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Aproximaciones a la teoría sociológica de Georg Simmel en Über sociale Differenzierung

Lionel Lewkow*


Resumen

En las discusiones de la teoría de Georg Simmel recibió especial atención la “kleine” y la “große Soziologie”. En contraste, Über sociale Differenzierung (Simmel, 1989), el primer escrito sociológico del pensador alemán, fue poco debatido por sus intérpretes. Este texto, que constituye un anticipo de los análisis posteriores que presenta Soziologie (Simmel, 2014) y Grundfragen der Soziologie (Simmel, 2003), se caracteriza por una impronta particular: el evolucionismo. El propósito de este artículo es esbozar algunas reflexiones introductorias a esta obra de la cual, quien suscribe, fue traductor para la versión castellana. En primer lugar, se abordarán algunas cuestiones epistemológicas de los comienzos de la sociología de Simmel; en segundo lugar, mostraremos el lugar de la teoría evolucionista en esta etapa de su pensamiento; y, finalmente, realizaremos un comentario del problema central de la teoría simmeliana de la diferenciación, o sea, el surgimiento de la individualidad en la modernidad.

Palabras clave: Sociología clásica; Georg Simmel; Diferenciación social; Evolucionismo; Individualidad.


Abstract

In the discussions of Georg Simmel’s theory, the “kleine” and “große Soziologie” received special attention. In contrast, Über sociale Differenzierung (Simmel, 1989), the first sociological writing of the German thinker, was merely considered by his interpreters. This text, which anticipates subsequent analyses presented in Soziologie (Simmel, 2014) and Grundfragen der Soziologie (Simmel, 2003), has evolutionism as its special stamp. The aim of this article is to draft some introductory reflections on this work, of which, he who subscribes this article, was its translator into the Spanish version. Firstly, we will focus on some epistemological problems of Simmel’s sociological beginnings; secondly, we will show the place of evolutionism in this phase of his thinking and finally, we will deal with the main problem of Simmel’s theory on social differentiation, i.e. the emergence of individuality in Modernity.

Key Words: Classic sociology; Georg Simmel; Social differentiation; Evolutionism; Individuality.


Introducción

Suele debatirse en qué medida los primeros escritos de un autor constituyen un momento especial en el desarrollo de su obra. Ejemplo de ello es el contraste entre los Manuskripte de Marx y su Das Kapital. En este sentido, el caso de Simmel es particular: en los círculos simmelianos es habitual la comparación entre la “kleine” y la “große Soziologie”, distinción que deja al margen, no obstante, al primer escrito del sociólogo y filósofo berlinés, titulado Über sociale Differenzierung (Simmel, 1989) (en adelante Sociale Differenzierung) y publicado dieciocho años antes que Soziologie (Simmel, 2014) y veintisiete que Grundfragen der Soziologie (2003) (de aquí en más Grundfragen).

A su vez, en estos mismos círculos se instaló una lectura que, aún siendo fiel a las intenciones intelectuales de Simmel, no por eso deja de ser menos parcial: en las coordenadas del “debate por el método” suele ubicarse a la sociología simmeliana del lado comprensivista de la tradición sociológica. Como señala Frisby, Simmel fue un intérprete de los “modos de experimentar la realidad social en la modernidad” (Frisby, 1992) o, en términos de Gadamer, el responsable de convertir en “palabra de moda” (Gadamer, 1999, p. 106) al concepto de vivencia. Nadie discutirá estas afirmaciones, no obstante, pasan por alto la recepción temprana que Simmel hace de la biología y, en especial, del darwinismo1. En efecto, si la teoría de la evolución va perdiendo protagonismo en su derrotero teórico, nunca lo abandonará por completo. De hecho, la biología sigue sirviendo de modelo en Soziologie, su opus magnum.

Por otra parte, más allá de estos nexos con las ciencias naturales que atraviesan su sociología, los análisis de la “expansión de los grupos” y la “formación de la individualidad”, así como el tema del “entrecruzamiento de los círculos”, desarrollados ambos en el primer libro que publica Simmel, constituyen antecedentes del enfoque que dedica a estos problemas en Soziologie, mientras que la cuestión del “nivel social”, presentada en Sociale Differenzierung, volvemos a encontrarla de forma compendiada en Grundfragen, a la vez que las reflexiones metodológicas y epistemológicas del capítulo introductorio de esta obra y de Soziologie se hacen eco del primer capítulo de Sociale Differenzierung. En consecuencia, un olvido del primer escrito sociológico de Simmel supone una pérdida significativa si es que se busca alumbrar la génesis de su planteo sociológico.

