente, todo quedó resumido en las actas mencionadas. El relato, confección y redacción del informe final del Seminario quedó a cargo de los profesores Philip M. Hauser, entonces presidente del Departamento de Sociología de la Universidad de Chicago, y José Medina Echavarría, Director de la Escuela Latinoamericana de Sociología en Santiago de Chile. Fue publicado en inglés y en español, junto con los anexos en donde se incluían los trabajos presentados, al año siguiente en las actas propiamente dichas del congreso (Naciones Unidas & Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 1960). Posteriormente, algunos de ellos especialmente seleccionados por Hauser, fueron publicados en formato de libro (Hauser, 1961).

Ahora bien, ¿en qué carácter participa Gino Germani de dicho evento? Ante todo, en carácter de enviado especial de la UNESCO: fue designado por este organismo (que también nombró a otras figuras como Herbert Blumer, Philip Hauser, José Matos Mar, José Medina Echavarría y Carlos M. Rama – Hauser, 1961) y no por el gobierno argentino11. Germani participó como ponente (de los dos informes que aquí nos ocupan) pero también es llamado a oficiar de “director técnico de los debates” en la sesión plenaria de los días 9 y 10 de julio para discutir la parte del temario que refería a los “Aspectos sociales de la urbanización en América Latina”. Allí se presentaron una serie de documentos acerca de las “Repercusiones humanas y sociales de la urbanización” para abordar y discutir los “problemas de asimilación y adaptación; efectos sobre la estructura social; la familia en transición, condiciones de los hijos (educación, vagancia, trabajo infantil), condición de la mujer; delincuencia y conductas antisociales" (Naciones Unidas & Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 1960, p. 110). En dicha sesión se discutieron 13 trabajos entre los que se encuentran los mencionados documentos elaborados por Germani para la ocasión y otros estudios entre los que se destacan autores como Juarez Rubens Brandão Lopes, José Matos Mar, Darcy Ribeiro, Andrew Pearse y Oscar Lewis. La elección y disposición de los documentos en dicha sesión estuvo a cargo de los organizadores12. De acuerdo a la talla de los nombres que por esa sesión desfilaron (con Germani como moderador) así como a la importancia y centralidad del tema adjudicado a la misma, podemos concluir que la organización depositó una alta expectativa en lo que allí pudiera discutirse y en las conclusiones a las que se pudiera arribar.

Para 1959, la posición de privilegio de Gino Germani dentro del ámbito académico argentino ya se encontraba consolidada. Ahora podemos agregarle a dicha caracterización, de acuerdo a su rol dentro del Seminario13, el peso específico que asume su figura dentro del ámbito de las ciencias sociales latinoamericanas.



Investigaciones empíricas sobre el proceso de urbanización en la Argentina: el caso de la Isla Maciel

Los documentos que aquí nos interesan se inscriben en el marco de las investigaciones empíricas llevadas adelante por Gino Germani en el área conocida como la Isla Maciel entre los años 1957 y 1958. De allí surgen los dos informes presentados en el Seminario (“Investigación sobre los efectos sociales de la urbanización en un área obrera del Gran Buenos Aires” y “El proceso de urbanización en la Argentina”). Sin embargo, tras una primera aproximación al archivo encontramos un tercer documento (“Consecuencias sociales de la urbanización y la industrialización de la Argentina. Algunas características del proceso”), anterior, que identificamos como un “pre-proyecto” o bosquejo preliminar del que se desprenden las dos líneas de investigación que terminarán confluyendo en sendos informes (de allí que decidimos datarlo circa 1956/57)14. Es menester, entonces, que estos tres documentos, aun cuando cumplan “funciones” diferentes, sean entendidos como parte de la misma serie de textos.

Consecuencias sociales de la urbanización y la industrialización de la Argentina. Algunas características del proceso” (c. 1956/57) es difícil de abordar debido a que no fue publicado, no está fechado ni paginado, y, a todas luces, se abandonó incompleto o en proceso. Sin embargo, en él se pueden identificar dos secciones bien diferenciadas. En la primer parte del documento Germani se ocupa de precisar las características generales del proceso de urbanización e industrialización en la Argentina. Comienza dando cuenta de ciertos antecedentes, no desde un punto de vista teórico sino más bien histórico y sobre la base de los datos disponibles. Reconoce que la urbanización no representa un proceso nuevo en la historia argentina, pero sí que se acentuó en los últimos 20 años. El proceso de urbanización se lo entiende como “ritmo de crecimiento de las ciudades o centros urbanos” (Germani, s.f., para. 3), es decir, Germani enfatiza en su significado demográfico15. Deben distinguirse en él dos órdenes de causas que se relacionan entre sí: las histórico-políticas y las que derivan de los cambios producidos por la industrialización. Esta última es decisiva para que la urbanización se acentúe a partir de los años treinta, aunque, reconoce, “cierto desarrollo industrial se registra en la Argentina desde fines del siglo pasado” (Germani, s.f., para. 5). Lo que sucede es que a partir de mediados de década, a raíz del “grave quebranto del comercio internacional”, la demanda de trabajadores para la industria superó a la oferta proporcionada por el crecimiento demográfico y la casi nula inmigración extranjera. Es durante este período que se puede observar el mayor crecimiento de las ciudades argentinas, a expensas de las zonas rurales, produciéndose de forma extremadamente pronunciada en la zona del Gran Buenos Aires.

En esta primera parte también aparece lo que para Germani es un área de vacancia. Si bien reconoce que han habido numerosos autores que han abordado los aspectos históricos y políticos de la urbanización, así como también encuentra abundante bibliografía “literaria” (es decir, ensayística como opuesta a “científica”); no existen, según Germani, estudios “con criterios científicos” que aborden los efectos sociales de la urbanización. Y no se refiere a cualquier tipo de urbanización, sino una caracterizada por un “ritmo rápido y acelerado” que produce transformaciones profundas y vertiginosas. Una de estas transformaciones —sino la más profunda, al menos la que más evidencia la vertiginosidad del proceso— es el auge de las “villas miserias”16 en buena parte de la zona del Gran Buenos Aires (son 66 las estimadas en el año 1956). He aquí cómo se impone como relevante un estudio de caso con las herramientas y métodos de la “sociología científica” (Germani, s.f., para. 7).