Nuestro artículo, con pretensiones meramente introductorias, tiene por objeto situar a Sociale Differenzierung, una obra aún desconocida para el ámbito hispanoparlante de la sociología2, en el corpus simmeliano. Para ello intentaremos dar respuesta a una serie de interrogantes. En primer lugar, ¿cuáles son los problemas epistemológicos planteados en 1890 y retomados en 1908? En otras palabras, ¿cómo dialoga Soziologie con Sociale Differenzierung en torno a las dificultades que implica fundar la sociología? En segundo término, ¿qué lugar tiene el evolucionismo en el planteo simmeliano temprano? Es decir, ¿cuáles son los conceptos que Simmel recupera de Darwin y cuál es motor evolutivo de la diferenciación? Finalmente, si el tema de la individualidad es el hilo conductor de la obra de Simmel ¿cómo está tratado en este escrito?


Los Problemas Epistemológicos de Sociale Differenzierung y las Respuestas a Ellos en Soziologie

Si no se toman en cuenta los primeros esbozos sociológicos de Simmel, difícilmente se comprendan algunas decisiones que asume en Soziologie. Así, el apriorismo y el formalismo de esta obra aparecerían como un simple producto de una moda intelectual de la academia alemana de aquel entonces: el neokantismo. En contraposición, sostenemos que el texto de 1908 recoge el guante de una serie de problemas que quedan abiertos en 1890, en concreto, el problema de la legitimidad de la sociología y la definición de su objeto. Asimismo, Soziologie da expresión acabada a un abordaje de lo social que Simmel ya práctica en su primer escrito pero no expone como tal, específicamente, el empleo de analogías entre fenómenos que comparten una afinidad formal. A paso seguido mostramos, entonces, cómo Soziologie embona con Sociale Differenzierungen torno a estas cuestiones epistemológicas que no pudieron ser resueltas de forma acabada en 1890.


La legitimidad del punto de vista sociológico o el porqué del apriorismo y el formalismo

Al igual que en Soziologie, en Sociale Differenzierung, Simmel entiende a la sociología en un sentido perspectivista. La sociología no se ocupa de una parcela de la realidad que pueda, de por sí, denominarse como “social”. A la inversa, ofrece un nuevo punto de vista, una nueva manera de observar hechos ya conocidos por otras ciencias. Como señala Junge, la sociología es una “metaciencia” (Junge, 2009), con otras palabras y siguiendo a Simmel,

Trata con los resultados de la investigación histórica, la antropología, la estadística y la psicología como con productos semiacabados. No se orienta de manera inmediata al material primigenio que otras ciencias trabajan, por el contrario, como ciencia, por así decirlo, elevada a la segunda potencia, produce nuevas síntesis a partir de lo que para aquellas ya es una síntesis (Simmel, 1989, p. 116. Nuestra traducción).

Sobre esta base, una de las dificultades que, en la óptica de Simmel, parece enfrentar la sociología para abrirse paso entre las ciencias tiene que ver con la posible arbitrariedad de la construcción de su objeto. En otros términos: ¿cómo evitar el subjetivismo? ¿Qué tipo de objetividad puede atribuirse a lo social?

En Sociale Differenzierung el argumento consiste, primero, en desmontar el “realismo individualista” que ve a los individuos como realidades últimas. En no menor medida que lo social, el individuo es considerado por Simmel como una unidad sintética, es decir, como el producto de una manera de orientar la mirada. El razonamiento es idéntico al de Grundfragen, donde Simmel hace mención de las diversas “distancias” en que se coloca el observador para construir objetos de conocimiento, todos ellos válidos. Así, se lee en el texto de 1917 que observar a lo social o a los individuos como temas de ciencia “…son «puntos de vista» que no están en una relación de realidad y abstracción entre ellos, sino que en tanto formas de nuestra observación se distancian ambos de la «realidad»…” (Simmel, 2003, p. 31) y de manera semejante advierte Simmel en Sociale Differenzierung que

Si como quiere tal individualismo, sólo podemos ver como existencia objetiva verdadera a lo que, en principio, forma una unidad en sentido objetivo, y si toda composición de tales unidades en una figura superior sólo es una síntesis humana, frente a la cual, la ciencia tendría por tarea la reconducción analítica hacia tales unidades, tampoco nos podemos detener en el individuo, por el contrario, también tenemos que contemplarlo como un compendio subjetivo (Simmel, 1989, pp.128-129. Nuestra traducción).

En segundo lugar, Sociale Differenzierung propone que una objetividad menos arbitraria de la síntesis de lo social se desprende sólo del “intercambio de efectos” [Wechselwirkungen] concreto entre los elementos que la sostienen. La sociología no recorta unidades sociales discrecionales. Sólo cuando los individuos obran de hecho sobre otros y padecen el obrar de estos, hay unidades sociales, lo que es más, este padecer y obrar es la unidad social misma que se busca. En este punto el texto de 1890 coincide en un 100% con las obras posteriores de Simmel.

Sin embargo, Soziologie va más allá. Lo social se constituye a partir de una forma de disponer la mirada, pero en este escrito no sólo se dice que los “intercambios de efectos” de los que habla la sociología son reales, también se argumenta que, al margen de alguien que los contemple, se constituyen a sí mismos, y muestra Simmel, precisamente, cómo se constituyen, o sea, qué categorías a priori son necesarias para ello. Estos a priori no son los de un sujeto que observa el mundo social desde afuera, como mero objeto de conocimiento. En sentido estricto, no se podría distinguir aquí entre sujeto y objeto. Los individuos, es decir, los elementos en que se apoya la vida social, al ejercer efectos sobre otros y sufrirlos, constituyen una unidad que es, antes práctica, que objeto de conocimiento. Aún cuando esta idea no pertenece del todo a la letra del propio Simmel, podría decirse, sin ser infiel a sus propósitos, que lo social se autoconstituye. Entonces, las unidades sociales no son meras construcciones de un sujeto cognoscente, son realidades prácticas y, en vez de considerarlos como un artículo de moda intelectual, los a priori de Soziologie deberían entenderse como una respuesta al problema de la legitimidad del planteo sociológico que Simmel entrevió en 1890: aquello que es una síntesis social para el sociólogo, lo es antes en la vida social efectiva en virtud de los a priori de los sujetos que componen lo social. En suma, los a priori dan una respuesta más contundente, detallada y concreta al problema del anclaje de la mirada sociológica en la realidad.

Otro tanto puede decirse del formalismo de Soziologie: la distinción entre “forma” y “contenido”, que Simmel presenta recién en 1908, agrega un argumento a favor del recorte de un objeto de investigación para la sociología. Lo social es una realidad sui generis, un objeto por derecho propio, porque pueden distinguirse las “formas” de lo social frente a sus “contenidos” psicológicos. Y, nuevamente, esta distinción no es un mero reflejo de una subjetividad que impone sus criterios a la realidad. En la vida social concreta se evidencia esta separación: una misma “forma” se manifiesta a partir de diversos “contenidos” y, a su vez, un “contenido” idéntico se realiza en diversas formas.

Cierto es que en el planteo de 1890 hay un germen de este formalismo, pero no es explicitado como tal. En Social Differenzierung Simmel ya procede metodológicamente con el uso de analogías, habitual a su pluma.

Por mencionar un ejemplo, de los tantos que ofrece esta opera prima, vale aludir a la semejanza que advierte Simmel entre el cura y el correo al considerar el tipo de diferenciación que ambas figuras implican. Así, se lee en el capítulo IV de este texto que

El estamento de los curas de la iglesia católica, que media la relación de los creyentes con el cielo, es sólo un resultado de la misma división del trabajo que, por ejemplo, constituyó al correo como un órgano social especial para mediar la relación de los ciudadanos con lugares lejanos (Simmel, 1989, p. 273. Nuestra traducción).

Por tanto, la familiaridad entre fenómenos, que surge de la comparación, permite poner entre paréntesis su heterogeneidad material y abstraer una manera de diferenciación común; de modo que la distinción entre “formas” y “contenidos” que propone Soziologie no hace más que consagrar el recurso metodológico de las analogías que ya encontramos en el primer texto de Simmel. Incluso así, es el uso explícito de esta distinción el que refuerza el trazado de un área de competencia específica para la sociología, es decir, el de las “formas de socialización” como tema de investigación.

Ahora bien, ¿cómo es definido el objeto de la sociología en el primer libro publicado por Simmel? ¿Mediante qué conceptos? Trataremos este problema a continuación.


Tres nociones sociológicas: sociedad, intercambio de efectos y socialización

Igual que en Soziologie y Grundfragen, en 1890 Simmel descarta el concepto de “sociedad” por considerarlo una hipóstasis de lo social y lo disuelve, así, en el de “intercambio de efectos”. Siguiendo su planteo “…la sociedad sólo es el nombre para la suma de intercambios de efectos, un nombre que sólo puede ser utilizado en la medida en que estos se presenten” (Simmel, 1989, p. 131. Nuestra traducción). El de “sociedad” es un “concepto acumulativo” [Summenbegriff] (Junge, 2009, p. 14) para las incontables maneras de obrar sobre otros hombres y sufrir el obrar de estos.

Una particularidad de Sociale Differenzierung es que el objeto de la sociología está definido por la noción de “intercambio de efectos”, presente en todas las obras sociológicas y filosóficas de Simmel, pero no por la de “socialización”, delineada en Soziologie, pero también utilizada en Grundfragen. Aunque la noción de “intercambio de efectos” refiere a lo social como un proceso dinámico, impronta característica de la sociología simmeliana de punta a punta, la noción de “socialización”, versión castellana del término alemán Vergesellschaftung, aparece sólo tres veces a lo largo de Sociale Differenzierung y no es mencionada en la presentación del objeto de la sociología del capítulo que abre esta obra. Que esta noción tenga un lugar destacado en Soziologie no es casual: la idea de “intercambio de efectos” trasciende al objeto de la sociología. Más que una noción sociológica, se trata del basamento ontológico de la realidad. Como el mismo Simmel señala: “Tenemos que aceptar como principio regulativo del mundo que todo está en algún intercambio de efectos con todo, que entre cada punto del mundo existen fuerzas y relaciones que van y vienen” (Simmel, 1989, p. 130. Nuestra traducción). El problema que se desprende de ello es que, si estamos ante un concepto que abarca la realidad por entero, entonces, ¿cómo hay que distinguir los intercambios de efectos puramente sociales de las Wechselwirkungen físicas, psíquicas, biológicas y hasta metafísicas? En Soziologie el uso del término “socialización” puede comprenderse como un intento de dar solución a esta dificultad. Esta noción busca designar los “intercambios de efectos” exclusivamente sociales y no de otro tipo, esto es, los nexos entre entidades psíquicas.