En la segunda parte Germani refiere específicamente al proyecto Isla Maciel. Según el autor, el estudio de las consecuencias sociales de la urbanización y la industrialización puede tomar “simultánea o alternativamente dos direcciones” de acuerdo al origen de los datos: una que se base en la utilización de datos existentes, y otra que se proponga hacer encuestas especiales. En relación a lo primero “el material aprovechable no es mucho”, sin embargo, de su observación sistemática podrían realizarse “algunos análisis interesantes”. En relación a lo segundo, la vastedad del tema obliga a realizar algún tipo de limitación en los temas de estudio y en la población que éste abarcará. Así, optando por esta segunda alternativa (y dejando pendiente la primera) Germani propone el estudio de caso de la Isla Maciel.

El área elegida deberá estar en el Gran Buenos Aires, porque allí se da el proceso con mayor intensidad y significación, pero también porque ya para 1947 más de la mitad de la población que había abandonado su provincia de origen se había asentado allí y porque cuenta también la zona con la mayor abundancia de datos y demás facilidades para la investigación17. Ante los problemas que se suscitan en torno al muestreo, una posible solución sería la de realizar un estudio comparativo “abandonando el propósito de obtener un riguroso carácter representativo de toda la población obrera urbanizada”. En tal dirección, se podrían seleccionar grupos, en base a criterios formales que eliminen cualquier tipo de sesgo, de acuerdo al origen de los migrantes, su antigüedad de residencia, o bien a las características del grupo antes y después de su urbanización.

El proyecto relativo a la Isla Maciel representa un certero intento en este sentido. Supondría tres etapas: a) la recopilación de datos existentes, b) una encuesta general basada sobre una enumeración total de la población, y c) encuestas especiales intensivas sobre muestras de la población. El objetivo general sería el de lograr “una descripción lo más completa posible de la comunidad, destacando las diferencias entre los diferentes grupos de residentes” (Germani, s.f., para. 8). Por otro lado, la zona presenta ciertas ventajas: 1) suficiente variedad de situaciones en cuanto a antigüedad de residencia y posibilidad de establecer comparaciones; 2) una base local (el “Centro de Educación”) y un buen “Rapport” con los habitantes de la zona; 3) la posibilidad de estudiar las diferentes formas de reacción de una comunidad frente al fenómeno de la inmigración; 4) la organización y los recursos que ya han sido desplegados en la zona; y 5) la buena ubicación geográfica por su cercanía con la Capital Federal. En contrapartida, la mayor desventaja reside en que resulta difícil lograr la representatividad para poder establecer una comparación con “otras villas miserias del Gran Buenos Aires”. En tal sentido, esta investigación pretende erigirse como estudio de caso “de gran interés intrínseco, pero cuyo valor representativo dependerá de consideraciones de sentido común, y no de criterios estadísticos” (Germani, s.f., para. 4). Luego de establecer algunos criterios en cuanto a las características de las muestras y los números de casos a ser considerados, el “pre-proyecto” termina abruptamente.

Antes de dar paso al siguiente documento, queremos enfatizar en la idea de que el tipo de urbanización que le interesa analizar a Germani presenta rasgos y caracteres específicos cuyos efectos son identificados como “trastornos en la adaptación al trabajo industrial y a las características de la vida urbana en la masa inmigrada, acompañados por los conocidos fenómenos de ‘desorganización social” (Germani, s.f., para. 7); y cuya forma más visible está constituida por la aparición en “todas las ciudades de la República” de agrupaciones de viviendas rudimentarias, improvisadas sobre terreno ajeno, que se conocen como “villas miseria”. Es allí donde puede observarse el mayor grado de intensidad en cuanto a los fenómenos de la desorganización social y la inadaptación a la vida urbana. Justamente será esto lo que le interesará “poner a prueba”.

Algunos estudiosos de la obra de Germani han coincidido en la importancia de la investigación llevada a cabo entre julio de 1957 y febrero de 1958 en el área de la Isla Maciel, en el contexto de la incipiente “sociología urbana” argentina (Blanco, 2006; Germani, 2004; Gorelik, 2008; Roffé, 2013; Socoloff, 2013). Sin dudas, representó un hito en lo que refiere a la aplicación de métodos poco utilizados hasta el momento por estas latitudes para el estudio empírico de los fenómenos sociales. Según Adrián Gorelik (2008) es “el primer estudio sobre la ciudad [de Buenos Aires] con los instrumentos de la sociología «científica»” (p. 80); en el mismo sentido, Ana Germani (2004) destaca que “este emprendimiento constituyó la primera investigación empírica realizada en conformidad con la técnica científica en la Argentina y la más importante de su género” (p. 203).

Investigación sobre los efectos sociales de la urbanización en un área obrera del Gran Buenos Aires (1957-58)” es el título que lleva el informe especialmente preparado por Gino Germani para el Seminario con los resultados de dicha inmersión en el campo. La investigación en su conjunto se propuso estudiar los efectos que produjo la migración del interior del país a un área obrera del Gran Buenos Aires y cómo fue la forma en que los inmigrantes se adaptaron a la vida urbana. Su objetivo general se desarrolla siempre sobre el plano de una descripción preliminar, empleando grupos comparativos de familias para su análisis. Específicamente, los objetivos consistían en: 1. Obtener una descripción de un grupo de inmigrados desde el interior al Gran Buenos Aires; 2. Estudiar las motivaciones y circunstancias que acompañaron su migración; 3. Observar algunos aspectos del impacto de la vida urbana sobre los inmigrados; y 4. Determinar la existencia de diferencias entre grupos de inmigrados con distinta antigüedad de residencia en la ciudad, también en comparación con un grupo de nativos.

La investigación comprendía cuatro encuestas: A) una sobre “estratificación y movilidad social”, general e intensiva, levantada en grupos seleccionados de habitantes de la zona (inmigrados recientes, migrantes más antiguos y nativos); B) una “educativa”, llevada a cabo en la escuela del área, aplicada a todos los alumnos; C) otra “sanitaria”, aplicada a dos grupos: nativos e inmigrantes, seleccionados dentro de los casos incluidos en A; y por último, D) una “alimenticia”, sobre grupos familiares incluidos en A y C18. Ahora bien, el informe en cuestión consiste únicamente en un primer análisis de los resultados de la encuesta A. Por tanto, y así también lo reconoce el autor, los resultados que allí se exponen son necesariamente parciales. En lo que refiere estrictamente al origen de la información, el informe se elaboró en base a los datos obtenidos de la encuesta A, cuyo cuestionario, vale aclarar, incluía 169 preguntas principales, duraba entre 3 y 7 horas y se cumplió en 2 o 3 etapas19. Debía contestar el jefe de hogar y cónyuge, o, en caso de “familias incompletas”, un segundo adulto si lo hubiese. Los resultados se codificaron y tabularon y se confeccionaron alrededor de 300 tablas. El análisis se basó únicamente en la interpretación lógica de las comparaciones de los comportamientos de los distintos grupos de familias (Germani, 1961).