De hecho, más habitual en Sociale Differenzierung es el uso del concepto de “socialización”, pero no como Vergesellschaftung, sino como Socialisierung. El contenido semántico de este término, que aparece dieciséis veces en este escrito, se recubre en gran medida con el de Vergesellschaftungdesarrollado en Soziologie. Esta última noción refiere, por un lado, a la emergencia de una unidad social a partir de individuos o grupos de menores dimensiones y, por otro, a la movilidad y el dinamismo de los lazos sociales. Como se dijo, la mayoría de las veces la Socialicierung del escrito de 1890 coincide con la Vergesellschaftung planteada en 1908 por Simmel. No obstante, en Sociale Differenzierung, eventualmente, Socialisierung, por ejemplo, tiene el sentido que le da la tradición marxista (i.e. “socialización de los medios de producción”). Este es el caso cuando se discute el ideal del socialismo al final del capítulo IV de esta obra (Simmel, 1989).

Sucintamente: “socialización” es un término que, en primer lugar, en 1890 no se utiliza al definir el objeto de la sociología; en segundo lugar, entendido como Vergesellschaftung, tiene escasa incidencia en Sociale Differenzierung; y en tercer lugar, Simmel utilizan dos palabras para referir a él, es decir, Vergesellschaftung y Socialisierung, que, si bien en la mayoría de los casos coinciden, en otros no. Entonces, el término que define a lo social en el primer escrito simmeliano es el de Wechselwirkung, y es la vaguedad y amplitud de esta noción —esta es nuestra hipótesis— la que podría haberlo llevado a optar por referir a la Vergesellschaftung como un concepto más ajustado al objeto de la sociología.

Dicho esto, habitualmente, se identifica a Soziologie como parte del periodo kantiano de Simmel y a Grundfragen como expresión del vitalismo que adopta en sus últimas obras. Al respecto, ¿cuál es la matriz teórico-filosófica del primer escrito de Simmel?


Las Ciencias Naturales Como Modelo: Evolución y Diferenciación

Desde Spencer (1898), pasando por Durkheim (1995) y continuando por Parsons (1976), hasta llegar a Elias (1977) y Luhmann (1997), la diferenciación y la evolución guardan un estrecho vínculo. Simmel no es la excepción. En sociale Differenzierung, por una parte, es recuperada la teoría de Darwin para evidenciar un conjunto de mecanismos evolutivos que explican los procesos de diferenciación social y, por otra, sostiene Simmel que el motivo rector de la evolución y, con esto, la diferenciación, es el “ahorro de energía”. Lo que sigue apunta a enfocar estos aspectos del evolucionismo de Simmel.


Herencia”, “adaptación” y “selección natural”

Antes de exponer los conceptos que Simmel recupera de Darwin para el análisis de la diferenciación social, hay que señalar que a la teoría de la evolución le concede el gran mérito de permitir el pasaje de un pensamiento sustancialista a otro de tipo relacional. En Sociale Differenzierung el evolucionismo es considerado como una herramienta de combate contra el “realismo individualista”. En este sentido, sostiene Simmel que la imagen del mundo histórico-evolutiva” hace imposible seguir concibiendo al hombre aislado como una entidad cerrada e indivisible. Por el contrario,

Si consideramos las transformaciones inconmensurables que tuvieron que atravesar los organismos hasta que, desde su forma primitiva, se pudieron elevar al género humano; la correspondiente inconmensurabilidad de influencias y condiciones de vida a cuya accidentalidad y contradicciones está expuesta toda generación; y por último, la plasticidad orgánica y la herencia que a partir de todos estos cambios de estados depositó en cada uno de los descendientes alguna característica, alguna modificación, entonces, tal unidad absoluta y metafísica del hombre se presenta bajo la luz de la sospecha (Simmel, 1989, p. 127. Nuestra traducción).

Aunque aplicada en Soziologie a la definición de lo social y no a la crítica del “realismo individualista”, la teoría de la evolución sigue presente en este texto y, del mismo modo que en 1890, es interpretada como un enfoque de la biología que, en lugar de detenerse ante entidades cristalizadas, da cuenta de los procesos que llevan a su constitución (Simmel, 2014). El mismo camino habría de transitar la sociología en la óptica de Simmel: pasar de las realidades sociales consolidadas a lo social en “status nascens” (Simmel, 2004), es decir, de la “sociedad” a la “socialización”.