Para la selección de los casos de estudio se tuvieron en cuenta sólo individuos “argentinos de 18 años y más” según el último padrón electoral, y se consideraron especialmente cuatro variables: a) origen, b) antigüedad de la inmigración en la ciudad, c) tipo de residencia y d) “Nivel Económico y Social”. Éstos individuos fueron presentados en listas que permitieron posteriormente la confección de los grupos familiares, a partir de la combinación de los siguientes factores: el origen del jefe de familia (interior/nativo), la antigüedad promedio de residencia en el Gran Buenos Aires del jefe, la proporción de miembros de 18 años y más en el hogar, y la ubicación de la vivienda (villa/isla). En base a éstos se identificaron 5 grupos familiares. La unidad de análisis de la investigación la comprendían los habitantes y sus familias, divididos en dos grupos: a) migrantes “recientes” llegados entre 1946-1957 (residentes de la “villa miseria”), y b) migrantes más “antiguos” y “nativos” habitantes en la zona de antigua urbanización (residentes de la zona “Isla”).

Para comprender todo esto resulta necesario reponer y caracterizar brevemente el área en cuestión. En primera instancia, la elección del área responde a los criterios de “viabilidad” y “conveniencia”. Se disponía de un “punto de apoyo”, considerado de suma importancia para el acceso al campo y la logística, garantizado por el Centro de Desarrollo Integral del Departamento de Extensión Universitaria – UBA (que además había solicitado una encuesta para fines de acción social). A su vez, y quizás esto sea lo más importante para sus intereses, el área es según Germani (1961) “netamente obrera por la composición ocupacional de su población, sus características edilicias, su tradición” (p. 209). El área de la Isla Maciel se ubica en el partido de Avellaneda, colindante en su límite sur con la Capital Federal, en el espacio que media entre el Riachuelo y el Arroyo Maciel, ya para ese entonces entubado, y que otrora separaba el área del resto del partido haciendo de ella una “Isla”. Dentro de la zona Germani identifica dos sectores nítidamente diferenciables: por un lado, el que llamará “Isla”, de más antigua urbanización, constituido de viviendas humildes, construidas en su mayoría en chapa y madera y habitadas total o predominantemente por familias nativas del Gran Buenos Aires o inmigradas desde hace mucho tiempo; por el otro, el sector de la “villa miseria”, compuesto de un conglomerado de viviendas muy precarias (“casuchas de emergencia”) habitadas total o predominantemente por migrantes recientes.

Las conclusiones a las que arriba tienen que ver con el grado mayor o menor de desintegración que presentan ambas zonas. Siempre en términos relativos, la “villa” es la parte más perjudicada (sus habitantes los más “desintegrados”) en comparación con la “Isla”. En lo que refiere a la adaptación de los inmigrantes a la vida urbana parecen constatarse dos dificultades: unas de tipo materiales (en la vivienda y el trabajo fundamentalmente) y otras psicológicas (en las costumbres, en el ambiente, en el ritmo de vida). También se observa en los menores una alta deserción y abandono escolar. Por último, se comprueba que existe un importante número de “familias desorganizadas”, a juzgar por los elevados casos de prostitución, alcoholismo y delincuencia, en donde los mecanismos de control social se encuentran casi ausentes o muy deteriorados.

Quedan abiertas dos cuestiones que marcarían una eventual agenda. Por un lado, el presente informe deja planteados problemas que sólo podrán encontrar respuestas en el análisis definitivo (es decir, luego de analizar las cuatro encuestas mencionadas). Cabría preguntarse, según Germani, si el nivel de desorganización observado entre los encuestados resulta superior, inferior o igual al de otras zonas comparables del Gran Buenos Aires. Por otro lado, se presenta un problema de medición de los efectos de la urbanización en cuanto al factor de desorganización social. Podría tratarse de problemas que se trasladan desde las provincias a la ciudad, es decir, que serían en cierto modo “transportados” por la población desde sus lugares de origen. En este sentido, parecería que teniendo en cuenta los efectos desintegrantes, la migración produjo —o agravó— los problemas existentes; más ni esto ni lo anterior encuentra respuestas en el primer análisis que Germani presenta en este informe.

Por último, “El proceso de urbanización en la Argentina” puede pensarse —y de hecho así aquí lo hacemos— como un documento ad-hoc a la investigación sobre la Isla Maciel. Éste aborda las mismas cuestiones que aquel informe, pero a partir de un estudio del proceso de mayor espectro y que entendemos que funge de “encuadre o marco general”20 necesario y fundamental para sus investigaciones en el campo. Otorga cierto nivel de perspectiva al enfocar el proceso de urbanización en una unidad mucho más amplia que un área determinada (en este caso tomará el país en su conjunto) e incluyendo en el análisis del proceso una variable histórico-temporal y una especial consideración por los ritmos y factores que han influido en él. Parecen estar operando dos dimensiones en todo momento, superponiéndose analíticamente aun cuando puedan presentarse de forma diferenciada. Una empírica, marcada por el acento en los datos estadísticos, estimaciones y proyecciones; y la otra histórica, que le permite dinamizar el proceso y así diferenciar etapas, fases, períodos. La mayor diferencia entre ambos informes refiere al origen de los datos: en aquel fueron construidos mediante muestras, en este son extraídos de los censos nacionales.

Germani parte, nuevamente, de la postulación que sostiene que en los últimos 15 años la urbanización ha cobrado nueva intensidad y nuevos rasgos. Sin embargo, reconoce que resulta ser un proceso que ha comenzado en la Argentina hace casi un siglo y en sus fases anteriores es posible reconocer las características típicas del proceso de desarrollo de una moderna sociedad urbana. Por ello, el análisis incluye, además de lo ocurrido en las últimas dos décadas, un enfoque más amplio que permite colocar a los fenómenos en perspectiva. Se propone abordar el proceso de urbanización en la Argentina a partir de algunos índices sobre la distribución de la población, las migraciones y los factores económico-sociales implicados. En este sentido, su interés está puesto en reunir los diferentes datos disponibles acerca del proceso de urbanización en la Argentina, sistematizarlos y sintetizarlos, para abordar las circunstancias en que se produjo, sus efectos y consecuencias.