Por lo demás, las ciencias naturales —más allá del darwinismo— ofrecen modelos y analogías a Simmel para reflexionar aspectos centrales de la sociología. Aún cuando no habría que exagerar este vínculo ya que Soziologie recupera aportes de las más diversas disciplinas, por ejemplo la geometría y el arte, la transición que Simmel observa en la medicina, pasando del estudio de los “grandes órganos” a los “incontables tejidos” (Simmel, 2004), es un impulso para componer una sociología sobre los pequeños hilos que se atan y desatan entre los hombres.

Estas indicaciones someras sobre la relación de la sociología simmeliana con las ciencias naturales deberían servir para reposicionar al autor en un lugar transversal a los dos polos enfrentados del “debate por el método”, en vez de reducirlo al comprensivismo. Si bien en Sociale Differenzierung el influjo del darwinismo y, en general, las ciencias biológicas, es mayor que en otras obras, éste no se diluye por completo con posterioridad.

Volviendo al comentario de este texto, los procesos de diferenciación social se apoyan en dos mecanismos evolutivos: “herencia” y “adaptación”, en otras palabras, los dos “grandes principios que determinan toda vida orgánica” (Simmel, 1989, p. 287. Nuestra traducción).

La “herencia” es identificada por Simmel como un factor de igualación social, mientras que la “adaptación” refiere a la variabilidad individual. Este contraste queda explicitado en el segundo capítulo de Sociale Differenzierung donde Simmel observa que “…parece como si en los grupos primitivos el principio de la transmisión por herencia, que lleva a la vinculación e igualdad de los individuos, tuviese mayor peso frente al principio de adaptación, que lleva a la autonomía y variabilidad individual” (Simmel, 1989, pp. 139-140. Nuestra traducción). En este escrito la “herencia” constituye el principio evolutivo que conforma aquello que en Grundfragen es llamado “mínimo ético”, o sea, los elementos más básicos de la cultura en los que convergen todos los individuos. El vínculo entre el carácter rudimentario y atávico de un aspecto de la cultura, su alcance social general y, por último, la “transmisión hereditaria”, es planteado en el capítulo IV de Sociale Differenzierung, que lleva por título “El nivel social” y puede considerarse un antecedente del capítulo II de Grundfragen, titulado el “Nivel social y el nivel individual”. Así, Simmel observa que hay una analogía entre la evolución biológica y la social en lo que hace a la “transmisión de características hereditarias” —propias de la especie o la generalidad social— y el surgimiento de las “características adquiridas” —resultantes de la “adaptación” y, en este sentido, diferenciadoras o individualizadoras—. En concreto, se aplica al terreno de lo humano lo mismo que se testimonia en el dominio de la naturaleza:

Cuando el mundo orgánico atraviesa una evolución paulatina desde las formas inferiores hasta las más elevadas, las características más ordinarias y primitivas son las más antiguas. Pero si son las más antiguas, también son las más extendidas porque el patrimonio de la especie se dejará en herencia a cada individuo con tanta mayor seguridad, cuanto mayor sea la antigüedad de su adquisición y consolidación. En breve, los caracteres adquiridos, como siempre lo son, en un grado relativo, los más sofisticados y complejos, aparecen siempre de manera variable, y no se puede decir con contundencia que todo ejemplar de la especie tomará parte de ellos (Simmel, 1989, pp. 201-202. Nuestra traducción).

Para reforzar nuestra tesis de que los vínculos con la biología y, en especial, con el evolucionismo, están presentes también en otros escritos de Simmel, sólo hace falta citar este fragmento de Philosophie des Geldes referido a la “transmisión hereditaria” como mecanismo biológico, pero también socio-económico: en la vida económica

El principio hereditario se encuentra en oposición al principio del individualismo. Aquél vincula al individuo en una serie sucesiva de personas, igual que el principio colectivo le vincula a un conjunto contemporáneo de personas; de esta manera, también en la biología la herencia garantiza la igualdad de las generaciones (Simmel, 2013, p. 416).

Volviendo a Sociale Differenzierung, junto a la “transmisión por herencia” y la “adaptación”, hay un tercer elemento que recupera Simmel de la perspectiva de Darwin: el concepto de “selección natural”. El aristocratismo que en los escritos simmelianos posteriores remite a la filosofía de Nietzsche, en este primer texto está vinculado al evolucionismo social. La “selección natural” separa a los “fuertes” de los “débiles”, dejando prevalecer a los primeros.

A pesar de las objeciones que se puedan hacer con facilidad a esta perspectiva ya superada por las ciencias sociales, a 126 años de la publicación de Sociale Differienzierung, cierto es que el modo en que Simmel entiende la “selección natural” no implica una justificación de las asimetrías sociales. Lo contrario es el caso. De hecho, considera que la “selección natural” es menos estricta en las clases altas que en las clases bajas, respecto a lo cual se manifiesta de este modo:

Creo que la creciente debilidad física de nuestras clases superiores, en gran parte, se debe a que, mediante unos cuidados y una higiene distinguida, crían niños que apenas pueden valerse por sí mismos, sin poder hacer de ellos, a la larga, hombres normales y fuertes (Simmel, 1989, pp. 224-225. Nuestra traducción).