En este caso Germani (1960) trabaja con datos censales, por lo que su universo de análisis será la población total del país. Distribuye a la población según el tamaño de los centros urbanos, los que agrupa en 6 categorías: 1) Gran Buenos Aires; 2) 100.000 y más habitantes; 3) de 50.000 a 99.999; 4) de 20.000 a 49.999; 5) de 10.000 a 19.999, de 5 a 2.999, de 2.000 a 4.999 (si bien los presenta desagregados, los considera agrupados para el análisis); 6) menos de 2.000. Para ubicar a la población en dichas categorías, recurre y se apoya fuertemente en datos primarios, provenientes de los cuatro censos nacionales disponibles (1869, 1895, 1914 y 1947) y en estimaciones que se deducen de otros censos locales y de los padrones electorales de la época. El interés de Germani (1960) es realizar comparaciones en dos niveles, por un lado, uno estático y sincrónico, en donde la comparación se establece en función de la población registrada en el momento de cada uno de los cuatro censos, observando cómo se desarrolla el crecimiento natural de cada uno de los centros; y por el otro, uno dinámico y diacrónico, en el que se compare la población registrada en épocas sucesivas en los mismos centros urbanos, lo que permite analizar el crecimiento en distintos grupos de ciudades.

En este informe toman especial relevancia las fases o períodos que Germani (1960) identifica en la historia argentina para, a partir de su comparación, abordar el análisis y explicación del proceso de urbanización. La delimitación de cada período supone primero la elección de unas fechas específicas. Dicha elección responde a un criterio bastante pragmático y objetivo: su correspondencia con los censos nacionales, de cuyas bases de datos estadísticos el sociólogo extrae el material para su análisis. Sin embargo, también supone una serie de decisiones metodológicas en lo que refiere a la longitud de cada fase y a la extensión total del período trabajado. Para justificar las sub-periodizaciones propuestas dentro de cada fase, así como para garantizar que el análisis se extienda hasta el momento en que se inician sus trabajos en la Isla Maciel —una preocupación que para nuestro análisis adquiere particular relevancia—; Germani realiza una serie de operaciones específicas que requieren que nos detengamos en este punto para reconstruir brevemente la periodización propuesta. Veamos.

En primera instancia, Germani propone tres fases en el proceso de urbanización en la Argentina, las cuales hace coincidir con los períodos inter-censales: 1º) 1869-1895; 2º) 1895-1914; y 3º) 1914-1947. Justifica la elección de dichos períodos basándose en que además de ser los años en que se realizan los censos, representan momentos importantes en la “evolución de la sociedad argentina” (Germani, 1960, p. 10). El año 1869 marca el punto de partida de la transformación de la estructura tradicional del país, provocada por la ola inmigratoria (mayormente internacional pero también, en mucha menor medida, interna) y la introducción de la ganadería y la agricultura. Los años en que se suceden los dos censos siguientes, 1895 y 1914, representan “puntos intermedios” en lo que refiere a la industrialización, el crecimiento de la estructura económica y el desarrollo de la inmigración extranjera. Y, por último, 1947 representa un punto de estancamiento en el crecimiento de la industria, cuyo mayor ritmo pudo observarse en los 15 años anteriores.

Lo que puede observarse es que, de acuerdo a los objetivos de Germani (1960), la tercera etapa le genera tres inconvenientes: en primer lugar, es demasiado extensa y no contempla las profundas transformaciones que provocó a escala mundial —y particularmente en Argentina— la crisis de los años 1929/30; en segundo lugar, y agravando lo anterior, entre 1914 y 1947 no se realizan censos nacionales, es decir que por más de 30 años no se actualizan los datos oficiales; y por último, que los datos censales con los que cuenta llegan hasta 1947, impidiendo el análisis de los últimos diez años, particularmente interesantes para Germani21. Para dar cuenta y salvar estas dificultades, recurre a una doble estrategia: primero señala un recorte temporal, en donde propone desagregar y dividir en dos la última fase ubicando un punto intermedio alrededor de los años 1930/35; y, luego, propone extender el análisis hasta 1957. Para justificar lo primero, argumenta que se puede estimar la población del Gran Buenos Aires de acuerdo al Censo Municipal (1936), a algunos datos del Censo de la Provincia de Buenos Aires (1938) y a los datos que se pueden extraer del padrón electoral de la zona para esos años.22 Para justificar lo segundo, recurrirá a los datos publicados e inéditos del último censo de 1947 para establecer estimaciones. Con todas estas salvedades, enmiendas, aclaraciones y delimitaciones, en síntesis, Germani construye las siguientes cuatro fases para el análisis del proceso de urbanización en la Argentina: 1º) 1869-1895; 2º) 1895-1914; 3º) 1914-1930/35; y 4º) 1930/35-1947/57.

Las conclusiones a las que aquí arriba son similares en términos generales a las expuestas en el informe sobre la Isla Maciel. Específicamente, se reconoce que las familias de los inmigrantes reproducen en la ciudad las mismas pautas y patrones de comportamiento de sus lugares de origen (en su mayoría extranjeros) y que el carácter de dicha inmigración es fundamentalmente rural. Ahora bien, como mencionamos, este informe pretende abarcar un espectro mucho mayor que aquel. Por ello, para dar cuenta de las repercusiones de la urbanización sobre la población se deberían estudiar en profundidad los cambios en la estructura social y en el orden político y gremial; la modificación de otros aspectos de la organización social como la familia y la situación de la mujer; los cambios en la estructura de consumos y en el nivel de ingresos y en las oportunidades; los fenómenos de desintegración social como la delincuencia, la criminalidad, los suicidios, etc. Otros problemas sociales como la vivienda, los menores, la jornada de trabajo, la adaptación a la vida fabril, etc. Aun cuando Germani (1960) reconoce que se carece de información para dar cuenta de todas estas variables, ensaya ciertas conclusiones preliminares de acuerdo a los datos con los que cuenta y en función de su esquema comparativo. En el plano de las relaciones laborales, ya desde fines del siglo XIX observa que van desapareciendo de la región litoral formas más primitivas como el pago en especies, a la vez que “desaparece el trabajador poseedor de sus herramientas” (Germani, 1960, p. 35) dando lugar a la aparición de fábricas que reproducen el clásico régimen fabril europeo: largos horarios de trabajo industrial de mujeres y menores, muy bajos salarios y condiciones insalubres en las fábricas. También para estos años se empieza a observar el tránsito de la organización familiar “de tipo más extenso, característico de la sociedad tradicional, a la forma de familia nuclear aislada típica de la moderna sociedad urbana” (Germani, 1960, p. 36). En términos de la estructura de clases, surge una importante clase media y “la movilidad social creada por las nuevas oportunidades fue sin duda, muy intensa” (Germani, 1960, p. 37). La formación de un proletariado urbano industrial permitió que surgieran y se desarrollaran sindicatos que articularían los reclamos. A su vez, el nivel de conflictividad alcanzaría altos grados de intensidad y frecuencia. Los cambios políticos se articularon en torno a la forma de participación en el poder de nuevas capas sociales.