Y añade que, a causa del factor numérico, es más probable que exista una mayor cantidad de “naturalezas excelsas” (Simmel, 1989, p. 225) entre las clases bajas que entre las clases altas.

Dicho esto, usualmente, las teorías sociológicas de corte evolucionista suponen, a su vez, una filosofía de la historia. En este sentido, ¿cuál es el motor de la diferenciación como proceso evolutivo?


Diferenciación social y “ahorro de energía”

El problema del “ahorro de energía” es tratado en el capítulo conclusivo de Sociale Differenzierung, un tema que, en contraste con la mayoría de los otros, no fue retomado en las obras posteriores de Simmel. Puede sostenerse que el abandono de esta tesis en otros escritos simmelianos, implica un debilitamiento del evolucionismo a lo largo de su trayectoria intelectual, pero, como tuvimos oportunidad de argumentar, hay elementos de esta perspectiva que siguen vigentes más allá del texto de 1890.

El almacenamiento de energía es una vara de medida para los procesos evolutivos. Como se lee en Sociale Differenzeirung,

Toda evolución en la serie de los organismos puede ser considerada como gobernada por la tendencia al ahorro de energía. El ser más evolucionado se diferencia del menos evolucionado en que, en principio, está en condiciones de ejercer las mismas funciones que éste pero también otras (Simmel, 1989, p. 258. Nuestra traducción).

A lo cual agrega Simmel que “…la mayor funcionalidad se alcanzará al realizar las funciones inferiores con un gasto menor de energía y, de esta manera, poder ganar energía para las superiores” (Simmel, 1989, p. 258).

Del proceso de la diferenciación hace Simmel la misma lectura. La separación entre lo político, lo religioso y lo científico constituye un ejemplo de ello. Cuando en vez de trazar sus límites, estas esferas se combaten entre sí, se derrochan energías en la competencia, necesarias para las tareas específicas de cada una. La diferenciación permite evitar el roce entre ámbitos sociales y orientar la energía en la dirección conveniente.

Ahora bien, el nexo entre evolución y diferenciación que plantea Simmel no implica una interpretación lineal de la historia. De hecho, la diferenciación social es presentada como una tendencia evolutiva subordinada al “principio del ahorro de energía”. Esto quiere decir que no siempre la evolución toma el camino de la diferenciación. En algunas ocasiones la frugalidad energética implica la desdiferenciación. Un caso ilustrativo es el pasaje de la diferenciación del estamento guerrero a los ejércitos compuestos por ciudadanos. Siguiendo a Simmel,

Representa un ahorro de energía considerable si una ocupación se lleva a cabo con gusto y el apoyo del sentimiento. […] Así, los ejércitos formados por ciudadanos, en donde el estamento guerrero retrocede, representan la mayor magnitud de ahorro de energía que se pueda conseguir (Simmel, 1989, p.277. Nuestra traducción).

En consecuencia, esta teoría de la diferenciación incluye también a su contratendencia, la desdiferenciación. Tras lo dicho, pasamos ahora al nudo teórico del primero escrito publicado por este Simmel de apenas 32 años.


El Problema Central de Sociale Differenzierung: la Individualización

El hilo conductor de los escritos de Simmel es la cuestión de la individualidad. En este terreno, hay al menos tres enfoques diferentes en sus textos. En Grundfragen Simmel (2003) analiza el tema de la individualidad como un problema de historia de las ideas. Así, distingue un “individualismo cuantitativo”, el del siglo XVIII, y un “individualismo cualitativo”, el del siglo XIX. A su vez, en Lebensanschauung (Simmel, 2001), a partir del concepto de “ley individual”, delinea una noción filosófico-metafísica de individuo. Por último, y sólo esto interesa aquí, es en Sociale Differenzierung y Soziologie, ante todo, y en Grundfragen, en menor medida, donde Simmel avanza en un análisis sociológico del tema de la individualidad. El foco principal de su teoría de la diferenciación es detectar los elementos sociológicos que hacen al surgimiento del individuo en la modernidad. De hecho, como advirtió Durkheim en De la División du Travail Social, sólo tres años después de aparición de la obra que estamos analizando, en Sociale Differenzierung de Simmel no se toca en particular “…el problema de la división del trabajo, sino el procesus de individualización, de una manera muy general” (Durkheim, 1995, p.55). Aún cuando no haremos aquí un contrapunto Simmel-Durkheim creemos que el comentario del alsaciano es ilustrativo de los propósitos sociológicos de su contemporáneo alemán.

Dos aspectos del proceso de la individualización analizados en Sociale Differenzierung son retomados luego en Soziologie. De hecho, el capítulo III del libro de 1890, sobre la “expansión del grupo”, y el capítulo V, a propósito del “entrecruzamiento de los círculos”, son versiones previas de capítulos homónimos de Soziologie (Simmel, 1992). De tal forma, por un lado, Simmel afirma que la individualidad es favorecida por los grupos de grandes dimensiones. Esto lo conduce a correlacionar el individualismo con el cosmopolitismo. Pero, por otro, sostiene que el individuo es el resultado de la intersección particular, o el “entrecruzamiento”, de sus membrecías sociales.