Durante las primeras fases mencionadas se constituyó la base demográfica de las grandes ciudades del país, al tiempo que las grandes masas inmigradas fundamentalmente del exterior se reconvirtieron y adaptaron al tipo de cultura urbana en el sentido moderno. A partir de las últimas dos etapas Germani observa que se comienzan a advertir marcadas diferencias en los rasgos característicos del tipo de inmigración. Si bien el inmigrante que llegó a las ciudades fue diferente en su tipo —ahora predominantemente argentino, antes extranjero— no lo fue en su origen —en parte rural, en parte nativo de centros urbanos pequeños o medios. Lo que marcó la diferencia fue, entre otros factores, “la existencia de una importante legislación social y sobre todo, de un clima ideológico muy distinto al que predominaba a principios de siglo” (Germani, 1960, p. 38). A su vez, la población inmigrada en el Gran Buenos Aires es muy heterogénea en cuanto a su origen y presumiblemente en cuanto a sus rasgos socioculturales. En términos del nivel de vida medido en ingresos, la situación parece ser mejor que en sus lugares de origen si se toma la zona del Gran Buenos Aires como referencia, ya que aun existiendo problemas relativos a la desocupación, “la mayoría de los inmigrantes encuentra trabajo dentro de los primeros 15 días” (Germani, 1960, p. 39). El problema de la vivienda y la crisis habitacional no encontró mejoría en relación a lo que venía observándose en los períodos anteriores, es más, parece haberse recrudecido. En cuanto a las tasas vitales, Germani (1960) observa que Argentina presenta desde hace tiempo “rasgos característicos de una sociedad altamente urbanizada” (p. 40). La tendencia hacia el descenso de las tasas de natalidad y de mortalidad presenta ya hacia 1942/43 signos de invertirse. En el mismo sentido, observa también una fuerte diferencia entre la fecundidad urbana y rural. En cuanto a la vida familiar y matrimonio, no se registran fuertes diferencias entre el tipo de vida familiar predominante en las zonas menos desarrolladas del país y los centros urbanos a los que arriban los migrantes recientes. Se siguen reproduciendo las uniones sin matrimonios o los matrimonios no legales ni religiosos y la proporción de hijos ilegítimos sigue siendo muy alta. Ahora bien, varios de estos aspectos asumen signos contrarios si se toman en consideración a los “nativos”, por lo que Germani (1960) deduce que “parecería que con el tiempo llegue a predominar también para los inmigrados las costumbres de mayor regularidad en la constitución familiar” (p. 42).

Esta larga y pormenorizada serie de conclusiones —repuesta aquí de forma muy sucinta— encuentra su punto final y síntesis hacia el final del informe. El resultado de este proceso de urbanización, a fin de cuentas, ha consistido en la profunda transformación de la estructura social: la modificación interna de la composición de las clases y de su importancia relativa, y la integración de la población de las zonas subdesarrolladas del país a la cultura urbana moderna23. Y agrega, retomando el concepto de “democratización fundamental” de Mannheim24, que desde el punto de vista de la participación nacional, puede pensarse el año 1914 como una divisoria de aguas, delimitando dos períodos bien extensos. La primera fase se caracterizó por la incorporación de los inmigrantes extranjeros y de los hijos de éstos, asegurando el ingreso a la vida institucional del país de las nuevas capas sociales que el proceso de urbanización, así como los procesos asociados de industrialización y desarrollo económico, habían creado. En la segunda fase, de 1914 en adelante, se observa un cambio en los sujetos que son objeto de incorporación a la vida institucional: ya no serán los migrantes extranjeros y sus hijos, sino un proletariado urbano de reciente inmigración.



Conclusiones

Hasta aquí hemos recalado en la importancia que revistió el “Seminario sobre problemas de urbanización en América Latina”, tanto por sus características intrínsecas como por el contexto en el cual se inscribió. A continuación, hemos abordado la serie de documentos que Germani preparó específicamente para ser discutidos allí, como resultado de una labor investigativa realizada a partir del trabajo empírico en un área del Gran Buenos Aires. Hemos repuesto sucintamente cada uno de ellos, intentando describir y precisar su lugar dentro de la serie misma y del proceso de investigación en el cual se insertan. Hemos mencionado lo que a nuestro entender resultan ser los elementos indispensables para reponer, aunque más no sea de forma preliminar, algunas estrategias teórico-metodológicas desplegadas por Germani. Así, nos hemos detenido en la fuente de los datos con los que trabaja, en los objetivos que se propone, en las unidades de análisis que identifica, en las herramientas que utiliza, las conclusiones a las que accede, etc.

A estas alturas parece quedar claro que el Seminario despertó el mayor interés para varias de los “expertos” que, cobijándose bajo el amplio paraguas de las ciencias sociales de la época, estudiaron los fenómenos del desarrollo y la urbanización. Lo mismo vale para los diferentes gobiernos nacionales y organismos internacionales que enviaron comitivas oficiales. Los objetivos de la UNESCO no eran muy diferentes de los que, por caso, adoptó Gino Germani en sus respectivas investigaciones. A este respecto, en la introducción al informe definitivo elaborado por Hauser, se puede observar que: “Este Seminario, aparte de analizar la situación y perspectivas del problema de la urbanización en América latina, refleja asimismo el interés de la CEPAL en determinar la relación existente entre la urbanización y el proceso de industrialización y desarrollo económico” (Naciones Unidas & Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 1960, p. 2). Como vimos, los objetivos que se propone Germani por aquel entonces no distan mucho de esta consideración. Justamente esos tres grandes, complejos e intrincados temas (urbanización, industrialización y desarrollo económico) serán los que lo mantendrán ocupado durante todo el período. Se podrían aventurar conjeturas —que, demás está decirlo, sólo dejaremos mencionadas— en cuanto a si esta suerte de “alineamiento” en relación a los objetivos pudo haber sido voluntaria, o incluso estratégica (básicamente para conseguir fondos), por parte de Germani. Lo cierto es que, en términos de afinidad temática nos encontramos con una correspondencia de criterios casi total.

Los estudios que aquí nos ocuparon se asientan sobre una concepción demográfica de la urbanización y haciendo hincapié en la dimensión inmigratoria fundamentalmente. Podemos observar la importancia de esta dimensión, por ejemplo, en el informe sobre “El proceso de urbanización en la Argentina”. Allí, cuando se refiere al primer y segundo período, advierte un marcado movimiento de la población hacia la región litoral, que sigue acentuándose en el resto de las sucesivas fases. En la tercera fase el proceso de urbanización parece ser menos intenso, por la disminución de la inmigración extranjera y debido a que las migraciones internas no lograron reemplazar a aquellas. Además, durante esta fase parece haberse aminorado la emigración desde las zonas más rurales hacia las urbanas. Por último, a partir de la cuarta fase observa una “nueva ola de inmigración masiva” hacia los centros urbanos y particularmente el Gran Buenos Aires. Ahora, las migraciones internas reemplazan del todo a las externas y provienen de centros urbanos intermedios y rurales.

Por otro lado, la unidad de análisis de ambos informes la constituyen los habitantes del territorio pero tomando como referencia a las “familias”. Si a esto le sumamos, por caso, que sus mayores preocupaciones giran en torno a los problemas de “adaptación”, “desintegración” o “desorganización social” (que incluyen fuertes componentes subjetivos pero también objetivos), podemos observar un vínculo más o menos evidente, aunque no explícito, con varias de las líneas de investigación que se desprenden de la “Escuela de Chicago”, fundamentalmente en la línea que une a Robert Park, Louis Wirth y Robert Redfield, y, discutiendo con ellos, a Oscar Lewis (Gorelik – 2008 – trabaja en esta línea). No parece ser menor que la Escuela de Chicago “estuvo presente” en el Seminario, sea por las temáticas que allí se trataron, por los nombres de los “expertos” invitados, por la elección del editor de las actas, o bien por los documentos que se escogieron especialmente para su discusión. Estas cuestiones conviven dentro de las propias investigaciones empíricas de Gino Germani, ampliando (y complejizando) el amplio abanico de “influencias” que recibió. Resultará por demás interesante en el futuro seguir la línea de estos vínculos.

Esto nos conecta con otra cuestión que por evidente no deja de ser relevante. Los informes no cuentan explícitamente con un marco teórico que los sustente. No destina Germani en ellos mucho espacio a discusiones de índole conceptual, casi no recurre a citas bibliográficas. Se podría argüir que dada la naturaleza de los documentos (técnicamente informes) esto no tendría absolutamente nada de extraño. Sin embargo, es llamativo ya que según nuestro análisis, subrepticiamente, aparecen las mismas cuestiones que tratan los autores mencionados vinculados a la Escuela de Chicago, autores que podemos suponer Germani había leído, y bien, de acuerdo a la afinidad temática pero también a los vínculos que mantuvo con muchos de ellos. Lo cierto es que si bien Germani ya había publicado, o publicaría a la brevedad, otros trabajos en donde se ocuparía de las cuestiones teóricas vinculadas al problema de la urbanización, estos informes son netamente empiristas. En uno utiliza datos primarios, en el otro construye su muestra, más en ambos lo que rige es el criterio de la “disponibilidad”: contaba con una base de datos más o menos abundante que requería ser interpretada. Esto, según nuestro análisis, puede ser entendido en sintonía con la mencionada necesidad de adecuar los métodos de la incipiente investigación empírica argentina a los preceptos de la “sociología científica” (y viceversa). A su vez, estos informes no buscan argumentar sino otorgar sentido a un estado de situación dado, es decir, explicar (por otro lado, no olvidemos que fueron expresamente producidos para la UNESCO).

Según nuestra lectura, al considerar los dos informes en tándem es posible, a partir de su comparación, dimensionar mejor sus alcances y limitaciones, a la vez que nos permite observar la fotografía completa. Uno es un estudio de caso que no remite al universo del que forma parte, salvo por contadas menciones. El otro es un estudio a escala nacional que, a la inversa, no da cuenta de la especificidad del caso. Por demás está decir que esto es totalmente válido para cualquier tipo de investigación. Ahora bien, lo que aquí llama nuestra atención es que ambos fueron preparados durante el mismo período, por las mismas personas, con los mismos objetivos. Es por ello que entendemos que una lectura atenta del análisis germaniano del proceso de urbanización en Argentina debería considerarlos como si de un solo informe se tratasen.

Estas cosas dan cuenta, en parte, de los modos y formas que asumen sus prácticas de investigación. Por un lado, si bien Germani intenta adecuar sus prácticas al canon científico vigente, puede entreverse que esta adecuación no es lineal, ni ortodoxa, ni mucho menos pasiva. Despliega diversas estrategias teórico-metodológicas del todo intencionadas y planificadas para la consecución de sus objetivos, así como para garantizar la viabilidad de sus investigaciones. En este sentido se puede nombrar, por ejemplo, el empleo algo forzado de estimaciones para “cubrir” mayores extensiones temporales con los datos disponibles. A su vez, es sintomático que la única sección destinada a tratar sobre cierta “área de vacancia” aparece en un documento que luego no fue publicado. Dicho “pre-proyecto”, el primero en sentido lógico-temporal de nuestra serie, resulta por demás interesante ya que pone en evidencia algunas cuestiones más. Entendemos que en él se ponen en juego elementos —es cierto, de un modo preliminar, incompleto y rudimentario, y esto no podemos dejar de tenerlo en consideración— que tienen que ver con la preparación, disposición, planificación y realización de una investigación, ese complejo entramado que Wainerman y Sautu (2001) llaman “la trastienda de la investigación”25. Pero también encontramos que de él se desprenden, o dicho de otro modo, que en él se encuentran condensadas, las dos líneas de investigación que, de hecho, terminan derivando cada una en su respectivo informe presentado en Chile. Esta división de líneas es realmente artificial, porque en rigor de verdad, ambos informes se ocupan del mismo problema, abordándolo a partir de sus diferentes niveles de análisis. Lo cierto es que aquí podemos observar una estrategia de investigación muy típica en Germani: presentar un tema de investigación complejo, que tiene diversas dimensiones entre las cuales identifica al menos dos, y que, debido a diversas razones, no es posible abordarlo en su conjunto. De allí que al abrir temas, cierra y abre posibilidades para su abordaje; dicho en otros términos, delimita su objeto de estudio a la vez que prepara el terreno para el siguiente. Esto puede observarse también cuando se ocupa reiteradas veces de aclarar que los resultados de la investigación en la Isla Maciel son “preliminares” y “parciales”. Todo esto hay que ponerlo en su justo contexto: el de una ciencia social todavía muy incipiente, en formación, escasamente integrada y recientemente institucionalizada. Germani construyó su propia agenda de investigación generando sus propios vínculos inter-académicos, al mismo tiempo, o incluso antes, de que existiera algo a lo que denominar “investigación empírica” en ciencias sociales en Argentina.