Otro elemento de este planteo es el desbalance cultural entre el individuo y la masa, es decir, el “nivel social”. En este sentido, el capítulo IV de Sociale Differenzierung anticipa y presenta de manera más exhaustiva el abordaje que hace Simmel de la cultura de masas y su relación con la individualidad en el segundo capítulo de Grundfragen. Un punto teórico significativo en este momento del texto es la complementariedad entre la individualización y la igualación. Al respecto, Simmel propone que no sólo la evolución toma, pendularmente, el camino de la diferenciación o la desdiferenciación, sino que la diferenciación siempre es acompañada por una ampliación del contenido de la cultura que todos comparten por igual. En términos de Simmel “…la igualdad con los otros, sin duda, no tiene menor relevancia que la diferenciación, y ambos aspectos, en las formas más variadas, constituyen los principios más importantes de toda evolución exterior e interior…” (1989, p. 200). Por tanto, la modernidad es una época marcada tanto por el individualismo como por el imperio de la cultura de masas.

Continuando con este análisis, hay que mencionar que el tratamiento del tema de la individualidad moderna en términos morales, tema del capítulo II de Sociale Differenzierung, titulado “Sobre la responsabilidad colectiva”, no es retomado en las otras obras sociológicas de Simmel. Vale la pena, entonces, hacer un breve comentario sobre esta perspectiva poco conocida en el ámbito hispanoparlante de la sociología. El problema moral de la diferenciación concierne, en primer lugar, al grado de sutileza que asume el juicio moral. Con anterioridad a la modernidad, la falta moral es imputada al grupo, in toto, más allá de que ésta tenga que ver exclusivamente con actos de uno de sus miembros. Por el contrario, en la modernidad el individuo se transforma en sujeto de responsabilidad moral. Interesante es aquí que la diferenciación es concebida como un proceso que no se detiene ante el individuo, sino que prosigue en su interior. En la modernidad la falta moral es atribuida a partes diferencias de la personalidad misma, pero no es imputada a su totalidad. Se constata, entonces, que para Simmel el individuo no es una sustancia última, como propone el “realismo individualista”, sino que la diferenciación descompone a la individualidad en fragmentos en cierta medida autónomos. En este contexto, habría que preguntarse si es válido hablar de algo así como “individualidades humanas” o esto no es más que un artículo de museo del pensamiento. Un pasaje de Sociale Differenzierung echa algo de luz sobre este punto. Así se expresa Simmel:

Sólo la elevación hacia aquello que también está por encima de la humanidad, es decir, la legalidad natural más general, produce aquella equidad de la cosmovisión que distingue y reconoce cada cosa en su ser-para-sí, en su individualidad. Estoy convencido de que si todos los movimientos del mundo fuesen atribuidos a la legalidad de la mecánica del átomo que todo lo gobierna, reconoceríamos de una manera más nítida que nunca en qué se diferencia cada ser de todos los otros (Simmel, 1989, p. 197. Nuestra traducción).

Aquí “individualidad” no es sinónimo de “ser humano”. Contra lo que se cree a menudo, tal vez Simmel sea el primer anti-humanista de la sociología y el proceso de la diferenciación disuelva en partículas cada vez más singulares cualquier cosa que pueda designarse como “hombre”. Dejaremos pendiente esta inquietud para posteriores reflexiones.

Retomando el hilo de nuestro análisis, un segundo aspecto de la diferenciación, producto de la expansión de los grupos, es que le da una finalidad moral a la inmoralidad al brindarle un lugar a la “…parcialidad, la rareza y las tendencias más individuales…” (Simmel 1989, p. 164. Nuestra traducción).

Como ejemplo de ello vale citar esta nota de color que introduce Simmel en Sociale Differenzierung:

Me fue relatado en un hospital cómo una monja enfermera y piadosa se caracterizaba por una sed insaciable de sangre y se veía apremiada a participar de las más espantosas e intimidantes cirugías. No obstante, esta sangre fría y esta intrepidez ofrecían los servicios más valiosos para los cuales a una persona compasiva le faltaría el sosiego necesario (Simmel, 1984, p. 164. Nuestra traducción).

En síntesis, hay cuatros elementos que Simmel desarrolla en su tratamiento del problema de la individualidad en Sociale Differenzierung: en primer lugar, la expansión de los grupos; en segundo lugar, la proliferación y combinación de las membrecías sociales; en tercer lugar, el contraste cultural entre el individuo y los grupos más amplios; y, por último, el surgimiento del individuo como sujeto moral junto a la moralización de lo inmoral.