Así, entendemos que volver a pensar las estrategias de investigación que despliega Gino Germani en el campo (heterodoxas, por momentos pragmáticas y estratégicas), deshilvanar las redes que (se) teje(n) en torno suyo, y deconstruir los vínculos e influencias teórico-metodológicas (no siempre explícitas ni evidentes); resultan tareas por demás relevantes para interpretar gran parte del desarrollo de las ciencias sociales argentinas (y por extensión latinoamericanas) de mediados del siglo XX a esta parte. Nuestro intento por calibrar la importancia que asume el evento en cuestión y el rol que Germani cumple en él, con sus especificidades y características particulares, creemos puede acercarnos a comprender mejor el complejo proceso mediante el cual se construye conocimiento científico, particularmente, en y desde América Latina. Nuestro interés en el presente trabajo ha consistido en arrojar algo de luz en esta dirección y señalar algunos caminos que restan transitarse.



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Wainerman, C. & Sautu, R. (2001). La Trastienda de la Investigación. Buenos Aires: Ediciones Lumiere S. A.

Notas

* Licenciado en sociología (UBA), becario doctoral (UBA) en el Instituto de Investigación Gino Germani - Universidad de Buenos Aires. Correo electrónico: juanitrovero@gmail.com

1 Este trabajo forma parte de una línea de investigación de largo aliento que se propone comprender el lugar de la teoría en las investigaciones empíricas realizadas dentro del ámbito de la sociología latinoamericana desde mediados del siglo XX. La obra de Gino Germani, extensa, voluminosa, heterogénea y fundacional, se presta como pocas a estos objetivos. Este artículo pretende mostrar algunos avances realizados en dicho sentido.

2 Debió emigrar de su Italia natal perseguido por la policía del régimen debido a su militancia antifascista. Fue arrestado en algunas ocasiones, llegando a tener que cumplir períodos de confinamiento en la Isla de Ponza, lugar de reclusión de la mayoría de los altos cuadros antifascistas. Luego de varias negociaciones y de numerosos intercambios epistolares, en 1934, el joven Gino Germani de 23 años de edad arriba al puerto de Buenos Aires junto con su madre tras las insistencias de su tía, instalada ya hacía unos años en la ciudad. La idea original era “hacerse la América” trabajando como contador con su tío en un negocio de sanitarios (había terminado sus estudios secundarios con orientación en finanzas y obtuvo su grado de Licenciatura en Economía y Estadística en la Universidad de Roma). Las cosas resultaron de otro modo, como sabemos. Estos y muchos otros detalles de su trayectoria biográfica (tanto vital como académica) se encuentran en el estudio, íntimo y documentado, de su hija Ana Germani, publicado en 2004. En Rawicz (2012) también puede encontrarse una historia detallada de los vínculos entre Gino Germani y los diversos grupos antifascistas a ambos lados del Océano Atlántico. Demás detalles de la trayectoria biográfico-académica, en el marco de la institucionalización de la carrera de Sociología en Argentina, pueden consultarse en Blanco (2006), Buchbinder (1997), Noé (2005), Pereyra (Pereyra, 2007, 2010b), Rubinich (1999).

3 Tempranamente, varios se detuvieron en estas cuestiones (Delich, 1977; Marsal ,1963; Torcuato di Tella, 1980; Verón, 1984; Blanco, 2006).

4 Hemos reseñado estos y muchos otros trabajos en Trovero (2014, 2016).

5 Las ciencias sociales ya se encontraban institucionalizadas y con agendas de investigación y temáticas propias en muchos de los países participantes. A este respecto podemos sugerir para los principales “temas” de la sociología latinoamericana el trabajo de Martucelli y Svampa (1993) y en lo que refiere a la institucionalización de las ciencias sociales en Latinoamérica el volumen coordinado por Hélgio Trindade (De Sierra, Garretón, et. al., 2007) así como el compilado por Diego Pereyra (Pereyra, 2010a).

6 Hubo comitivas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Entre los “expertos”, que provenían de las más variadas disciplinas, 38 fueron designados por sus respectivos gobiernos, 4 por Naciones Unidas y 6 por UNESCO – entre ellos los norteamericanos Wilbert Moore y Philip Hauser (este último encargado de relatar y editar las actas del Seminario). También fueron designados unos 15 representantes de otros organismos internacionales (FAO, OIT, OMS, etc.) que oficiaron en su mayoría de observadores. A pesar de que en muchos casos fueron designados de manera oficial, el seminario actuó como “reunión de expertos”, quedando entendido así que éstos no representaban en sentido estricto las opiniones y criterios de sus respectivos gobiernos (ver Naciones Unidas & Consejo Económico y Social, 1960).

7El pensamiento de la CEPAL, institución creada en 1948, y, en especial, el trabajo de Raúl Prebisch, ‘El desarrollo económico de la América latina y algunos de sus principales problemas’ (1962), quien era una de las figuras más conspicuas de dicha institución, se convirtieron en el principal centro de influencia teórico-doctrinaria tanto en lo que respecta a la cuestión del desarrollo como en relación con la concepción de las ciencias sociales mismas. Sin dicha influencia, en efecto, sin ese conjunto de ideas, creencias y actitudes distintivas, resulta difícil pensar el extraordinario desarrollo e impulso que conocieron las ciencias sociales en América Latina durante el periodo” (Blanco, 2003, p. 686).

8 Paralelamente, Hans Singer también había trabajado el concepto e incluso publica junto con Prebisch un trabajo en torno a los “términos del intercambio” que posteriormente se conoció —y se discutió— como la “hipótesis Prebisch-Singer” - Ver página web de la CEPAL para mayor información: http://prebisch.cepal.org/es/sigloXXI/terminos-intercambio.

9 Entre los estudios que incluyen en sus propuestas una discusión con el “desarrollo” y los vínculos entre Latinoamérica y la CEPAL a mediados de siglo XX, podemos mencionar: Svampa (2016); Escobar (2007); Nahon, C., Rodríguez Enríquez, C., & Schorr, M. (2006).

10 Por caso, la investigación que aquí nos ocupa fue posible gracias al apoyo del Departamento de Ciencias Sociales de la UNESCO (Germani, 2004).

11 Dicho sea de paso, el único designado por el gobierno argentino fue Lauro Olimpio Laura, Ingeniero Civil de profesión, vinculado con Vialidad Nacional y proyectista de los principales accesos urbanos a la Ciudad de Buenos Aires en la década de 1930.

12 Se destaca por las repercusiones que tendrá luego, el trabajo especialmente preparado para el seminario, de Oscar Lewis sobre “la cultura de la vecindad”, una suerte de resumen y versión reducida de su recién publicado Five Families. A Mexican Case Study in the Culture of Poverty. Dicho estudio, que pone en diálogo directo los temas de la Escuela de Chicago con las preocupaciones latinoamericanas a partir del estudio de cinco familias provenientes de diversas regiones del interior de México que se radicaron en el Distrito Federal, representa una aguda crítica a la línea antropológica que se desprende de la Escuela de Chicago y que une a Simmel, Wirth y Redfield. A su vez, en dicho estudio aparece la primera mención que hace el autor a la “cultura de la pobreza” y supone el inicio de su estilo característico: el “realismo etnográfico” (Gorelik, 2008, pp. 76-77).

13 Lo cual supone intensos vínculos no sólo con los organismos internacionales patrocinadores del Seminario sino también con otros autores y referentes académicos. El caso que aquí nos ocupa es un buen ejemplo de estos vínculos (ver Blanco, 2006; Morales Martín, 2013; Noé, 2005; Pereyra, 2006).

14 El primero se encuentra en las actas del seminario —en su versión completa— y en la publicación mencionada a cargo de Philip Hauser —en una versión reducida del manuscrito original que deja fuera los datos estadísticos basados en las tabulaciones preliminares. Para evitar confusiones en lo que refiere a las versiones de este informe, si bien trabajamos con las dos, referiremos siempre a la versión preparada por Ph. Hauser y publicada en español en 1961. El manuscrito original en español, así como su versión en inglés, fue publicado en las actas del seminario y catalogado por Naciones Unidas (E/CN.12/URB/10) y por Unesco (UNESCO/SS/URB/LA/10). Por último, el segundo informe se encuentra publicado sólo en las actas (catálogos E/CN.12/URB/9 y UNESCO/SS/URB/LA/9). El último parece ser un típico “documento de trabajo”, sin fecha, con seguridad anterior al inicio de la investigación en la Isla Maciel. Contiene errores de tipeo, algunas secciones faltantes, y su final es abrupto. El original consta de 7 páginas mimeografiadas sin numerar, lo que dificulta referenciar las citas textuales. Se pueden encontrar copias de los tres documentos en el Centro de Documentación e Información del Instituto de Investigaciones Gino Germani (Buenos Aires, Argentina) y de los primeros dos en el repositorio digital de la CEPAL: http://repositorio.cepal.org, así como en sus numerosas re-publicaciones posteriores.

15 Sabemos por otros estudios posteriores del autor que la urbanización tiene para él dos significados: uno demográfico que enfatiza en los criterios del espacio y la población, es decir, la dimensión y densidad; y el otro sociológico, que se centra en los rasgos de la estructura social y los patrones psicológicos y de conducta de la sociedad urbana, en contraste con los de la no urbana (Germani, 1976). En este documento esto no aparece en estos términos ni mucho menos con este nivel de precisión y claridad.

16 Para un interesante análisis de cómo venía siendo trabajado en la época el fenómeno de las “villas miserias”, así como sus equivalentes por otras latitudes como la “vecindad” (México), las “barriadas” (Perú) y las “favelas” (Brasil); ver Gorelik, 2008.

17 Para mayores referencias en cuanto a la descripción del área y la muestra ver más adelante página 17.

18 La encuesta A fue realizada por el Instituto de Sociología Argentina y Bonaerense (La Plata) y el Instituto de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras (Buenos Aires). La encuesta B por éste último, y ambos estuvieron a cargo de Gino Germani y de su grupo de colaboradores. La encuesta C fue realizada por la cátedra de Medicina Social de la Facultad de Medicina (UBA) y estuvo a cargo de Guido Ruiz Moreno. La encuesta D estuvo a cargo del Instituto Nacional de la Nutrición bajo la dirección de Boris Rotman (Germani, 1961).

19 Las preguntas se dividían en secciones principales y referían a: A) Composición de la familia; B) Instrucción (general y técnica; recibida y en curso); C) Menores, problemas y actitudes de los padres; D) Estado sanitario; E) Alimentación; preferencias; cambios provincia-ciudad; F) Residencia y migraciones; G) Causas y circunstancias de la migración. Actitudes hacia la ciudad; H) Trabajo. Actitudes hacia el trabajo; I) Problemas y actitudes económicas; J) Participación social. Recreación; K) Aspectos materiales de la vivienda. (Germani, 1961).

20 Se eligió usar este término porque aunque definitivamente este informe no tiene las características típicas de un “marco teórico”, le otorga cierto grado de anclaje histórico y de relevancia empírica a la investigación llevada a cabo en la Isla Maciel.

21 Recordemos, una vez más, que Germani redacta este informe para el seminario de 1959 y que, sostenemos a modo de hipótesis, el presente fue presentado en tándem con el informe sobre la Isla Maciel para otorgarle a este último una suerte de “encuadre o marco general”. De allí se desprende el por momentos “forzado” interés del investigador en que la periodización “cubra”, al menos, hasta el año 1957 (año en que se inicia el trabajo en el campo). Volveremos sobre algunas de estas cuestiones hacia el final.

22 Ante el inconveniente de que estas estimaciones sólo refieren a una zona específica del país, Germani advierte que dicha área “representa una parte muy considerable de toda la población urbana del país además de su importancia económica, política y social” (1961, p. 10).

23 Este modo de proceder en sus análisis no es novedoso en Germani. Gran parte de sus estudios —y no sólo los referentes a lo que aquí nos ocupa— se articulan en torno a un doble enfoque que pone especial atención en los elementos objetivos y subjetivos implicados. Así, por citar dos ejemplos, aborda la libertad tanto desde sus “condiciones objetivas” (Laski, 1945) como desde sus “condiciones subjetivas” (Fromm, 2008); o bien, retoma las clases sociales destacando sus componentes subjetivos así como sus indicadores objetivos (“Clase social subjetiva e indicadores objetivos de estratificación” y “La clase como barrera social. Algunos resultados de un test proyectivo”).

24 Para los vínculos entre Mannheim y Germani se puede consultar Blanco (2009).

25 A este respecto, especialmente la introducción de Wainerman (2001) “Acerca de la Formación de Investigadores en Ciencias Sociales” resulta por demás interesante para reponer “de primera mano” (la autora se formó con Germani y desde entonces se ocupa de la “formación de investigadores”) las vicisitudes de la formulación de un tema de investigación. Al comienzo de dicho capítulo, la autora hace referencia al “modelo Germani” (2001, pp. 16-17).


Artículo recibido: 30/11/2016 Artículo aceptado: 9/02/2017

MIRÍADA. Año 9 No. 13 (2015) p. X-X

© Universidad del Salvador. Facultad de Ciencias Sociales. Instituto de Investigación en Ciencias Sociales. (IDICSO). ISSN: 1851-9431