Palabras Finales

En las páginas previas comenzamos señalando que el primer libro de Simmel resulta indispensable para comprender la adopción de un formalismo y un apriorismo en Soziologie. Asimismo, argumentamos que la obra simmeliana es transversal a las dos posturas que protagonizaron el “debate por el método”, en tanto Sociale Differenzierung, en mayor medida que otros escritos, está influenciado por las ciencias naturales y, en especial, por la teoría del origen de las especies. En este terreno, dimos cuenta de la “herencia”, la “adaptación” y la “selección natural” como factores evolutivos de la diferenciación y del “ahorro de energía” como el móvil de este proceso. Por último, referimos al problema de la individualidad en tanto hilo conductor de la teoría de Simmel.

Para concluir cerraremos nuestro artículo con dos señalamientos. En primer lugar, aunque el tema de la individualidad es la columna vertebral de la teoría simmeliana de la diferenciación, no es esta la única forma de diferenciación que se expone en el texto de 1890. En lo anterior aludimos de pasada a la diferenciación de lo político, lo religioso y lo científico, pero, por ejemplo, aquí también dedica Simmel reflexiones al tema del dinero que luego son recapituladas en Philosophie des Geldes (Simmel, 2013). Así, señala que “…el dinero resulta de un proceso de diferenciación” (Simmel, 1989, p.266) en el cual los medios de nuestra acciones se autonomizan. A su vez, Simmel trata el surgimiento de las grandes clases sociales de la modernidad, burguesía y proletariado, como resultado de la diferenciación de los círculos sociales. Con esto queremos llamar la atención sobre la riqueza de las investigaciones simmelianas de la diferenciación. Si bien éstas se concentran en el tema de la individualidad, alumbran además como modalidades peculiares de diferenciación social, por un lado, a la autonomización de esferas mediante el ejemplo de la economía monetaria y, por otro, a la estratificación social moderna.

En segundo lugar, queremos destacar uno de los aportes que desde la perspectiva de Simmel se puede hacer al debate contemporáneo de la teoría de la diferenciación, hegemonizado por la Systemtheorie de Luhmann3. Al respecto, Tyrell (1978) crítica a la teoría de sistemas sociales el énfasis en el proceso de la “diferenciación funcional” y el olvido de procesos complementarios, paralelos o secundarios. En este sentido, la teoría de Simmel significa una contribución medular a la discusión actual de la teoría de la diferenciación. Además de tener en cuenta a la desdiferenciación como fenómeno que, eventualmente, se presenta un vez realizada la diferenciación, en todos los análisis que propone Sociale Differenzierung,y esto fue meramente indicado en las páginas previas, se ponen en un mismo nivel los procesos de diferenciación y los de igualación, los de individualización y homogeneización del contenido cultural compartido con otros. La modernidad à la Simmel supone el reinado de la individualidad pero también de las masas.

Dicho de modo conciso, hemos buscado en estas páginas realizar un aporte para situar y revisar el texto de 1890 en el contexto del corpus sociológico simmeliano. El hecho de que problemas que ya estaban resueltos, al menos parcialmente, en este escrito, constituyan aún puntos de crítica en el debate sobre la diferenciación social, es prueba suficiente de que la primera obra sociológica que publicó Simmel cayó en un imperdonable olvido. Si este escrito continuará acumulando polvo en los anaqueles perdidos de y por la sociología, sólo podrá decidirlo el “intercambio de efectos” que este artículo y, esperamos otros tantos en torno a esta obra, pueda provocar.


Referencias

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Tyrell, H. (1978). Anfrage an die Theorie der gesellschaftlichen Differenzierung. Zeitschrift für Soziologie, 7(2), 175-193.

Notas

* Doctor en Ciencias Sociales (UBA). Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales y docente de la carrera de Sociología (UBA). Correo electrónico: llewkow@yahoo.com.ar


1 Cierto es que sería un juicio sesgado de la exégesis que hace Frisby de Simmel no señalar que en su conocida obra introductoria a esta clásico de la sociología destaca la influencia que el evolucionismo, sobre todo spenceriano, ejerció sobre él. No obstante, señala Frisby que es “…cuestionable que Simmel estuviera operando todavía con el mismo tipo de concepción una década más tarde en La filosofía del dinero…” (Frisby, 1990, p. 114). Frente a esta lectura, nuestro artículo señala la continuidad de Sociale Differenzierung y las otras obras de Simmel.

2 Se prevé para el próximo año la publicación de nuestra traducción por la editorial Gedisa. Puede consultarse “Sobre la responsabilidad colectiva” (Simmel, 2015), traducción que ya hemos publicado del capítulo segundo de este libro.

3 A propósito del análisis del dinero en Simmel, Schimank (1996), utilizando términos de la teoría de sistemas sociales, designa a esta forma de diferenciación que se ilustra en la economía monetaria como “diferenciación de sistemas parciales” y Kron (2014, p. 111) como “diferenciación funcional”. Al igual que otras investigaciones comparativas, un tándem Luhmann-Simmel deberá quedar para trabajos futuros.


Artículo recibido: 17/11/2016 Artículo aceptado: 03/02/2017

MIRÍADA. Año 9 No. 13 (2015) p. X-X

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